«Como consejero, no podría hacer una declaración contraria a la legalidad»

-¿Por qué el Gobierno Vasco ha optado por no interferir en el proceso soberanista catalán?

-El Gobierno Vasco considera que no le corresponde interferir en un proceso impulsado desde una comunidad autónoma diferente y a través de unas instituciones democráticas que presentan, con absoluta legitimidad, una estrategia sobre la que solo podemos expresar nuestro respeto. Nosotros tenemos nuestra propia estrategia sobre el autogobierno, pero nuestras manifestaciones han sido siempre de respeto y de invocación del diálogo como principio elemental de la política.

-¿La estrategia del Gobierno Vasco está muy alejada de la catalana?

-El acuerdo de coalición entre el PNV y el PSE contempla pasos y procedimientos que no están en sintonía con lo que se está impulsando desde Cataluña, eso es evidente.

-¿Usted se siente más cerca de la posición de la Generalitat o de la del Gobierno de Rajoy?

-En este asunto me voy a significar a favor del diálogo. Existe un conflicto político que antes o después, inevitablemente, va a tener que desembocar en un escenario de diálogo. No creo que sea posible articular una salida satisfactoria si no descansa sobre el entendimiento y el acuerdo. Los pasos que unos y otros han dado no siempre han facilitado ese marco, aunque la petición de un foro de diálogo por parte de la Generalitat ha sido permanente, al igual que la negativa del Gobierno central. Pero al final tendrá que imponerse el diálogo, no hay más salida.

-¿Qué le parece que Puigdemont haya relevado a los consejeros menos comprometidos con el referéndum del 1 de octubre?

-No tengo nada que decir sobre eso.

-Antes ha dicho que las decisiones que adopta la Generalitat son legítimas, pero ¿si el referéndum es prohibido por el TC sería legal?

-Si lo prohíbe quien lo puede prohibir, es evidente que no sería legal.

-Si usted estuviese en esa tesitura, ¿lo celebraría a pesar de todo?

-No me puedo poner en esa hipótesis... Yo invoco la legalidad en el desarrollo del autogobierno vasco y he hecho un llamamiento al Gobierno central para que cumpla la ley en Euskadi. Como consejero soy el responsable de marcar las pautas jurídicas de la actuación del Gobierno, por lo que no podría hacer una declaración contraria a la legalidad.

-Entonces, como consejero, ¿siempre se ajustaría a la legalidad?

-Ese es un dilema en el que no me encuentro en estos momentos. Habría que ver en qué términos se produce ese dilema: ¿Legalidad contra legitimidad democrática? Es un debate eterno... Hay quien dice que la legalidad debe imponerse a cualquier consideración y hay quien defiende que, en un contexto democrático, la legalidad queda desvirtuada si no tiene un respaldo popular. Por tanto, una legalidad que queda disociada del respaldo democrático, o se modifica y se adecúa a la mayoría democrática o, si no, estará enfrentada a ella. Lo que tenemos que intentar los responsables políticos es trabajar para que legalidad y legitimidad democrática converjan. El Gobierno Vasco se mueve en hacer posible esa articulación armónica entre ambas, sin tener que afrontar un dilema radical de optar entre una y otra.

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