La compra de las urnas, primera prueba de fuego

Junqueras ocupa su escaño. /Quique García (Efe)
Junqueras ocupa su escaño. / Quique García (Efe)

Será el momento de comprobar cuantos parlamentarios están dispuestos a ir hasta el final en la carrera soberanista

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El remozado Gobierno de Carles Puigdemont celebrará su primera reunión con una decisión determinante sobre la mesa, la adquisición de las 8.200 urnas de metacrilato para celebrar la consulta independentista del 1 de octubre. Una decisión que con toda seguridad será recurrida por el Gobierno de Rajoy ante el Constitucional por considerarla un preparativo del referéndum que, según la doctrina de la corte, es un acto ilegal.

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La orden de compra ya no llevará la única firma de la consejera de Gobernación, Meritxell Borràs, como ocurrió en abril con el anterior intento de comprarlas y que le valió una querella de la Fiscalía ante el Tribunal Superior de Justicia. El documento estará rubricado por el vicepresidente, Oriol Junqueras, como responsable de la organización del referéndum, pero también por todos los consejeros, de acuerdo al compromiso alcanzado en la crisis gubernamental del pasado viernes.

Pero hay problemas de orden burocrático que pueden aplazar la compra ya que no se ha convocado el concurso público ni hay pliego de condiciones. El anterior concurso se declaró desierto en junio porque ninguna empresa cumplió los requisitos.

Otro hito importante se presentará cuando Junts pel Sí lleve al Parlamento catalán la ley del referéndum, es posible que en agosto, y los 72 diputados del grupo tengan que votar a sabiendas que ese gesto tendrá consecuencias en los tribunales porque el Gobierno de Rajoy recurrirá la ley, su tramitación y la votación. Será el momento de comprobar cuantos parlamentarios están dispuestos a ir hasta el final en la carrera soberanista.

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