Los clientes de la banca catalana temen por sus ahorros

Caixabank y Sabadell les reiteran que los depósitos están garantizados y minimizan algunos cambios de oficinas

J. M. CAMARERO MADRID.

La incertidumbre es el peor enemigo de la economía en general y de la banca en particular. Por eso, las entidades con sede en Cataluña se están esforzando desde hace varios días a informar a sus clientes de que el dinero depositado en sus cuentas se encuentra completamente garantizado, independientemente de que se declare la segregación de esa comunidad del resto de España de forma unilateral. Porque no dan crédito a que esa declaración del Parlament tenga efectos jurídicos instantáneos. Y porque solo en el caso extremo de que España aceptase la separación, los efectos se multiplicarían. Mientras tanto, por muchos acontecimientos que sucedan, la normativa bancaria actual seguiría vigente. Aún así, el goteo de explicaciones que los empleados de CaixaBank y Sabadell están dando a los usuarios se ha ido intensificando tras el referéndum del 1-O.

El mensaje común es el de la «tranquilidad», porque los ahorros de ambas entidades se encuentran bajo el paraguas del Fondo de Garantía de Depósitos español -el que cubre hasta 100.000 euros por titular y cuenta, como en toda la zona euro-, así como bajo la supervisión del Banco de España y del Banco Central Europeo (BCE).

CaixaBank ha instado a sus empleados en una nota interna a que insistieran en el compromiso del grupo en la defensa de los intereses de los clientes, que será «lo que guíe las decisiones futuras que, en caso de ser necesario, hayan de tomarse». Y este miércoles, el presidente del Banc Sabadell, Josep Oliú, afirmó que «si fuera necesario se tomarían las medidas suficientes» para proteger a sus clientes. Porque cuenta con los instrumentos adecuados para hacerlo en el marco de la UE.

Cuestión de sede

Bajo esa calma que sigue existiendo en las oficinas, las entidades recurren a múltiples argumentos para evitar el drenaje de dinero. Sobre todo, aquellos que están relacionados con el negocio bancario en Cataluña y en el resto de España. El traslado de sede social se encuentra en el cajón de las entidades, una opción que podrían habilitar en 24 horas, después del cambio que se incorporó en 2015 en la Ley de Sociedades de Capital, que permitía este traslado con el único consentimiento del consejo de administración de la empresa, sin necesitar el aval de la junta de accionistas.

A pesar de estos mensajes tranquilizadores, algunos clientes de ambas corporaciones han optado por trasladar sus ahorros a las oficinas que tienen esas entidades fuera de Cataluña. No es una práctica generalizada, ni que salga «más allá de lo excepcional» del intercambio diario de capitales, indican algunas fuentes financieras. Aunque sí existe una mayor demanda de información que en semanas anteriores.

De hecho, algunos clientes catalanes ha pasado por cambiar de sucursal bancaria sus ahorros desde la que se encontraban adscritos en esa comunidad autónoma hacia otras, como Madrid, una de las plazas donde muchas fortunas se han ido trasladando también su domicilio social en los últimos meses fundamentalmente por motivos tributarios. Pero sociedades de valores como Ibroker sí han decidido redistribuir el saldo de los clientes que tenían en Sabadell hacia otras dos entidades con las que trabajan, Bankia y Bankinter. Se trata de una de las primeras decisiones que una compañía pone en marcha en este sentido. «Son casos muy, muy puntuales», apuntan fuentes bancarias.

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