La crisis más profunda

«Siempre ha habido debates en Aralar. Lo hemos discutido todo, porque así entendemos la política», resume Rebeka Ubera. Eso provocó más de una crisis, la más grave en 2012, que provocó la expulsión del partido de una de sus representantes más conocidas, Aintzane Ezenarro, además de los parlamentarios Mikel Basabe y Oxel Erostarbe. La razón, «haber apoyado, en contra del mandato de la ejecutiva, la creación para la ponencia para la paz y la convivencia».

La razón de la expulsión esgrimida por la dirección del partido fue la resolución de la comisión de garantías que calificó de «faltas muy graves» la actuación de Ezenarro y su grupo, «al haber desoído el mandato dado por esta dirección en cumplimiento de las decisiones asamblearias». La dirección de Patxi Zabaleta rechazaba la ponencia por la paz impulsada por Ezenarro al considerar que no garantizaba la presencia de la izquierda abertzale ilegalizada. Ni el reconocimiento de todas las víctimas.

La hemeroteca asegura que el largo proceso de división de Aralar se remontaba al año anterior, cuando la formación abertzale decidió acudir a las elecciones generales en coalición con Amaiur. La entente soberanista logró un resultado «histórico» de estos comicios y Zabaleta abogó por reeditar la entente en las autonómicas. La coalición, sin embargo, no agradó a un sector del partido, una corriente crítica estructurada en torno a Ezenarro, que desde aquella fecha mostró su disconformidad con ir de la mano con la izquierda abertzale tradicional al considerar que todavía no había dado los pasos suficientes en contra de la violencia de ETA.

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