Los encarcelados en Francia se comprometen a crear un buen clima

Los reclusos, que ya no están bajo el paraguas de ETA sino que actúan en el marco del EPPK, evitarán demandas «maximalistas»

J. S. SAN SEBASTIÁN.

El colectivo de presos de ETA quiere crear un clima de confianza en Francia y ha modulado también su estrategia para alejarla de «maximalismos» a la hora de exponer sus reivindicaciones y evitar en la medida de lo posible la conflictividad en la vida diaria de las cárceles. Todo ello, sin renunciar a seguir reivindicando sus derechos y mejores condiciones. Los internos pertenecientes al EPPK son conscientes de la necesidad de crear condiciones para favorecer el diálogo entre la delegación vascofrancesa y el Ministerio de Justicia, según fuentes conocedoras de la situación en las cárceles. De hecho, este pasado fin de semana han publicado un comunicado saludando el trabajo de la delegación de Iparralde y los Artesanos de la Paz, poniendo en valor la transversalidad política de sus integrantes.

En Francia están encarcelados 61 del total de 302, trescientos en cárceles españolas y sendos presos en Portugal y Brasil, según datos de Etxerat. Los principales interlocutores del EPPK, como Mikel Albisu, 'Mikel Antza'; Marixol Iparragirre, 'Anboto'; David Pla e Iratxe Sorzabal, están recluidos en cárceles francesas. 'Antza' y 'Anboto', de hecho, pudieron reunirse en diciembre, antes de la manifestación de París con representantes de la delegación vascofrancesa. Además, no se trataba de políticos cualquiera sino de Vicent Bru diputado de Iparralde en la Asamblea Nacional por el partido En Marche! del presidente Macron; y Max Brisson, senador de la derecha gala de Les Républicains. Tanto los cargos electos como los propios internos quedaron satisfechos de la cita y se comprometieron a trabajar en clave constructiva.

A este clima se sumó el gesto de varios miembros de ETA juzgados en París por el asesinato del gendarme Nérin de dar el pésame a la familia y lamentar aquel crimen, el último de la lista negra de asesinatos y cometido durante un enfrentamiento policial a las afueras de la capital gala en marzo de 2010, cuando ETA estaba en plena tregua y avanzando hacia el abandono definitivo de las armas.

Otro factor novedoso, al que la propia banda aludió en su último comunicado, es que los propios internos del colectivo oficial ya no están bajo el paraguas de ETA, sino que ejercen ya exclusivamente como miembros del EPPK, siglas en euskera del autodenominado Colectivo de Presos Políticos Vascos. Fue la propia ETA la que lo hizo público a principios de diciembre al señalar que delegaba en el colectivo la gestión del futuro de los reclusos.

El año arranca con un total de 302 presos, que serán 301 a partir de este jueves con la salida del exjuntero guipuzcoano de EH Joxean Etxeberria. La cifra está, por lo tanto, muy cerca ya de bajar por vez primera en muchísimos años de los 300, un número redondo que siempre supone una barrera psicológica.

Las reivindicaciones penitenciarias se centran en el acercamiento y la libertad de los presos enfermos, como uno de los principales exdirigentes encarcelados en Francia, Ibon Fernández Iradi, 'Susper'. No obstante, un cambio de política penitenciaria de calado precisa de tiempo, ya que hay cuestiones complejas por resolver como la creación de módulos para mujeres, actualmente inexistentes, en los penales de Mont-de-Marsan o Lanemmezan, a los que el colectivo quieren que sean acercados sus miembros.

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