Egibar propone la independencia como fórmula de convivencia más estable entre el Estado y Cataluña

El portavoz parlamentario del PNV asegura que la «humillación y maltrato» hacia las instituciones catalanas lleva cualquier pacto hacia la «separación»

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

El portavoz del PNV en el Parlamento y presidente del GBB, Joseba Egibar, considera que la tensión en el proceso soberanista catalán ha llegado a tal punto que, en estos momentos, cualquier solución acordada entre el Estado y Cataluña debería conducir hacia la «separación». A su juicio, la fórmula de «convivencia política más estable y duradera para la nación española y catalana es reconocer la independencia de Cataluña», una posición independentista que no suelen mostrar con esa contundencia ni el EBB ni el lehendakari, Iñigo Urkullu.

Mientras el presidente de la ejecutiva del PNV, Andoni Ortuzar, o el propio lehendakari insisten en alentar una salida dialogada al conflicto soberanista catalán, Egibar considera que «los escenarios de humillación y maltrato» que ha provocado el Estado respecto a Cataluña hacen muy difícil acordar una solución a estas alturas. Por ello, el presidente del GBB afirmó ayer, en una entrevista en Radio Euskadi, que el Estado debería «atender el resultado» del referéndum independentista previsto para el 1 de octubre. Si una mayoría social se posiciona a favor del 'sí', el Estado debería conceder la independencia.

Egibar señaló que el Estado «ha perdido todos los papeles» al impulsar acciones como enviar a agentes de la Guardia Civil al Palau de la Generalitat y el Parlamento catalán para recabar información relacionada con el 'caso del 3%'. El portavoz jeltzale aseguró que existe «una parte de la sociedad catalana que ya ha desconectado con España» y defendió que la solución al «conflicto político que el Gobierno español ha creado al no pactar el referéndum pasa por respetar la decisión de las instituciones catalanas».

«Respetar significa favorecer, no prohibir -continuó Egibar-. El Gobierno tiene que atender el resultado del referéndum y eso significa negociar los ajustes o cambios que derivaran de esa consulta». Si no está dispuesto a «negociar esos extremos», la fórmula de «convivencia política más estable y duradera sería reconocer la independencia de Cataluña». «De ahí puede surgir una convivencia más estable», añadió.

En su opinión, «hoy se está dando una imagen de humillación colectiva y maltrato hacia Cataluña, y después de estos escenarios los acuerdos son muy difíciles salvo que sean en clave de separación». En relación al referéndum previsto para el 1 de octubre, se cuestionó en qué puede molestar a un gobernante saber exactamente qué piensan los ciudadanos. «Se trata de preguntar, consultar. En Europa en los últimos siglos todos los estados se han constituido a golpe de guerras y matrimonios. Un pueblo quiere construir algo en base a depositar una papeleta y se le prohíbe... No es muy presentable», denunció.

También recordó que, hace años, los vascos eran considerados «los malos, mientras los catalanes tenían sentido de Estado», una cuestión que ahora «se invierte dentro de un juego maniqueo de buenos y malos». Enfatizó que «el Estado tiene un problema. Si cierra los ojos para evitar ver lo que es real y existe, el problema persistirá y derivará en conflicto».

Sujetos políticos

El presidente del GBB también se refirió a la reforma de la Constitución que plantea el PSOE y que Pedro Sánchez trasladó el jueves a Urkullu y Ortuzar en una reunión en Lehendakaritza. Egibar aseguró que cualquier reforma constitucional debería reconocer al pueblo vasco, catalán y gallego como «sujetos políticos».

En cualquier caso, el dirigente jeltzale indicó que actualmente «existen anclajes jurídico-políticos que permitirían un cambio de estatus político» para Euskadi basado en el reconocimiento de ese sujeto político y su «derecho a decidir». Como señalaron fuentes del PNV tras la reunión con Sánchez, las disposiciones adicionales de la actual Constitución que reconocen los derechos históricos de Euskadi y Navarra podrían servir de percha para un reconocimiento nacional del pueblo vasco.

Egibar consideró que la propuesta del PSOE sobre una reforma constitucional busca, «tarde y mal», una solución a Cataluña «pensando que se puede retrotraer en el tiempo a 2004, pero se encuentra una situación complicada y que no controla. Si no partes del reconocimiento del hecho nacional vasco y catalán, difícilmente habrá equilibrio».

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