Borja Sémper: «Rajoy ha evitado el dedazo y ahora podría haber pugna, pero no enfrentamiento»

Borja Sémper: «Rajoy ha evitado el dedazo y ahora podría haber pugna, pero no enfrentamiento»
Portavoz parlamentario del PP vasco

«En el PP hay voluntad de que el proceso de sustitución del presidente sea sereno y estoy seguro de que el nuevo líder será moderado y dialogante»

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELVITORIA.

Borja Sémper prefiere no entrar en especulaciones sobre los posibles sustitutos de Mariano Rajoy en la presidencia del PP, aunque se muestra convencido de que el nuevo líder que elija el congreso del partido «con una especie de primarias» tendrá un perfil «moderado y dialogante».

-¿Le sorprendió la decisión de Rajoy de marcharse?

-No. Dadas las circunstancias y conociendo al presidente Rajoy, no me sorprendió porque en su trayectoria política ha pensado siempre en lo mejor para el partido y para el país. Ha entendido que lo mejor era favorecer una renovación en el PP. Está bien que sea cuanto antes y que para julio se celebre un congreso que permita retomar el pulso político.

-¿Era la mejor decisión posible?

-Sí. Rajoy ha sido un gran presidente del Gobierno, aunque sé que hay opiniones para todos los gustos, y como presidente del partido ha afrontado unas circunstancias extraordinariamente complicadas, sobre todo por los casos de corrupción que heredó. Una vez que se consumó la moción de censura, es bueno y positivo que el PP pueda abordar una renovación y un nuevo impulso.

-¿Le parece injusta la forma en la que Rajoy salió del Gobierno?

-En términos políticos, sí. Y en términos humanos, también. Políticamente, no es en absoluto responsable de lo que se le ha achacado, y lo dice alguien que ha sido crítico con la forma de reaccionar que ha tenido mi partido ante los casos de corrupción. En lo personal, Rajoy siempre ha tenido una posición sensata y razonable, y salir del Gobierno de esta manera pues me parece injusto.

-¿Qué perspectivas se abren para el PP con la renuncia de Rajoy?

-Muy estimulantes si sabemos aprovechar la oportunidad. Si renovamos nuestras estructuras y marcamos una distancia sideral con la parte oscura del pasado, alejando cualquier sombra de corrupción, entraremos en una senda muy positiva.

-Pero el calendario judicial al que se enfrentará el PP en los próximos meses todavía puede ser duro...

-Todo apunta a que sí, pero eso es bueno porque, probablemente, a quienes fueron corruptos les caerán unos palos judiciales muy gordos. Eso es algo que el PP tiene que ver con satisfacción. Nadie está libre de que una persona se sirva de unas siglas para enriquecerse ilícitamente, lo importante es cómo reaccionas ante eso, cómo demuestras a la gente que no fue la organización. Con una renovación integral podremos marcar distancia con la corrupción, que es algo enterrado para el PP.

-Si hubiese una sentencia condenatoria sobre la 'caja B' del PP, ¿demostraría que el partido como tal también estaba implicado?

-No voy a especular sobre posibles escenarios. Acataré cualquier decisión que adopten los tribunales, pero lo importante para nosotros es demostrar a la gente que el PP es un partido limpio y absolutamente honrado en sus estructuras.

-¿El PP vasco es partidario de que haya más de un candidato a la presidencia del partido?

-Lo que ha hecho Rajoy, a diferencia de lo que hizo su predecesor, ha sido renunciar al dedazo. Por eso ha anunciado un congreso en el que no va a influir y que además será un congreso abierto. En el último cónclave del PP renovamos los estatutos para abrir una especie de proceso de primarias, siempre y cuando haya más de una persona que quiera presentarse, porque no es obligatorio. Sería positivo que hubiera varios aspirantes, pero si solo presentase uno tampoco sería negativo.

-Sería inédito que el PP eligiera a su nuevo presidente por un sistema de primarias...

-En algunas comunidades autónomas ya se ha hecho, aunque a nivel nacional todavía no ha sucedido. La cultura política del PP no ha dejado mucho espacio al navajeo o a las grandes disputas internas, porque siempre hemos creído que eso nos despista de lo verdaderamente importante, que es dedicarnos a la gestión pública. Pero hay una nueva exigencia de la sociedad a los partidos para que seamos más transparentes y más abiertos en las elecciones internas de liderazgo y nos hemos amoldado a esas nuevas reivindicaciones.

-¿El gallego Núñez Feijóo es el gran favorito para presidir el PP?

-Es un nombre que está sonando, pero todavía ni siquiera se ha convocado el congreso ni Feijóo ha confirmado que vaya a postularse, por lo que seremos prudentes.

-¿Le preocupa que pueda producirse una pugna interna por el liderazgo? Si Sáenz de Santamaría y Cospedal dan el paso, ¿podrían saltar chispas entre ambas?

-No contemplo un escenario de guerra interna. Hay una voluntad inequívoca de que el proceso de sustitución de Rajoy sea sereno. Puede haber una pugna, por qué no, pero que no derive en enfrentamiento. Son dos cosas diferentes.

-¿Qué le pareció la aparición de José María Aznar el mismo día en el que Rajoy anunciaba su marcha?

-En esta vida es muy importante saber cuál es tu papel. Yo hasta 2002 fui muy aznarista, lo que ocurre es que, desde entonces, el propio Aznar dejó de ser aznarista. Tengo la sensación de que hay una deriva del expresidente que se concreta en que, cuanto peor le vaya al PP, mejor. No ha dicho ni una cosa positiva del PP en los últimos años, y alguna cosa buena hemos hecho. A Aznar le sobra soberbia y le falta humildad.

-¿Rajoy será muy diferente a Aznar como expresidente?

-Como la noche y el día. Será respetuoso y muy consciente de cuál es su papel. Los expresidentes del Gobierno deberían hablar para sumar, con mensajes edificantes y alejados de cualquier tipo de visión egocéntrica de la realidad. Rajoy tiene poco ego y mucha humildad, y así será como expresidente.

-Usted acostumbra a hablar muy bien de Rajoy, pero ¿es consciente de que en Euskadi nunca ha tenido mucho respaldo social?

-No creo que tenga tan mala fama... Si se hace un análisis equilibrado, el balance final de los gobiernos de Rajoy ha sido objetivamente positivo para Euskadi. Cuesta encontrar dirigentes políticos que hablen mal de Rajoy, porque es un hombre tolerante, dialogante, no sectario y muy moderado. Es un político atípico en el mejor sentido de la expresión. En unos tiempos de turbulencias e inestabilidad, viene bien tener políticos serenos y moderados. A mí la marcha de Rajoy me parece una gran pérdida para toda la política española, aunque estoy convencido de que el relevo que elija el PP para sustituirle tendrá también ese perfil moderado y dialogante.

-¿Qué oposición hará ahora el PP?

-Vienen tiempos complicados, porque vamos a tener un Gobierno con un respaldo de 84 diputados y con unos apoyos parlamentarios de partidos que no quieren que a España le vaya bien, como los independentistas. Eso nos obliga a hacer una oposición firme y contundente, lo que no está reñido con la sensatez.

-¿Cómo asumió Rajoy que el PNV decantase la moción de censura hacia el 'sí'? Tanto Urkullu como Ortuzar aseguran que el expresidente no les hizo ningún reproche...

-No puedo hacer de portavoz de Rajoy, pero sí puedo decir que nos sentimos todos profundamente decepcionados por la traición del PNV. Tuvieron vértigo de hacer lo justo y optaron por lo cómodo. Sin resquemor, tomamos buena nota de que el PNV no es un partido de fiar.

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