La Fiscalía francesa cifra en un centenar las armas que ETA no habría entregado

La policia francesa analiza las armas entregadas por ETA el pasado abril/AFP
La policia francesa analiza las armas entregadas por ETA el pasado abril / AFP

«Las cuentas no cuadran», dicen las autoridades judiciales galas en su primera valoración en público del desarme

FERNANDO ITURRIBARRIACorresponsal en París

La Fiscalía francesa cifra en «un centenar» las armas que quedan por recuperar de las robadas por ETA en octubre de 2006 en los depósitos que la Sociedad de Importación y Distribución de Armas (Sidam) tenía en Vauvert, en el sudeste del país. «Las cuentas no cuadran», ha aseverado la representante del Ministerio Público en un juicio abierto en París a seis etarras en referencia al arsenal entregado en la operación de desarme pactado desarrollada el pasado abril en el País Vasco francés a iniciativa de los autodenominados ‘artesanos de la paz’.

Fuentes antiterroristas francesas consultadas por este periódico evalúan exactamente en 60 unidades, entre pistolas y revólveres, el armamento todavía no recuperado del botín amasado en aquel atraco que rondó las 400 armas cortas. El desfase entre ambas cantidades puede obedecer al cómputo de piezas sueltas, como cañones, culatas o tambores, también sustraídas en el asalto.

El centenar de armas que París echa en falta es la primera estimación oficial realizada en público por las autoridades judiciales francesas. «La amenaza está perfectamente de actualidad. ETA puede volver a ser operativa en cualquier momento», valoró la fiscal al subrayar que «no ha desaparecido ni se ha disuelto». «ETA está durmiente, puede despertarse y golpear de nuevo», advirtió.

La portavoz de la Fiscalía pidió al Tribunal Correccional condenas que suman 44 años de prisión contra los seis procesados con cumplimiento íntegro de dos tercios antes de acceder a beneficios penitenciarios y prohibición definitiva de residir en Francia. Solicitó siete años para Andoni Goikoetxea Gabirondo, Ekhiñe Eizagirre Zubiaurre, Kepa Arkauz Zubillaga e Igor Uriarte López de Vicuña. Contra Julen Mendizabal Elezkano y Raúl Aduna Vallinas requirió ocho años.

La diferencia entre unos y otros responde al período que llevaban en la clandestinidad cuando fueron detenidos de dos en dos en una operación policial ejecutada el 7 de mayo de 2013 simultáneamente en las ciudades de Blois, Montpellier y Brive-La-Gaillarde. Según la acusación, Eizagirre y Arkauz estaban al cargo del taller de falsificación de documentos desmantelado en la primera localidad mientras que los otros cuatro se encontraban encuadrados en las estructuras del aparato logístico-militar.

En nombre de los procesados, Eizagirre leyó una declaración en francés en la que se mostraron «comprometidos para llegar a un escenario democrático» tras la renuncia oficial a la lucha armada en octubre de 2011. «Nosotros, militantes de ETA, nos reafirmamos en la voluntad de continuar el avance en el proceso», dijo tras emplazar «al Estado francés a que se comprometa en este esquema».

Se niegan a salir de la celda

Por su parte, la defensa enfatizó que «ETA es una organización desarmada desde abril» y opinó que «no se puede seguir diciendo que sea terrorista». Además, destacó que «ya no practicaba la lucha armada» cuando sus patrocinados fueron detenidos.

En la vista no participaron Aduna ni Goikoetxea pues se negaron a salir de sus celdas para ser trasladados al Palacio de Justicia de París. Ambos fueron arrestados en Brive- La-Gaillarde donde se considera que formaban un binomio dedicado a la custodia y mantenimiento de los arsenales. A Mendizabal y Uriarte, apresados en Montpellier, se les acusa de integrar una célula especializada en el robo de automóviles.

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