El PP liga su apoyo a las Cuentas vascas a un pacto en fiscalidad, mientras Podemos se distancia

Damborenea y Sémper (PP) coincidieron con los consejeros Arriola y Retortillo (PSE) en Lakua. / R. GUTIÉRREZ
Damborenea y Sémper (PP) coincidieron con los consejeros Arriola y Retortillo (PSE) en Lakua. / R. GUTIÉRREZ

PNV y PSE tendrán que revisar su acuerdo para la reforma fiscal si quieren revalidar el respaldo de los populares a los Presupuestos de 2018

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL

El llamamiento constante del Gobierno Vasco para que la negociación de los Presupuestos de 2018 se desvincule de la reforma fiscal que deben abordar las Juntas Generales de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba no hace mella en los grupos de la oposición, que siguen poniendo el foco en la fiscalidad a la hora de plantearse un hipotético apoyo a las cuentas de PNV y PSE. El consejero de Economía, Pedro Azpiazu, abrió ayer la ronda de contactos con los partidos con sendas reuniones con el PP y Elkarrekin Podemos, en las que constató que el Ejecutivo no va a tener fácil conseguir el respaldo, o al menos la abstención, de alguno de los grupos de la oposición. El PP ligó su apoyo a las cuentas a un acuerdo previo sobre fiscalidad, mientras Elkarrekin Podemos se posicionó lejos de un hipotético pacto presupuestario al desvelar que el propio Azpiazu calificó ayer de «complicado» poder atender a sus demandas, que comportaban movimientos de partidas por encima de los 100 millones de euros. Mañana llegará el turno de EH Bildu.

Como es habitual al inicio de toda negociación, los grupos que estrenaron la ronda trataron de encarecer el acuerdo a la salida de su reunión con el consejero. El PP, que estuvo representado por los parlamentarios Antón Damborenea y Borja Sémper, aseguró que mantiene cierta «sintonía» con el Ejecutivo vasco, que ya permitió su abstención en los Presupuestos de 2017, aunque al mismo tiempo dejó claro que el Gobierno Vasco «aún debe cumplir» algunas reducciones en la presión fiscal que se recogían en aquel primer acuerdo. Los populares ponen la lupa en la reforma fiscal que deben aprobar las Juntas de los tres territorios históricos, lo que podría obligar a PNV y PSE a revisar su acuerdo sobre fiscalidad para revalidar el apoyo del PP.

Las reivindicaciones de las dos coaliciones de izquierdas, por su parte, van en el sentido contrario, ya que reclaman que la reforma fiscal se destine a elevar la presión sobre algunos sectores para aumentar los ingresos públicos. A la espera de que EH Bildu traslade su propuesta presupuestaria mañana, la delegación de Elkarrekin Podemos que ayer encabezó su portavoz parlamentario, Lander Martínez, trasladó al consejero de Economía un documento «definido y concreto» en el que proponía mover partidas por un valor de entre 110 y 140 millones de euros, en un proyecto global de 11.486 millones. El portavoz de Elkarrekin Podemos afirmó que Azpiazu le reconoció que veía «complicado» afrontar cambios de ese calado en el proyecto, aunque fuentes cercanas al consejero señalaron que «analizarán» la propuesta y agradecieron la «disposición» de Elkarrekin Podemos «a seguir negociando».

Las propuestas de Elkarrekin Podemos iban encaminadas a aumentar las dotaciones presupuestarias de apoyo a comarcas desfavorecidas (entre 70 y 100 millones), en materia de educación (entre 15 y 20 millones) y de políticas de igualdad (25 millones). Martínez recordó que el pacto que permitió la abstención del PP para las cuentas de este año se limitó a un movimiento de partidas de 29 millones, algo que Elkarrekin Podemos considera «absolutamente insuficiente».

Encarecer el acuerdo

El resumen de la primera jornada de reuniones es que Elkarrekin Podemos prácticamente se descarta como posible socio presupuestario del Ejecutivo de coalición de PNV y PSE, mientras que el PP se mantiene como el grupo con más opciones de facilitar las cuentas un año más. En esta ocasión, sin embargo, los populares pueden vender más caro su apoyo, ya que lo vinculan directamente a un pacto en fiscalidad que podría sustanciarse en Araba -donde PNV y PSE requieren del apoyo de otro grupo para sacar adelante la reforma fiscal en las Juntas-, pero que el partido de Alfonso Alonso quiere hacer extensivo también a Gipuzkoa y Bizkaia. Habrá que ver hasta qué punto jeltzales y socialistas están dispuestos a modificar su acuerdo, que tampoco fue un camino de rosas.

Antón Damborenea, parlamentario responsable de asuntos económicos del PP, afirmó que su grupo está «preocupado» por el capítulo de ingresos de las cuentas. A su juicio, la reforma fiscal propuesta por PNV y PSE «no favorece la competitividad de las empresas y no logrará el nivel de ingresos que nos gustaría», por lo que presionarán para que se introduzcan cambios como un descenso del tipo nominal en el Impuesto de Sociedades al 25%, en vez del 28% que plantean PNV y PSE. Los populares recuerdan también que la bajada de impuestos ya estaba recogida en el acuerdo para 2017.

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