El fiscal reprocha al etarra arrepentido Valentín Lasarte su falta de colaboración

El etarra arrepentido Valentin Lasarte./
El etarra arrepentido Valentin Lasarte.

Critica la desmemoria que ha mostrado en el juicio al exjefe de la banda José Antonio Olarra Guridi por el asesinato de un policía nacional en Irun en 1992

EFEMadrid

El fiscal Pedro Rubira ha reprochado este martes la falta de colaboración con la Justicia del etarra arrepentido Valentín Lasarte por la desmemoria que ha mostrado en el juicio al exjefe de la banda José Antonio Olarra Guridi por el asesinato del policía nacional Juan Manuel Helices en Irun en 1992.

"Lasarte siempre presume de colaborar con la administración de justicia y más bien lo hizo para la obtención de beneficios penitenciarios que por una verdadera cooperación con la Justicia", ha lamentado el fiscal sobre la actitud de este etarra, que fue excarcelado en 2015 tras acogerse a la vía Nanclares y haber cumplido 19 años en prisión. Fue condenado a unos 400 años de cárcel por una decena de atentados, entre ellos colaboró en el asesinato del dirigente vasco del PP Gregorio Ordóñez.

Al elevar a definitivas su petición de 42 años de cárcel para Olarra Guridi, Rubira ha contrapuesto esa falta de colaboración de Lasarte -que dijo ayer que no recordaba que el acusado hubiera pertenecido al comando Donosti porque habían pasado 25 años-, con la declaración de otro etarra, Luis Gorriti Pagola, que también ha testificado en este juicio.

Gorriti, que ante la Policía afirmó que Olarra Guridi había sido el autor de este asesinato, manifestó ayer en el juicio que era "posible" que le confesara él mismo que lo había matado, aunque dijo que no le creyó porque "contaba muchas historias".

Uso del derecho a la última palabra

El acusado, que se acogió ayer a su derecho a no declarar, ha optado hoy por defenderse haciendo uso de su derecho a la última palabra antes de dejar el juicio visto para sentencia.

Lo ha hecho para asegurar que en abril de 1992 no militaba en ETA y que el periodo al que se han referido los testigos Lasarte y Gorriti es el comprendido entre 1993 y 1994, cuando "en la zona de Donosti había varios comandos", cuyos integrantes "ya fueron juzgados y condenados".

Ha insistido en que en 1992, cuando se produjo el asesinato, vivía en casa de su madre y estaba dado de alta en la Seguridad Social por el trabajo que desempeñaba entonces y por tanto "no podía estar militando en ETA" y ha precisado que todas las condenas que él tiene son por hechos sucedidos a partir de 1993 no por hechos anteriores.

Para el fiscal, según ha expuesto en su informe final, no hay duda de que integraba el comando Donosti pese a que el registro en la vivienda en la que residían sus componentes se produjo en una fecha "muy posterior a los hechos" que se han juzgado.

La principal prueba contra Olarra Guridi, ha destacado el fiscal, es por tanto la declaración policial que prestó Gorriti, "ratificada judicialmente ante el acusado", lo que a juicio de Rubira le da mayor credibilidad al enfrentarse a un dirigente etarra.

También ha negado Rubira que los hechos estén prescritos, ya que precisamente se procedió a la apertura de esta procedimiento un poco antes de que prescribieran.

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