El Foro Social desvela que los presos de ETA están dispuestos a «reconocer el daño causado»

Miembros del Foro Social Permanente. /Michelena
Miembros del Foro Social Permanente. / Michelena

El EPPK muestra su interés en «entablar marcos de diálogo adecuados con las víctimas»

AINHOA MUÑOZ

Los presos de ETA han mostrado su «total disposición» a reconocer el daño causado a las víctimas del terrorismo con el fin de avanzar y mejorar su actual situación penitenciaria. Así lo dio a conocer ayer el coordinador del Foro Social Permanente, Agus Hernan, después de que el pasado sábado mantuviese un encuentro en la cárcel de Albolote, en Granada, con uno de los portavoces del colectivo de presos EPPK, Jon Olarra Guridi. Una reunión de 40 minutos de duración en la que el preso de ETA trasladó al Foro Social la «total disposición del EPPK de asumir su responsabilidad y reconocer a las víctimas el sufrimiento que han padecido». Se trata de un gesto, sin embargo, no del todo inédito, ya que Marixol Iparragirre, ‘Anboto’, reconoció en boca del EPPK en 2013 «con toda sinceridad el sufrimiento y daño multilateral generados». Aun así, esta actitud revela cómo los presos de la organización terrorista estarían dando pasos y explorando las vías legales para lograr su excarcelación. Aunque sin cruzar sus líneas rojas: el arrepentimiento y la delación.

Hernan desveló, no obstante, que los reclusos de ETA «quieren colaborar en la construcción de lo que el Foro Social ha definido como una hoja de ruta resolutiva, transversal e inclusiva que permitiría ver en los próximos años, en unos plazos razonables, con una calendario previsto de excarcelación, llegar a una situación de una sociedad sin presos, que convive y está reconciliada». Y, al parecer, así se lo hizo constar Olarra, que cumple una condena de más de mil años de cárcel.

Para alcanzar este escenario, además de asumir el daño causado, Olarra le trasladó a Hernan que el EPPK está dispuesto a entablar «marcos de diálogo adecuados con las víctimas». El colectivo de presos puntualizó el término ‘adecuado’ porque entienden que esos encuentros «constructivos» con las propias víctimas «deben perseguir construir una convivencia huyendo de dinámicas de reproches» o «emplazamientos».

En este sentido, Olarra valoró positivamente los ‘foros de convivencia locales’ como los existentes en localidades guipuzcoanas como Errenteria o Azpeitia. Un cara a cara en el que víctimas de ETA mantienen encuentros con expresos, «logrando espacios de escucha mutua y de empatía con el dolor del otro», según el Foro Social. Aunque el preso de ETA también apuntó que sus propios familiares son «víctimas» que «sufren las consecuencias de la dispersión», por lo que «también merecen la reparación necesaria».

«Cuello de botella»

El gesto del EPPK dado a conocer ayer por el Foro Social se alinea con el documento que el colectivo aprobó el pasado julio con un respaldo del 73,4% de los reclusos, que se mostraron favorables a abrir la puerta a «opciones jurídicas inéditas», como cambios de grado, peticiones de destino o libertades condiciones en busca de redenciones, entre otras medidas.

Precisamente, Olarra informó a Hernan de algunas iniciativas llevadas a cabo por los presos para intentar progresar en su situación penitenciaria, como solicitar destinos de trabajo en las cárceles, que mayoritariamente han sido concedidas. Además, la mayoría de los reclusos han solicitado pasar del primer al segundo grado penitenciario. Aunque, en este caso, la mayor parte de las demandas, según Hernan, han sido rechazadas con el argumento de que se trata de miembros de «una organización terrorista no disuelta». El EPPK considera al respecto que el «rechazo» a dejar atrás el primer grado -el que tiene unas condiciones más rígidas- «se está convirtiendo ya en un cuello de botella»

El encuentro entre Hernan y Olarra culminó con un emplazamiento a una nueva reunión. El Foro Social consideró «positivo» el encuentro, ya que «permitirá avanzar hacia la construcción de un marco de resolución para las personas presas, que busque el equilibrio entre el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación y la aspiración de la sociedad de construir un marco de convivencia sin personas presas y huidas», según el coordinador del Foro.

Sin embargo, no fue acogido con el mismo entusiasmo por el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados. Aitor Esteban fue escueto pero directo, y consideró que ETA debería comunicar su disolución, que los presos de la banda reconozcan, como piden las víctimas, el daño «injusto» que causaron, y que así, «dejen de marear la perdiz».

Por su parte, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, aseguró que el gesto del EPPK «es un chantaje al Estado». «Lo que están diciendo alto y claro es que su arrepentimiento depende de que los pongan en la calle. No hay un arrepentimiento sincero cuando se exige una contrapartida. Si se exige, se llama chantaje», censuró su presidenta, Consuelo Ordóñez.

La portavoz de EH Bildu en el Parlamento Vasco, mientras, coincidió con el anuncio del Foro Social de la semana pasada, cuando aseguró que ETA anunciará su «desmovilización» en apenas seis meses. «Se producirá antes que después y será un paso importante», mantuvo la dirigente de la izquierda abertzale, si bien afirmó que también es necesario «dar pasos» en materia de política penitenciaria y «atender» al informe sobre torturas del Gobierno Vasco.

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