Bienvenidos a la historia de Sabin Etxea

La sede del PNV, que sustituyó a la casa en la que nació Sabino Arana, convertida luego en batzoki y demolida después por el régimen franquista, abre sus puertas al cumplir 25 años. Desde el punto de vista arquitectónico solo conserva un balcón del inmueble original, pero el partido resalta que ha sabido mantener el alma de lo que fue el edificio

La casa de los Arana y Goiri ya no es un domicilio familiar, sino un batzoki./
La casa de los Arana y Goiri ya no es un domicilio familiar, sino un batzoki.
ANA VOZMEDIANO

Bilbao revienta de arquitectura y modernidad en un año simbólico, 1992, hace ya 25 años. El Museo Guggenheim está ya a punto de iniciar las obras y cerca, junto a los jardines de Albia, enfrente del Iruña, abre sus puertas la esperada sede del PNV, Sabin Etxea. Para cargos y militantes es la vuelta al hogar.

Han pasado muchos años desde que don Santiago Arana Ansotegi, en 1857, decidiera construir su vivienda familiar junto a la iglesia de San Vicente. Allí nacería el más famoso de sus hijos, Sabino, y allí, con el paso de los años bulliría la actividad de batzokis, centros de la Falange, bombardeos y demoliciones.

¿Qué lazo une a aquella construcción cuyos escombros acabaron en el mar o en el vertedero de Larraskitu con el edificio de 7.993 metros cuadrados, seis plantas de sótano, otra baja y cinco más sobre calle, diseñada como ópera prima por el arquitecto Koldo Eguren?

Eguren no quiso copiar ni emular el diseño de la antigua casa de los Arana. «No tenemos, a mi entender, una arquitectura propia, pero sí una popular que es fuerte, sólida, sencilla, pesada, estable, acogedora, respetuosa y ¡qué casualidad! que coincide en sus características con los objetivos que mejor definen la ideología nacionalista».

Eguren no quiso mirar atrás a la hora de diseñar el nuevo Sabin Etxea. «Solo para dar impulso al nuevo paso, porque debemos respetar el pasado como una herencia preciosa, pero sin pretender imitarlo». Piedra, hierro, madera, cemento, acero, aluminio, cristal y materia plástica con una hermosa escalera panorámica interior caracterizan el nuevo Sabin Etxea, que cumple 25 años cargado de actos conmemorativos y de historia y que solo conserva de la antigua casa familiar un balcón que ocupa un lugar destacado en el hall de la planta baja de este complejo que se reivindica por un lado como aportación arquitectónica al Bilbao moderno y como guardián de las esencias jeltzales.

El 25 aniversario

El lema de la celebración, 'La guarda de los valores', refleja esa combinación, una conmemoración de los 25 años que no solo está abierta a militantes sino también a la ciudadanía vasca en general. Hoy, a las 19.00 horas, tendrá lugar la recepción a una amplia representación de la sociedad vasca en la que, además de las palabras del presidente del Euskadi Buru Batzar, Andoni Ortuzar, se mostrará con la técnica del mapping en la fachada un recorrido por la historia del edificio.

Los actos

Hoy
Recepción a la sociedad vasca en Sabin Etxea y estreno del mapping sobre la historia de la sede.
Mañana
Matinal de puertas abiertas con espectáculos teatrales infantiles y nueva emisión del mapping en la fachada del edificio. Por la noche está prevista una fiesta juvenil de la que aún no se han hecho públicos los contenidos.

Es más que probable que en este espectáculo visual aparezca aquella tranquila casa familiar cuando la estrenaron los Arana en 1857. O cuando la apedrearon en 1898 en una manifestación en protesta por la Guerra de Cuba. Es probable que aparezca aquel momento en la que se convierte a iniciativa del hermano de Sabino, de Luis, en la sede central del EBB o cuando partió desde allí el batallón Arana Goiri tras el alzamiento franquista. ¿Aparecerá el bombardeo que provocó un enorme socavón en la calle, aunque pocos daños en el edificio?».

Está claro que se recordará la etapa más negra, aquella en la que el régimen franquista incautó el inmueble y lo convirtió en la sede de la Falange y del Auxilio Social de la Sección Femenina. El yugo y las flechas sustituyeron a las ikurriñas, algo que los jeltzales siempre consideraron una provocación. En 1960 el edificio fue derruido. El solar permaneció vacío hasta que, en palabras del propio Koldo Eguren, se construyó un edificio «fuerte, sencillo, estable, generoso y honrado, distinto a la antigua casa, pero enraizado en ella». Mañana abre sus puertas desde las 10 de la mañana a las 2 de la tarde para aquellos que quieran conocer Sabin Etxea por dentro. El propio Ortuzar o la presidenta del BBB, Itxaso Atutxa, serán guías de estas visitas y, cada media hora, los más pequeños podrán seguir la historia de la sede del PNV con espectáculos teatrales pensados para ellos. Los montajes visuales en la fachada desde las 7 de la tarde hasta las 10 de la noche.

Aportaciones populares

Se podrán recordar nuevos hitos en la historia del edificio derruido por los franquistas, del solar vacío y de las aportaciones que cargos, afiliados y simpatizantes entregaron al partido para que el PNV pudiera comprar el solar y volver a convertirlo en un referente para el nacionalismo vasco. Todavía se conservan los bonos, algunos con el sueldo completo de un mes de aquellos militantes más generosos.

En 1988, ya con el solar en propiedad, el PNV retoma la idea de construir su sede y un año más tarde se convoca un concurso restringido que elige la idea de Koldo Eguren. Sabin Etxea tiene que tener alma, no puede ser solo un edificio en el que se acumulen oficinas y despachos.

Las obras comienzan en 1990 y acaban dos años más tarde, con una inauguración en la que comparten protagonismo el entonces lehendakari José Antonio Ardanza y Xabier Arzalluz, que ostenta la presidencia del Euskadi Buru Batzar. La sede colma las aspiraciones de quienes tuvieron que abandonar aquel ba-tzoki que fuera la casa natal de Sabino Arana.

En total tiene 7.993 metros cuadrados y además de las oficinas, posee otras dependencias como cafetería, restaurantes privados y públicos, bibliotecas, salas para ruedas de prensa, sala de exposiciones, salón de actos y garajes. Es también la sede de la Fundación Sabino Arana y los dirigentes del PNV alardean de que alberga una intensa actividad.

Este sábado, además de las visitas guiadas o del mapping con la historia del edificio y del propio solar a lo largo de siglo y medio, Sabin Etxea albergará un uso poco habitual: se prepara una fiesta para los jóvenes de la que se han dado pocos detalles, pero que se enmarca dentro del objetivo del partido de acercarse a tramos de edad más bajos que los tradicionales. Los jeltzales están de celebración.

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