Un 'pic-nic' en Villa Arnaga

Más de 300 periodistas estaban acreditados para cubrir la declaración del final de ETA en Villa Arnaga de Kanbo. / LOBO ALTUNA

El palacete de Kanbo reúne a cien representantes internacionales y políticos para avalar el final de ETA

ELISA LÓPEZKanbo.

Cuando a las ocho y media de la mañana el sol iluminaba ya parte de la fachada roja y blanca de Villa Arnaga, los periodistas más madrugadores iban ocupando parte de los majestuosos jardines que rodean el ilustre palacete. El lugar elegido por los mediadores internacionales para escenificar el final de ETA en la localidad vascofrancesa de Kanbo vistió de cierto aire de solemnidad al adiós a cerca de sesenta años de terrorismo.

Desde el aparcamiento habilitado para la ocasión, que tuvo que cerrar antes de las nueve de la mañana con un cartel de 'completo', hasta la propia casona, un ejército de voluntarios bien uniformados y armados de paciencia y amabilidad hacía las labores de organización de las zonas dispuestas para el acto -carpas y diferentes salas de prensa- y de control riguroso de invitados.

Dos horas más tarde, a las diez y media, y bajo un cielo teñido de un azul intenso, los 340 periodistas acreditados de 125 medios de comunicación buscaban la mejor ubicación frente a la escalinata del 'Versalles vasco' para transmitir en directo todos y cada uno de los momentos cruciales de un día histórico.

Un total de 340 periodistas vivieron en directo la histórica jornada

Los 'selfies' de Brian Currin dieron un toque desenfadado a un acto bastante encorsetado

Brian Currin, Raimond Kendall, Anaiz Funosas, Jean René Etchegara y Agus Hernan, los anfitriones de la ceremonia, fueron los primeros en llegar al palacete de comienzos del siglo XX encargado por el autor de 'Cyrano de Bergerac', Edmond de Rostand. Junto a diputados y senadores vascofranceses, esperaban a los invitados mientras los fotógrafos hacían su trabajo. «¿Pero quiénes son los que llegan ahora?», preguntaban periodistas de medios internacionales, abrumados entre tantas caras nuevas. Como Marisol, una veterana del diario italiano 'Il fatto quotidiano': «En mi país ahora se habla del final de ETA, pero no tanto como cuando la banda terrorista dejó las armas en 2011». A su lado, Cecilia, corresponsal de Telam, agencia internacional de noticias de Argentina, trataba de averiguar, en medio de una nube de fotógrafos, quién era quién. Explicaba que en su país existe una gran comunidad vasca y, por ello, se seguía «con interés todo lo relacionado con ETA».

Invitados 'vip'

Nombres muy mediáticos del periodismo político, como Hilario Pino o Fernando Berlín, de Tele 5 y La Sexta, respectivamente, enredaban por los exteriores del palacete, entremezclados con profesionales procedentes de México, Estados Unidos, Alemania o Reino Unido, mientras llegaba el resto de invitados 'vip'.

La disolución de ETA fue ayer avalada por agentes internacionales como el expresidente del Sinn Fein Gerry Adams; el exjefe de Gobierno irlandés Bertie Ahern; el exasesor del primer ministro británico Tony Blair, Jonathan Powell; el fundador del Partido de la Revolución Democrática, Cuauhtemoc Cárdenas, y el exdirector del Fondo Monetario Internacional Michel Camdessus. Tras su llegada, tocó el turno de los políticos vascos. Los representantes del PNV, EH Bildu y Podemos Euskadi viajaron hasta Kanbo juntos y en autobús. Saludos de cortesía, besos y abrazos. Andoni Ortuzar, Pili Zabala -cuya presencia no estaba prevista- Arnaldo Otegi, Maialen Iriarte, entre otros miembros de estas tres formaciones, compartían corrillos y hacían hincapié en la trascendencia de la jornada. También compartían un atuendo similar. El acto serio y solemne requería poca floritura, y el gris, el azul y el negro fueron los colores predominantes. Como las chaquetas y las corbatas, aunque se veía algún destello de luz como la americana blanca de Iriarte o el traje chaqueta claro de Zabala.

Otra nota de color la ponía Brian Currin con sus 'selfies', que aportaban un toque desenfadado a una cita más bien encorsetada, en la que también se dejaron ver Rafa Díez Usabiaga o 'Txiki' Muñoz.

Tras un minuto de silencio, comenzaba el encuentro a puerta cerrada en el que los cerca de cien invitados avanzaron el contenido de la declaración final. Eran las doce del mediodía, y mientras algunos fotógrafos y periodistas, armados de paciencia, seguían la reunión a través de las pantallas instaladas en los jardines de Villa Arnaga, para otros ya era la hora del tentempié. Bocadillos de tortilla, fruta y refrescos se repartían en las salas de prensa.

Y por fin, a la una y cuarto, los políticos asistentes al acto, seguidos de los organizadores, salieron a leer la ya denominada Declaración de Arnaga, que saludó el fin de ETA. Uno a uno, los cinco representantes internacionales leyeron el comunicado en euskera, castellano, inglés y francés. Justo en ese momento, Rajoy, a más de 600 kilómetros, hacía una declaración en la que defendía que «ni ha habido ni habrá impunidad para ETA pese a su disolución».

Eran ya casi las tres de la tarde cuando los políticos se despedían en un coqueto rincón de los señoriales jardines repleto de limoneros, mientras los operarios desmontaban los habitáculos, y los periodistas cerraban sus ordenadores. Fin del encuentro. A la salida de Villa Arnaga, frente al parking, un grupo de diez personas portaban ikurriñas y banderas de Navarra y coreaban 'Euskal presoak, euskal herrira'.

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