En busca de caras nuevas para consolidar el partido morado

A. M. SAN SEBASTIÁN.

El relevo de Nagua Alba al frente de Podemos Euskadi no se producirá hasta dentro de tres meses, pero la carrera para su sucesión ya ha comenzado. En la formación morada se habla de nuevas caras que saquen pecho por un partido que, en sus tres años de vida, se ha visto envuelto en numerosas discrepancias internas.

La dirigente dejará de liderar Podemos apenas un año y ocho meses después de que fuera designada en el cargo. Y aunque es consciente de que su proclamación como secretaria general de Podemos Euskadi estaba destinada a prolongarse durante cuatro años, abandona el puesto a mitad de camino para favorecer, dice, a una nueva dirección que deberá enfrentarse a las próximas elecciones municipales y forales de 2019. Ese es el argumento que ha esgrimido durante los últimos días, aunque también aduce que no quiere perpetuarse en un sillón.

Asegura que no está en política para hacer de ella su profesión. Por eso, ha lanzado un mensaje directo a quien fuera su antecesor, Roberto Uriarte. Alba abogó por que quienes han dirigido el partido -solo hay dos opciones, ella misma o Uriarte- den «un paso al lado» para que el cargo que ella dejará en diciembre sea ocupado por «gente nueva», ya que, a su juicio, «rotar es sano».

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