La Audiencia Nacional mejora las condiciones a cuatro presos exetarras de la 'vía Nanclares'

Imagen de archivo de Rafael Caride, responsable de la matanza de Hipercor, al ser entregado a España. /EFE
Imagen de archivo de Rafael Caride, responsable de la matanza de Hipercor, al ser entregado a España. / EFE

Uno de los terrroristas beneficiados intervino en la masacre de Hipercor y otro activista que saldrá en libertad fue expulsado tras unirse sentimentalmente a una funcionaria

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

La Audiencia Nacional ha concedido beneficios penitenciarios a cuatro miembros de la denominada 'vía Nanclares', el nombre coloquial para referirse al plan de reinserción activado por el Gobierno en los años 90 para acelerar la salida de prisión de aquellos terroristas que rompieran con la disciplina de la banda. Esta decisión supone que de la treintena de etarras que hace más de dos décadas decidieron dejar la banda apenas queda en prisión media docena en la actualidad.

Los exetarras que se han beneficiado de esta decisión de la Justicia son Rafael Caride Simón, condenado a más de 700 años por el atentado de Hipercor en el que murieron 21 personas en 1987; Aitor Bores, un exmiembro del comando Vizcaya encarcelado por la muerte de un policía y un guardia civil; Jorge Uruñuela, implicado en el asesinato del exgobernador civil de Gipuzkoa Juan María Jáuregui y Luis María Carrasco, un joven que fue juzgado y condenado por su participación en sabotajes de 'kale borroka'. Los cuatro se encontraban en la fase final de su internamiento tras haberse acogido a diversos beneficios penitenciarios.

Pulsera telemática

La decisión del juez de Vigilancia Penitenciara José Luis Castro deja en manos de la Junta de Tratamiento del centro alavés de Zaballa, donde cumplen condena Rafael Caride y Aitor Bores, decidir si acelera la salida de prisión de los dos exetarras con la colocación de una pulsera telemática que permitirá controlar todos sus movimientos una vez que estén a la calle o los impone algún tipo de control presencial. En el caso de Carrasco, el fallo del magistrado supone una autorización para dejar la cárcel durante los fines de semana.

En el caso de Uruñuela se le concede la libertad condicional. Este preso había sido condenado a 16 años de cárcel por el incendio de un cajero y un concesionario de coches. Hace más de siete años rompió con la disciplina de la banda y fue expulsado del colectivo de presos de ETA. En esa época había iniciado una relación sentimental con una funcionaria de la prisión cántabra de El Dueso.

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