La excepción Santi Vila

Lourdes Pérez
LOURDES PÉREZ

Carmen Lamela adoptó ayer la resolución más peliaguda a la que probablemente se ha enfrentado un juez en España: encarcelar a los miembros de un gobierno autonómico legítimamente elegido y hoy acusado en bloque por rebelión, sedición y malversación de fondos públicos. Casi nada, en un país que ha soportado causas tan lesivas para la democracia como los GAL, la fuga de Luis Roldán o la corrupción. Aislada de un ambiente asfixiante, Lamela ha optado por aplicar, en consonancia con la Fiscalía, el extremo más contundente de la horquilla punitiva. Ahí radica la parte discutible de sus dos autos: la calificación del delito como rebelión y las órdenes de prisión dictadas. Pero existe un trecho nada menor entre interpretar que Lamela ha podido extralimitarse y creer que los dirigentes del Govern son inimputables si incumplen a conciencia la ley. Si cumplir la ley fuera optativo, si desobedecer al Constitucional y alardear de hacerlo no tuviera consecuencias, los letrados del Ejecutivo Vasco no habrían blindado al lehendakari Ibarretxe como lo hicieron en la tramitación del plan que lleva su nombre. Y carecería entonces de valor alguno la apuesta de Urkullu por explorar vías pactadas dentro del marco de convivencia vigente.

El encarcelamiento de los consellers cesados medirá el riesgo en términos de imagen internacional al que se somete el Estado. Pero también si el soberanismo recobra músculo tras pincharse crudamente la burbuja y aceptar concurrir a las elecciones del 155. La pretendida astucia del 'exilio' de Puigdemont se desfigura cuando sus compañeros ya han purgado la primera noche en sus celdas, después de que Lamela aludiera en su auto a la escapada del expresident para acreditar el riesgo de fuga de los querellados. Aunque es la excepción penal aplicada a Santi Vila, quien puede eludir la prisión bajo fianza, la que resta argumentos al independentismo en su denuncia de arbitrariedad ante Europa. La jueza no rebaja la imputación contra Vila, pero le sitúa en un plano procesal distinto al estimar que con él ya no hay peligro de «reiteración delictiva». Porque sorteó la DUI. Lo que podrían haber hecho sus correligionarios en el Govern si hubieran precipitado las elecciones convocadas hoy por el Estado.

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