Las empresas vascas viven con incertidumbre la escalada secesionista

Las empresas vascas viven con incertidumbre la escalada secesionistaGráfico

De las ventas de Euskadi, 4 de cada 100 euros se ejecutan en Cataluña, que sería el cuarto país de destino de mercancías en caso de independizarse

ALEXIS ALGABA SAN SEBASTIÁN.

«Vivimos en un ecosistema de turbulencias», confiesa sin aspavientos un empresario vasco relevante que prefiere conservar la prudencia y el anonimato ante lo que se viene avanzando en Cataluña. Las compañías vascas observan con creciente incertidumbre la escalada secesionista catalana, pero la falta de un horizonte concreto o certero sobre el futuro de la comunidad hace que esa ligera inquietud no se transforme, de momento, en preocupación. «Estoy en Perú y aquí no dejan de preguntarme qué se de Cataluña», explica otro empresario desde el otro lado del Atlántico en pleno viaje de negocios. Una afirmación que describe a la perfección la filosofía de trabajo vasca: si la noticia te tiene que coger en algún sitio, que sea trabajando. Y en eso siguen, de momento, con un ojo puesto en lo que sucede en Cataluña.

Los lazos comerciales que unen a ambas comunidades vienen de lejos y ambos son socios de cabecera. El pasado ejercicio, los intercambios comerciales entre Euskadi y Cataluña ascendieron hasta los 4.415 millones de euros. Pero, ¿qué importancia tiene el mercado catalán para las compañías vascas? Pues, ciertamente relativa. En 2016, las empresas del País Vasco exportaron bienes por un montante total de 1.753 millones de euros a Cataluña, lo que supone que 4 de cada 100 euros de las ventas totales dependen del mercado catalán.

Como pueden ver en el gráfico adjunto del informe de C-Intereg, esas ventas se han reducido en comparación con las del periodo concerniente a 1995-2003, cuando la media interregional exportada de Euskadi a Cataluña era de 2.291,7 millones al año. Es decir, casi 500 millones más que la cifra registrada en 2016. En esa ecuación tiene mucho que ver el importante crecimiento exportador hacia Europa y el resto del mundo que han vivido las compañías vascas, lo que ha servido para compensar las importantes caídas de la demanda interior a consecuencia de la crisis. Solo hay que fijarse en las ventas en el Estado registradas en 2007 (26.136,2 millones de euros) y las de 2016 (13.499 millones) para darse cuenta del cambio de tendencia.

«Creo que a las empresas más importantes de Euskadi no les genera excesiva incertidumbre la situación catalana ya que su dependencia de la exportación es mucho mayor», confiesa Pío Aguirre, director general de la SGR Elkargi. Con los datos en la mano, apenas el 4% de la distribución de bienes total de las compañías vascas -1.753 millones de los 42.757 en su conjunto- se dirigió a Cataluña el pasado ejercicio. Eso supondría que una hipotética Cataluña independiente figuraría como cuarto mercado principal para las mercancías vascas, por detrás de España (más de 11.000 millones de euros), Francia (3.584) y Alemania (3.360).

El peso de las ventas a Euskadi por parte de las empresas catalanas en mucho más reducida que la dependencia vasca, ya que solo el 2% de esa producción efectiva (2.662 millones) salió en dirección al País Vasco en 2016.

Recibir la inversión

«A nosotros como Elkargi, la principal SGR del Estado, pienso que no nos va a afectar», subraya Aguirre, tras analizar las repercusiones de fugas de centros de decisión de las compañías y de cambios de sede de entidades bancarias como el Sabadell. «No habrá problemas de financiación en Euskadi para las compañías», apostilla el director general de Elkargi.

El director de Estudios de Laboral Kutxa, Joseba Madariaga, estima que «todavía es pronto» para poder hacer una valoración de la afección «a la economía real, la del día a día» que pueden tener los acontecimientos que se están sucediendo en Cataluña. «Por un día de huelga general, no es un drama, pero si la incertidumbre se sigue demorando esta situación va a tener su efecto directo en el crecimiento del PIB español», vaticina. Y como el Estado es el primer mercado para las compañías vascas, «es evidente que algún efecto tendrá para Euskadi».

Ninguna de las voces autorizadas consultadas por DV en Euskadi se atreve a realizar una aproximación sobre dónde puede acabar el proceso secesionista catalán, aunque la mayoría abre una ventana de oportunidad para Euskadi, concluya como concluya el proceso. «El dinero huye de la inestabilidad, por eso puede que el País Vasco pueda atraer parte de la inversión empresarial prevista para Cataluña», advierte Pío Aguirre. El PIB catalán triplica al español y supone el 20% del estatal, de forma que una pequeña fuga de empresas o inversores hacia Euskadi podría suponer un impulso a la economía vasca. «Y si nos ponemos en un escenario en el que se declara la independencia, eso cambiaría el mapa geoestratégico y el País Vasco tendría un mayor peso en el Estado», sostiene además Joseba Madariaga.

Aguirre apunta que Euskadi puede situarse como segunda opción en la península, tras Madrid, como destino de inversiones, tanto por su estabilidad y ecosistema para compañías, como por su conexión con Europa por el Corredor Atlántico.

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