Francia hace un gesto con Irastorza en pleno debate de ETA sobre su disolución

Mikel Irastorza
Mikel Irastorza / EFE

La izquierda abertzale ve «significativa» la libertad condicional del presunto jefe de la banda. El juez que decretó su salida a la calle a la espera de juicio apela al «nuevo contexto político» creado tras el desarme

JORGE SAINZ SAN SEBASTIÁN.

El Gobierno francés sigue dispuesto a mantener una postura flexible en relación al final de ETA, tal y como ocurrió con el proceso de desarme. En este sentido, la justicia francesa adoptó el martes una decisión que ha sorprendido al dejar en libertad condicional a Mikel Irastorza, presentado en noviembre, tras su detención en la localidad vascofrancesa de Ascain, como el presunto número uno de ETA. Una medida judicial que para la izquierda abertzale es «significativa en el actual contexto de inmovilismo español» y que obedece principalmente a razones jurídicas, aunque también a ciertos movimientos políticos franceses en pleno debate abierto en el seno de la organización armada sobre su disolución.

El propio juez que acordó la puesta en libertad de Irastorza alude en su auto al «nuevo contexto político» creado tras el desarme de ETA, en el que el Gobierno francés dejó hacer a través de los intermediarios civiles del desarme y tras un acuerdo tácito al saber que la entrega de armas respetaría la legalidad. Aquel proceso terminó con éxito, la banda se desarmó y el propio Gobierno de Madrid dio por bueno el procedimiento. También ha jugado a favor de Irastorza, natural del barrio donostiarra de Intxaurrondo, el hecho de no portar armas en el momento de su arresto y el no tener causas pendientes con la Justicia en España. La decisión judicial se adoptó en julio pero se ha retrasado por un recurso desestimado por la Corte de Apelación de París, donde estaba encarcelado.

Tras aquel hito del desarme del 8 de abril el siguiente paso es el debate interno sobre el futuro de ETA como organización, en el que se prevé que se declare una sigla «inactiva». Un proceso anunciado precisamente por David Pla, preso en Francia y tras cuya detención en septiembre de 2015 se ubicó a Irastorza al frente de la cúpula de la organización. Este presunto militante de la banda, que está ahora a la espera de juicio, era el encargado de intentar abrir diálogo con el entonces Gobierno francés del socialista François Hollande, según la Policía. No logró aquel objetivo, al ser detenido en noviembre del pasado año, aunque finalmente el desarme culminaría cinco meses después.

«Sorpresa y nervios»

Tras su arresto, el Ministerio de Interior español le presentó como dirigente del aparato logístico militar y número uno de lo que quedaba de ETA. Antes de su arresto, las fuerzas de seguridad también habían apuntado su nombre como gran objetivo. Ante tan grave acusación, ha sorprendido que en nueve meses haya quedado en libertad, aunque sea a la espera de juicio. El juez insiste, además, en que en el actual contexto sin violencia ni armas, «no hay riesgo de reincidencia». El propio Irastorza, en unas declaraciones a Gara, ha confesado que recibió la noticia con «cierta sorpresa y muchos nervios». Irastorza deberá portar brazalete electrónico y cumplir determinadas restricciones y horarios. Ahora vivirá y trabajará en Baiona, donde fue recibido el martes por amigos y familiares, y donde tuvo un recuerdo al preso fallecido Kepa del Hoyo.

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