La ex fiscal general cesada por el Gobierno amadrina al nuevo jefe de Anticorrupción

Madrigal (i), condecora a Luzón. / Efe

Madrigal acompaña a Alejandro Luzón en su toma de posesión en el Tribunal Supremo ante la presencia de Maza y del dimitido Manuel Moix

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La ex fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, fue la encargada de amadrinar al nuevo jefe de la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, Alejandro Luzón, en la toma de posesión celebrada este miércoles en el Tribunal Supremo. La fotografía de ambos, entrando en un salón de plenos repleto por integrantes de la cúpula judicial y fiscal, llamó poderosamente la atención por su significado y simbolismo.

La razón es que Madrigal fue la fiscal general del Gobierno hasta mediados de noviembre, cuando de forma sorprendente, apenas 72 horas después de mostrarle su apoyo, el ministro de Justicia Rafael Catalá decidió llevar al Consejo de Ministros el nombramiento del magistrado del Supremo José Manuel Maza como máximo responsable del Ministerio Público, encargado de defender el interés general y los derechos de los ciudadanos.

Este cambio de cromos cuando todo parecía indicar que Madrigal seguiría en el cargo se debió, como después se supo, a la resistencia que ésta mostró para atender al interés del Gobierno en mover determinados sillones de la Fiscalía. En concreto, la ex fiscal general apoyaba la continuidad en la Audiencia Nacional del fiscal jefe Javier Zaragoza y el nombramiento para Anticorrupción de Alejandro Luzón en sustitución de Antonio Salinas, jubilado tras 13 años en el cargo. Pero el Gobierno tenía otros planes.

Así, las desavenencias de Madrigal con el ministro Catalá hicieron que éste optara finalmente por José Manuel Maza para sorpresa de muchos, según explicaron a posteriori fuentes fiscales conocedoras de aquel episodio. De nada sirvió que Madrigal, incluso en el peor escenario, diera su aprobación a la llegada de Manuel Moix a Anticorrupción para «poner orden» en el departamento más caliente de la institución, responsable de la acusación pública en los casos de corrupción y que vivía acostumbrado al dejar hacer de su jefe Salinas.

Finalmente, Catalá retiró su confianza a Madrigal -primera mujer en dirigir la Fiscalía General- y llevó el nombre de Maza al Consejo de Ministros del 11 de noviembre pasado. Tres meses y medio después de aquello, Maza propuso a Moix para Anticorrupción sin tener experiencia previa en este departamento y nominó a Jesús Alonso para sustituir a Javier Zaragoza en la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Estas decisiones se vinieron a denominar «la toma de las dos colinas», dada la trascendencia de los nombramientos.

La ausencia de Catalá

Pues bien, como es sabido, la elección de Moix le salió rana a Maza tras su dimisión el pasado 1 de junio después de que el diario digital 'Infolibre' revelara que era propietario del 25% de una sociedad familiar en Panamá regularizada ante Hacienda. Y, cosas del destino, la pasada semana el Consejo Fiscal, por ocho votos a tres, propuso al fiscal general que fuera Alejandro Luzón, el candidato inicial de Madrigal y uno de los dos focos de tensión de ésta con Catalá, quien ocupara su puesto.

Por este motivo, la imagen de ambos entrando este miércoles en el salón de plenos del Supremo, presenciada por la cúpula judicial al completo, entre ellos el presidente del Consejo General del Poder Judicial Carlos Lesmes, el fiscal general José Manuel Maza o el propio Manuel Moix, como actual fiscal de sala del Supremo, tuvo tanto simbolismo para los presentes, según se comentaba en los corrillos tras finalizar el acto de toma de posesión de Luzón.

Como dato, una de las ausencias más destacadas fue la del ministro de Justicia Rafael Catalá, que sí asistió a la de Moix pero que este miércoles participó en Cuenca en un curso sobre protección de datos organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos