PNV, PSE y PP avanzan en su pacto ante las críticas de EH Bildu, Podemos y sindicatos

Andoni Ortuzar encabezó ayer un acto de EGI, las juventudes del PNV, en el polideportivo Antoniano de Zarautz./MICHELENA
Andoni Ortuzar encabezó ayer un acto de EGI, las juventudes del PNV, en el polideportivo Antoniano de Zarautz. / MICHELENA

Ortuzar, Mendia y Alonso encarrilan la fiscalidad y empiezan a negociar los Presupuestos. Los tres partidos expresan su deseo de «alcanzar un acuerdo que aporte estabilidad fiscal y presupuestaria», por lo que la firma definitiva será cuestión de días

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL

El pacto fiscal y presupuestario entre PNV, PSE y PP es cuestión de días. Los máximos responsables de los tres partidos -Andoni Ortuzar, Idoia Mendia y Alfonso Alonso, respectivamente- se reunieron ayer durante dos horas y media en Sabin Etxea para encauzar un pacto que se extenderá a las tres Juntas Generales y al Parlamento Vasco y que asegurará «estabilidad fiscal y presupuestaria a las instituciones del país», tal y como destacaron jeltzales, socialistas y populares en una nota de prensa conjunta. La entente de estos tres partidos fue respondida con dureza por EH Bildu y Elkarrekin Podemos, así como por la mayoría de los sindicatos vascos, que criticaron que la reforma fiscal pactada «se pliegue a los intereses de la patronal».

La reunión de Sabin Etxea no sirvió para cerrar un acuerdo definitivo, pero Ortuzar, Mendia y Alonso encarrilaron su entendimiento en fiscalidad y empezaron a negociar un pacto sobre los Presupuestos vascos, que es el principal objetivo del PNV y el PSE en estos contactos. Cuando el pacto se ratifique, probablemente el lunes o el martes, el Gobierno de Urkullu habrá asegurado la aprobación de los segundos Presupuestos de la legislatura. También es probable que el acuerdo final incluya un pacto presupuestario para Araba, el único territorio en el que PNV y PSE no suman mayoría absoluta en las Juntas.

La nota que las tres formaciones pactaron tras el encuentro destacó que se habían logrado «avances» en un «marco de cordialidad y colaboración», al tiempo que anunciaba que los tres partidos seguirán trabajando en los próximos días, aunque por el momento no se ha establecido fecha para una próxima reunión. Lo que es seguro es que todas modificaciones que se acuerden en torno a la fiscalidad se presentarán como enmiendas en las Juntas de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, con lo que la armonización fiscal entre territorios está asegurada.

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Para mostrar que las negociaciones van por buen camino, PNV, PSE y PP (que también estuvieron representados por el jeltzale Joseba Aurrekoetxea, la socialista Sonia Pérez y el popular Antón Damborenea) no tuvieron inconveniente en anunciar que «comparten el objetivo» de «alcanzar un acuerdo que aporte estabilidad fiscal y presupuestaria a las instituciones del país». De esa referencia a «las instituciones» en plural es de donde se deduce que PNV y PSE quieren amarrar también el respaldo del PP a las Cuentas alavesas. Jeltzales y socialistas requieren de los votos de un grupo de la oposición tanto en el Parlamento Vasco como en las Juntas de Araba, donde no suman mayoría absoluta, y el elegido para dar esa estabilidad ha vuelto a ser el PP.

La posibilidad de fraguar este acuerdo a tres bandas vivió un día clave el pasado miércoles, cuando PNV y PSE accedieron a revisar la reforma fiscal que habían pactado tres semanas antes para adaptarla a las exigencias del PP. La principal medida de esta modificación fue la rebaja del tipo del Impuesto de Sociedades del 28% al 24% en dos años, un punto menos de lo que se tributa en la actualidad en el resto de España, donde el tipo está en el 25%. Un cambio que agradó de entrada a los populares.

Jeltzales y socialistas también introdujeron algunas medidas para corregir la pérdida de recaudación por la rebaja del tipo impositivo, entre ellas limitar más el porcentaje de compensación de las bases imponibles negativas del 80% inicialmente pactado al 70%, o limitar al 70% de la inversión las deducciones por I+D+i.

El acuerdo sobre fiscalidad está tan orientado hacia los impuestos dirigidos a las empresas, con una acusada bajada de cuatro puntos en el tipo impositivo, que los grupos parlamentarios que se quedarán fuera del pacto, EH Bildu y Elkarrekin Podemos, no tardaron en criticarlo públicamente. Una denuncia a la que también se sumaron la mayoría de los sindicatos vascos, entre ellos ELA, UGT y CC OO.

La secretaria de Fiscalidad de EH Bildu, la parlamentaria Leire Pinedo, consideró «muy grave» que un partido que «no representa ni al 10% de la población de Euskadi», en referencia al PP, sea el que «decida» la política fiscal. Pinedo aseguró que «la bajada de impuestos a las empresas la pagaremos todos los ciudadanos».

El portavoz de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, censuró que el PNV haya preferido «rebajar los impuestos a los ricos» antes que «destinar fondos al empleo o a la igualdad». En cualquier caso, Martínez dijo que la posición del partido jeltzale no le sorprende, pero cargó con dureza contra el PSE, cuya actitud «no tiene nombre», aseguró. Una de las formaciones que componen la coalición morada, Ezker Ani-tza-IU, también calificó de «vergonzosa» la nueva reforma fiscal. Lo hizo, además, tras reunirse con la secretaria general socialista, Idoia Mendia.

Reacciones contrapuestas

La reacción de algunos sindicatos fue aún más dura. El secretario general de ELA, Adolfo 'Txiki' Muñoz, colgó un artículo en su blog, titulado 'Sin vergüenza', en el que no ahorró críticas contra el PNV y el PSE. Aseguró que ambos partidos «pugnan junto al PP por ver quién defiende mejor las posiciones de Confebask». Muñoz habló de «un escándalo protagonizado por responsables políticos que actúan sin vergüenza» y aseguró que «el PSE es un flete con el que se puede hacer lo que se quiera. Y el mundo del dinero lo sabe».

UGT Euskadi afirmó que el pacto que trabajan PNV, PSE y PP es «un regalo fiscal para las empresas» y supone «la victoria del PP y Confebask», mientras CC OO de Euskadi calificó de «vergonzoso» que «las únicas beneficiadas de la recuperación sean las empresas».

Desde el ámbito empresarial, la única reacción fue contraria a la expresada por los sindicatos. El Círculo de Empresarios Vascos saludó la reforma fiscal porque «elimina la desventaja competitiva que existía».

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