Euskadi volverá a tener el tipo más atractivo en Sociedades, pero sin aflojar la carga a las empresas

Asesores fiscales alertan de que la reducción de la aplicación de las bases imponibles negativas supone «un jarro de agua fría» para las compañías

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Euskadi volverá a ser la reina del escaparate. Tras unos años en los que el maniquí vasco del tipo nominal del Impuesto de Sociedades había pasado de la primera fila al almacén, en 2019 regresará para cubrir la posición de privilegio en el expositor fiscal con un deslumbrante 24%. Así se desprende de las modificaciones acordadas en el nuevo pacto alcanzado por PNV y PSE para revisar el anteproyecto de reforma presentado el 31 de octubre con el objetivo de sumar el apoyo del PP tanto para los cambios fiscales como para los Presupuestos vascos. En los próximos dos ejercicios, el tipo máximo del Impuesto de Sociedades (por el que tributan sus beneficios las empresas) pasará del 28% actual, al 26% del próximo año y al 24% del 2019. En el caso de las pymes y microempresas, el proceso será similar bajando del 24% actual al 20%.

De esta forma, y si los tres partidos acuerdan introducir mediante enmiendas en las Juntas Generales de los tres territorios estos cambios, Euskadi recuperará el estatus perdido en 2016 de ser la comunidad con el tipo nominal más reducido en el Impuesto de Sociedades (IS). El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, diseñó en su día una reducción de tipos escalonada en el Estado -similar al que proyectan ahora en Euskadi PNV y PSE- por la que dicha tasa se redujo del 30% por el que se regía en 2014, al 25% vigente desde 2016. El tipo nominal vasco se colocará un punto por debajo del aplicable en territorio común a partir de 2019.

Las cifras

19,2% fue el tipo medio real
que se les aplicó en el IS a la empresas de Gipuzkoa en la campaña de 2015, 9 puntos menos que el nominal.
2.723 empresas
se beneficiaron de deducciones fiscales por I+D, empleo o reinversión de fondos en 2015, apenas el 10,7% del total.

Pero aunque los titulares en torno al puñado de cambios propuestos se los lleve la revisión del tipo nominal, la letra pequeña de la 're-reforma' presenta otras medidas que no aflojan -ni mucho menos- la presión fiscal a las empresas. Puede que por ello la propia patronal vasca, Confebask, no se quiso pronunciar ayer sobre el proyecto, aunque en las últimas semanas haya pedido por activa y por pasiva esa revisión de tipos.

Medidas correctoras

Y es que con el objetivo de mantener o, incluso, elevar la recaudación por el IS, se han introducido tres medidas correctoras que se suman a la limitación de deducciones recogida en el anteproyecto de norma de modificaciones tributarias. La primera atañe a los tipos mínimos efectivos, es decir, la tasa mínima que deberán abonar de sus beneficios las empresas vascas. Actualmente, estos tipos se sitúan en el 11% para las pymes y microempresas y en el 13% para las grandes. El pacto prevé elevar la tasa del primero hasta el 15% y la del segundo hasta el 17%, en línea con el propósito de acercar progresivamente el tipo nominal y el efectivo que se aplica. Según el último informe publicado por la Hacienda de Gipuzkoa, el tipo efectivo del IS abonado por las empresas del territorio en 2015 fue del 19,2%.

Se estrecha la diferencia entre nominal y real hasta los 7 puntos para grandes empresas y a 5 para pymes LA DISTANCIA ENTRE TIPOS

Si se alcanza el acuerdo, se introducirán los cambios en el periodo de enmiendas de la reforma en Juntas PLAZOS

La segunda medida se centra en la limitación de las deducciones por inversión en I+D+i, de forma que solo el 70% de la inversión anual -hasta ahora el 100%- pueda ser utilizada para beneficiarse de deducciones en la base imponible del tributo. La inversión en investigación, desarrollo e innovación es el principal incentivo fiscal del que se sirven las compañías para reducir su factura con el fisco, por lo que cabe esperar una reacción en forma de disminución en esa inversión, con el riesgo que puede conllevar para mantener posiciones de liderazgo por parte de las compañías vascas.

Pero el tercer cambio es el que puede hacer más daño a las empresas. Es la reducción al 50% de la compensación de bases imponibles negativas para grandes empresas y pymes y del 70% para la pequeñas (hasta ahora el 100%). «Es un jarro de agua fría y, por encima del tema del tipo nominal, es la verdadera preocupación de las empresas con la reforma», detallaba ayer Juan José Etxeberria, socio y asesor de Cialt. El asesor pide una «reflexión» a las instituciones en torno a esta cuestión, ya que «perjudica a las compañías que han aguantado el embate de la crisis manteniendo el negocio y el empleo y que ahora comenzaban a recuperarse».

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