Cuarenta años de la noche en que ETA cometió su primer asesinato en Navarra

Lugar del atentado contra Joaquín Imaz Martínez en Pamplona/Diario de Navarra
Lugar del atentado contra Joaquín Imaz Martínez en Pamplona / Diario de Navarra

«Mejor será que caiga yo solo a que seamos tres las víctimas», explicó el comandante Joaquín Imaz a sus amigos minutos antes del atentado

A. GONZÁLEZ EGAÑA

El 26 de noviembre de hace cuarenta años, ETA cometió su primer atentado mortal en Navarra. La víctima, Joaquín Imaz Martínez, comandante jefe de la Policía Armada de Pamplona fue asesinado a las diez y cuarto de la noche cuando acababa de salir del casino Eslava, donde solía compartir tertulia y alguna partida a las cartas con varios amigos.

Pamplonés, nacido en agosto de 1927, Imaz Martínez estaba casado con Teresa Azkona Hidalgo y tenía una hija, Carmen, de 7 años. Llevaba muchos años de servicio a sus espaldas en Navarra y concretamente en Pamplona, hasta que aquel sábado por la noche fue abatido por varios disparos, efectuados por dos personas, cuando se disponía a subir a su coche, aparcado en el párking de la plaza de Toros de la capital navarra.

La víctima había recibido varias amenazas de muerte a las que no dio mucha importancia. En la última, pocos días antes de su asesinato, le decían que le quedaban "pocas horas de vida". Pese a ello, se negó a llevar escolta porque no quería poner en peligro la vida de otras personas.. En aquella ocasión, sin embargo, era la primera vez que daba credibilidad a la amenaza, pero igualmente insistió en no llevar escolta o un arma que pudiera utilizar en su defensa, convencido de que sería ineficaz. Ese día en el casino, uno de sus amigos le notó preocupado y quiso saber la razón de su inquietud. “Creo que esta vez lo de las amenazas van en serio”, le respondió Joaquín Imaz, según recoge el libro ‘Relatos de plomo’. Aquella noche, cuando acabaron la partida, los amigos del comandante se ofrecieron a acompañarle al coche, pero él denegó el ofrecimiento. “Mejor será que caiga yo solo a que sean tres las víctimas”, les dijo dirigiéndose hacia su vehículo.

Su asesinato ocurrió minutos después, tal y como él había predicho. Los asesinos le esperaban en las proximidades de su automóvil, un R-10, y cuando lo tuvieron a tiro le dispararon, alcanzándole varios impactos, unos por la espalda y otros de frente. Una de las balas le dio de lleno en el corazón después de atravesarle la cartera que portaba en el bolsillo su chaqueta. El último disparo fue un tiro de gracia que le penetró por la oreja izquierda y salió por la zona frontal derecha. Joaquín Imaz murió en el acto y quedó tendido boca abajo. La víctima, que vestía de paisano, llevaba en la mano las llaves de su automóvil. Su cadáver quedó tendido en el suelo, traspasado por las balas, en medio de la calle. Este asesinato acababa de estrenar una larga lista de cuarenta y dos víctimas mortales en Navarra en la historia de la banda terrorista.

En el año 1979 la Audiencia Nacional condenó por este asesinato a Francisco Javier Martínez Apestegia, ‘Kiko’, detenido por la Policía francesa en enero de 1979. Martínez Apestegia había ingresado en ETA político militar a mediados de 1976. Un año después se encuadró en ETA militar junto con los denominados comandos bereziak. Con condenas totales que sumaban más de cien años de prisión, salió de la cárcel en marzo de 2000, tras cumplir 21 años de prisión.

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