El coste de la escultura del desarme de ETA en Baiona rondará los 80.000 euros

El alcalde de Baiona, Jean-René Etchegaray, junto a la escultura del desarme el domingo. / ARIZMENDI
El alcalde de Baiona, Jean-René Etchegaray, junto a la escultura del desarme el domingo. / ARIZMENDI

El Ayuntamiento, que no pone dinero público, quiere que en la nueva ubicación el mango en forma de hacha quede enterrado, como metáfora de la paz

JORGE SAINZ SAN SEBASTIÁN.

La escultura de Baiona que simboliza el desarme de ETA tiene un coste de entre 60.000 y 80.000 euros que será financiado por empresarios vascofranceses a título privado, según los colectivos de Iparralde impulsores de la iniciativa. El montante final de esta polémica obra del artista guipuzcoano Koldobika Jauregi, criticada por colectivos de víctimas del terrorismo por emplear un hacha, símbolo de la banda, invertida, está por cerrar, a la espera de la factura por el transporte y la instalación. El Ayuntamiento de Baiona, que aprobó por amplia mayoría su colocación para conmemorar el primer aniversario de la entrega de armas, cuyo epicentro fue la capital labortana, no aportará dinero público para la escultura. La creación será financiada por aportaciones particulares logradas por la asociación por la paz Bake Bidea y los Artesanos de la Paz.

El consistorio vascofrancés, asimismo, quiere cambiar la ubicación de la escultura, que fue instalada el pasado domingo en la explanada Roland Barthes, uno de los lugares donde se centralizaron los actos del desarme de hace un año. El cambio físico obedece a la necesidad de cumplir el mandato original y que el hacha de la obra, de cuyo mango brota la copa de un árbol, en una metáfora de la paz, esté semienterrado, aludiendo así al final de la violencia una vez entregadas las armas. Actualmente, el gran peso y volumen del monolito de acero y hierro, cercano a las tres toneladas, con ocho metros de altura y cuatro de anchura, impedía colocarla como el autor deseaba en origen, con parte del hacha bajo tierra. Para evitar su hundimiento en la tierra, se puso provisionalmente sobre una plataforma de hierro y así se inauguró el pasado domingo en el acto oficial en Baiona.

Respecto a la polémica denunciada por colectivos de víctimas como Covite, las organizaciones sociales impulsoras de la pieza y el propio Ayuntamiento dirigido por el centrista Jean-René Etchegaray insisten en que la escultura bautizada como 'Arbolaren Egia' (La verdad del Árbol) también recuerda a las víctimas de ETA. El propio escultor ha insistido en que esta obra «nunca ha buscado ofender a las víctimas ni hacer sufrir a nadie» y que los artistas «utilizan los símbolos y los transforman». Jauregi siempre ha insistido en que la creación es «para todos porque el desarme fue un logro de todos».

Por ello, los colectivos e instituciones de Iparralde insisten en su respaldo a la escultura, cuya nueva y definitiva ubicación analiza ahora el estudio de arquitectura Bâtiments de Francia. Una vez que se aclare su destino final, se podrán hacer las cuentas definitivas. La obra ha sido financiada principalmente por empresarios del País Vasco francés, entre ellas firmas del transporte por carretera, y, en menor medida, por algún industrial radicado en la Comunidad Autónoma Vasca.

Diferencias con Iparralde

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, terció ayer en este debate y aseguró que «toda obra de arte es polisémica por naturaleza y muy subjetivo cómo lo interpreta cada uno», pero «lo que sí queda claro con esta polémica es que el tema de la violencia, de la memoria y la representación de nuestro pasado inmediato todavía levanta ampollas» y «las heridas están abiertas».

En una entrevista en Radio Euskadi, Ortuzar defendió «ser cuidadosos» porque, en ocasiones, «con la mejor voluntad del mundo, hay actores políticos o colectivos sociales en Iparralde que quieren cumplir un papel, y lo cumplen», pero «no son conscientes de que hay una realidad» en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, «donde se ha vivido de otra manera el conflicto político y las consecuencias» de éste, en alusión a la ausencia de atentados mortales de ETA en el País Vasco francés. Tras insistir en la «prudencia», recalcó que «afortunadamente estamos en el principio del fin. Esto está maduro para que ETA decida su disolución. Esperemos que sea clara, contundente y sin ningún lugar a dudas», agregó.

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