LA CÁRCEL PARTE EL PROCÉS

LOURDES PÉREZ

El juez Pablo Llarena ha trazado una delicadísima línea divisoria en el independentismo con la campaña hacia el 21-D abierta en canal. A partir del auto firmado ayer por el instructor del Supremo, el procés queda partido en tres entre quienes siguen purgando prisión -Oriol Junqueras, Joaquim Forn y los dos ‘Jordis’-, los exconsellers y parlamentarios que han conseguido salir libres aunque con cargos y los miembros del Govern que se refugian con Carles Puigdemont en su teatral autoexilio. Pocas cosas distancian más a los seres humanos que estar en la cárcel o no. Llarena se ha revuelto contra la tesis de que esto va de una ‘causa general’ con soluciones grupales. Y ha singularizado de tal modo las responsabilidades penales que a Junqueras no le ha alcanzado con asumir el 155 para escapar de la tela de araña que el magistrado ha tejido en sus dos resoluciones sobre «la explosión de violencia» provocada contra los enviados judiciales y las fuerzas de seguridad los días 20 y 21 de septiembre. El exvicepresident no solo no podrá hacer campaña. El auto tiene mucho más alcance: en su página 22, Llarena advierte de que los cuatro encausados a los que identifica como los cerebros de la rebelión deben acreditar que su «cambio de voluntad es verdadero y real». Es decir, a Junqueras no va a bastarle ni su condición de presidenciable ni una asunción coyuntural de la legalidad.

La cárcel -y las diferencias que su amenaza ha introducido entre unos y otros- está operando como un potente disolvente en las filas del procés. Junqueras y Puigdemont comparten el trance insólito de ser dos cabezas de lista acorralados por la justicia. Pero mientras el primero no la ha eludido -confiando quizás en que el desenlace fuera distinto a estas horas-, el segundo estira el chicle de su huida a Bélgica al frente de una candidatura que tiene mucho de OPA a la desesperada contra Esquerra. Aunque lo más significativo es que los antisistema de la CUP concurrirán al 21-D sometiéndose al 155 y libres de polvo y paja judicial. El ‘mártir Junqueras’ ya no encarna lo mismo que el ‘mártir Puigdemont’. Y de creer al CIS, la suerte del procés pende de que ERC, la única plancha que tiene hoy a su líder entre rejas, aventaje el 21-D a Inés Arrimadas.

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