Barkos constata que la calle no apoya los mensajes «apocalípticos» de la oposición

La presidenta avala el proyecto del TAV en Navarra frente a las críticas de EH Bildu, al cerrar el balance del ecuador de su legislatura

J. ARTOLA SAN SEBASTIÁN.

«La mejor expresión de lo que puede estar viviendo la calle es que no acompaña los intentos de apocalipsis de la oposición». Uxue Barkos cerró ayer «con datos» el balance que en el ecuador de la legislatura han realizado los miembros de su gabinete y lo hizo presentando las «realidades» de un modelo de Gobierno que «funciona» a pesar de los mensajes negativos de la oposición. La presidenta navarra avaló asimismo el proyecto del TAV frente a las críticas de sus socios de gobierno, EH Bildu.

Barkos subrayó ayer que el acuerdo programático firmado por el cuatripartito que sustenta al Ejecutivo foral ya ha dado «sus «frutos», aunque la patata caliente que supone la apuesta del Ejecutivo por el corredor ferroviario de alta velocidad amenaza la estabilidad de la que hizo gala. En todo caso, la presidenta señaló que en estos dos años se ha hecho un trabajo «intenso» para «acompañar el cambio social desde el cambio político». A su juicio, los datos del resultado -«porque no son reflexiones ni opiniones»-, reflejan que éste es «el periodo más estable desde el inicio de la crisis, algo básico para que el conjunto de indicadores socioeconómicos de Navarra estén mejorando, y marquen a corto y medio plazo la misma tendencia».

Del tiempo transcurrido, Barkos diferenció el primer año de legislatura, más dedicado a «atender las emergencias, fijar las prioridades en las urgencias sociales, tapar agujeros para cuadrar las cuentas y planificar»; y un segundo ejercicio en el que ya es el momento de «hablar de realidades». Y destacó que, a día de hoy, «hay más» empresas en Navarra que al inicio de la legislatura, «más afiliados» a la Seguridad Social, las ayudas a la I+D «casi se han duplicado», la tasa de paro es la «más baja» del Estado y el rating de solvencia para colocar deuda el «más elevado».

Otros indicadores a los que se refirió Barkos tienen que ver con la reducción de las listas de espera, el incremento en un 30% de los dependientes perceptores de ayudas y prestaciones, las ayudas para combatir la pobreza que se han multiplicado por dos, igual que el presupuesto para infraestructuras educativas, o el incremento en un 20% de la dotación para becas de estudios postobligatorios.

Normalizar el euskera

Y en la parte más política del balance, la presidenta navarra remarcó que se «ha normalizado la realidad» del euskera, crecido el número de alumnos matriculados en el programa PAI de bachillerato, «dignificado» la Memoria Histórica y «salido del aislamiento» con la entrada en la Eurorregión. Y mientras la bandera y el escudo de Navarra «ondean en este palacio», a las entidades locales se les «permite expresar la pluralidad» y «a nadie se le ha impuesto bandera ninguna».

De cara al futuro, Barkos indicó que su Gobierno mantiene clara la idea de que «solo una sociedad solvente puede ser una sociedad solidaria» y entre los principales retos que se ha marcado el más próximo es terminar las negociaciones del Convenio Económico con el Estado para contar con un modelo de relación «estable y equilibrado». Quiere además que los presupuestos de 2018 «avancen en la inversión en cohesión social», con sanidad, educación y dependencia como ejes, y con la cultura y la I+D+i como elementos clave para el desarrollo económico y la vertebración territorial.

Y a medio plazo, Barkos apostó por que Navarra esté «en la primera velocidad europea por capacidad propia» y por completar «infraestructuras básicas» como las ferroviarias y el Canal de Navarra con «sentido común».

Convencida de que el suyo es un Gobierno «para todos» a pesar del «soniquete» de la oposición en sentido contrario, la presidenta subrayó que no desea «perderse en relatos del pasado» que solo «retraen del futuro».

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