Un concierto sin Miguel Ángel a la batería

Miguel Ángel blanco con miembros de su grupo
Miguel Ángel blanco con miembros de su grupo / Iturriaga

La canción 'Caballo Loco', del grupo del joven asesinado hace 20 años por ETA, sonó en el concierto que se organizó en su memoria

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

La canción 'Caballo Loco', del grupo del joven asesinado hace 20 años por ETA sonó en el concierto que se organizó en su memoria. Era una grabación en la que intervenía él, aunque la batería estuviera vacía

La tradición dice que un músico de grupo verbenero siempre dirá que no le gusta nada de lo que toca en una boda o acontecimiento similar. Miguel Ángel Blanco no era una excepción. Su grupo favorito era Héroes del Silencio. Su canción preferida, ‘Mar Adentro’. Desde que era un crío le gustaba la música. Con su amigo Manu tocaba con trece o catorce años en una pequeña lonja que tenía su padre y formaron un grupo, Adiskideak, que fue ampliándose y que en el año 1993 se dividió en dos y decidió apostar por las bodas. Y llamarse Póker.

El bajista de la banda era el actual magistrado de lo Social, Jaime Segalés, también rockero como su amigo, aunque más aficionado a The Cure o Simple Minds. «Lo pasábamos muy bien y sacábamos dinero. Ensayábamos en una agencia de transportes que ahora se ha convertido en tanatorio y luego cogimos un garaje en Amaña».

Empezaba el boom de la música latina que no les gustaba, pero aunque esas canciones sonaran en los acontecimientos a los que acudían, ellos también hacían sus composiciones. Y con una de ellas, con ‘Caballo Loco’, acudieron a aquel concierto de la plaza de toros de las Ventas de Madrid, que se organizó en nombre de Blanco.

«Siempre dijimos que queríamos reivindicar a Miguel como músico, era una obsesión para nosotros. Creo que fue Carlos Iturgaiz el que lo oyó y tomó la iniciativa». Sólo se podía tocar en playback así que Jaime, Manu, Víctor y los demás decidieron llevar una grabación de ‘Caballo Loco’ en la que la batería la tocaba el amigo asesinado.

Los técnicos de TVE se llevaron las manos a la cabeza por la calidad de la grabación, «se oían todo tipo de ruidos», pero las baquetas de Miguel, aunque tuneado el sonido y con su asiento de la batería vacío, iban a estar presentes. Eran las mismas baquetas que enterraron con su cuerpo. Jaime prefiere no recordar aquel concierto que resultó ser más que polémico en el que solo Raphael y la gente de Greta y los Garbo se acercaron a charlar con ellos, aquellos chicos de Ermua tan tristes. Uno de ellos con un ataque de ansiedad

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