El PNV busca exprimir la negociación con el PP al constatar la falta de alternativa a Rajoy

Aitor Esteban (PNV) se dirige a la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en el Congreso.
Aitor Esteban (PNV) se dirige a la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en el Congreso. / EFE

Los jeltzales vuelven a ser claves para los Presupuestos de 2018, cuya carrera se inicia hoy con el techo de gasto

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

El PNV ha constatado que en estos momentos no hay una alternativa política al Gobierno de Rajoy, por lo que se prepara ya para exprimir al máximo el peso de sus cinco diputados en el Congreso, que volverán a tener un papel estelar en la negociación de los Presupuestos de 2018. El PP da por descartado al PSOE de Pedro Sánchez a la hora de buscar una mayoría parlamentaria que le permita aprobar las cuentas del próximo año, por lo que centrará todos sus esfuerzos en repetir la exigua mayoría absoluta que le permitió salvar los Presupuestos de 2017. Es decir, tratará de revalidar el acuerdo con Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias. Una tarea que no se presenta sencilla porque el PNV advierte que la negociación no será solo económica y que deberá estar acompañada de acuerdos bilaterales entre gobiernos en cuestiones como el autogobierno o la convivencia en Euskadi.

Fuentes del partido que dirige Andoni Ortuzar recalcan que la moción de censura que presentó Podemos contra Mariano Rajoy demostró que la oposición es «incapaz», hoy por hoy, de construir una mayoría alternativa al Ejecutivo del PP. «Si existiera una opción seria la estudiaríamos, porque no tenemos ninguna atadura con el Gobierno tras el acuerdo presupuestario de este año, pero mientras no exista una opción viable, nuestro interlocutor sigue siendo el Ejecutivo de Rajoy», apuntan. «¿Qué deberíamos hacer, quedarnos de brazos cruzados a la espera de que pueda haber una alternativa?», se preguntan desde Sabin Etxea. Ellos mismos responden: «No, nuestra obligación es negociar con el Gobierno para obtener los mayores beneficios para Euskadi».

24 transferencias pendientes

1.
Gestión del Régimen Económico de la Seguridad Social.
2.
Instituto de la Seguridad Social.
3.
Centros Penitenciarios.
4.
Prestaciones por desempleo.
5.
Instituto Social de la Marina
.
6.
Bienes inmuebles del INSALUD.
7.
Centros de investigación (CIAT).
8.
Fondo de Garantía Salarial.
9.
Meteorología.
10.
Aeropuertos.
11.
Autopistas en concesión.
12.
Servicios ferroviarios.
13.
Puertos de interés general.
14.
Salvamento marítimo.
15.
Centro de estudios y experimentación de obras públicas.
16.
FROM (mercado de la pesca).
17.
Inspección pesquera.
18.
Seguros agrarios.
19.
Productos farmacéuticos.
20.
Administración institucional del ministerio de Industria.
21.
Homologación de títulos universitarios extranjeros.
22.
Seguro escolar.
23.
Asignación del ISBN y ISSN.
24.
Régimen electoral municipal.

En el PNV tienen la certeza de que la sociedad vasca ha valorado mayoritariamente el acuerdo presupuestario alcanzado en mayo con el PP, que incluía un pacto sobre el Cupo que cerraba una década de disputas entre gobiernos o importantes inversiones en el TAV, por lo que no tiene vértigo a abrir una nueva negociación. «Sabemos que una fotografía con el PP no es lo más popular en Euskadi, y no nos olvidamos de la actitud que este partido tuvo con las instituciones vascas en la etapa de la mayoría absoluta», recuerdan fuentes cercanas a Ortuzar. «Pero ahora que nuestros cinco diputados tienen una fuerza determinante en el Congreso, no vamos a renunciar a conseguir cosas buenas para Euskadi», subrayan.

Cerrar el Estatuto

El acuerdo de 2017 fue fundamentalmente económico, pero el PNV advierte que para lograr un nuevo pacto presupuestario serán necesarios algunos «gestos» políticos del Gobierno de Rajoy que demuestren que quiere abrir una nueva etapa de entendimiento con las instituciones vascas. Por ejemplo, el partido jeltzale reivindica que el Ejecutivo central asuma que debe acordar algunas materias de forma «bilateral» con el Gobierno Vasco. Ahí entra la histórica reclamación del cierre del Estatuto de Gernika, que el PNV quiere impulsar en los próximos meses con el traspaso de las transferencias pendientes, ante la necesidad que el PP tiene de sus votos en el Congreso. Esta cuestión, como la reclamación de un cambio en la política penitenciaria -que el Gobierno Vasco pretende consensuar con el Ejecutivo de Rajoy-, en principio no estarán sobre la mesa negociadora de los Presupuestos, pero el PNV exigirá que se produzcan avances entre gobiernos «en paralelo» para volver a pactar con el PP.

El Gobierno Vasco actualizará la lista de transferencias

El Gobierno Vasco ultima estos meses un informe que actualizará las transferencias pendientes del Estatuto de Gernika. Una parte fundamental de este estudio, que será aprobado por el Consejo de Gobierno en septiembre para que la ponencia de autogobierno del Parlamento pueda trabajar sobre él a partir del próximo curso político, será la configuración de un listado definitivo de las competencias pendientes de transferir. En la lista que ha manejado el Ejecutivo vasco en los últimos años se cuantifica en 24 las transferencias pendientes, pero con la aprobación del nuevo informe es probable que esa cifra cambie, porque algunas de las transferencias pueden fusionarse o incluso desaparecer por las diferentes normativas europeas, estatales y autonómicas que se han aprobado en los últimos años.

Fuentes del EBB aclaran que la exigencia de completar el Estatuto no supone una renuncia o una postergación del proyecto de un nuevo estatus que defiende el PNV. «Solo tratamos de ser pragmáticos: si mientras se debate en el Parlamento sobre el nuevo estatus somos capaces de cerrar veinte transferencias, será un camino recorrido para cimentar el nuevo estatus», explican. De hecho, para el PNV lo más idóneo sería que se completara el Estatuto de Gernika antes de que el nuevo estatus tomara forma, algo que no va a ocurrir antes de dos años.

El techo de gasto, primer test

El desenlace de la negociación de los Presupuestos de 2018 no llegará hasta los últimos meses del presente año, pero la carrera para su aprobación se abrirá hoy mismo, cuando el Gobierno de Rajoy dé el visto bueno al techo de gasto. Esta herramienta económica es imprescindible para la elaboración posterior de las cuentas, no solo del Estado sino también de las comunidades autónomas, por lo que el Ejecutivo central confía en que supere el trámite del Congreso. El PSOE apoyó el techo de gasto de 2017, pero Pedro Sánchez no parece por la labor de seguir la senda tomada por la gestora socialista, así que el PP requerirá del apoyo de sus últimos socios presupuestarios: Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias. No puede fallar ninguno.

El PNV ya ha avanzado que está dispuesto a respaldar el techo de gasto al considerarlo una cuestión «más técnica que política». Además, el Gobierno ha anunciado que el límite de gasto para 2018 aumentará un 1,3% con respecto al del presente ejercicio, lo que puede facilitar que los partidos que deben darle su apoyo sean más proclives a hacerlo.

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