Arrieta y Gorrotxategi se perfilan como candidatos 'pablistas' a liderar Podemos Euskadi

Las diferentes familias que conviven en el partido en Euskadi no logran consensuar una candidatura única

ELISA LÓPEZSAN SEBASTIÁN.

Podemos Euskadi encara un proceso de primarias con el reto de reactivar la ilusión interna y poner así punto y final a las tensiones y recelos que han ensombrecido la proyección del partido estos últimos meses. La renuncia de Nagua Alba a seguir en la secretaría general puso en marcha, antes de tiempo, la maquinaria electoral y abrió de nuevo la lucha interna para hacerse con el liderazgo del partido. Y ya hay dos nombres, el del senador por Gipuzkoa Josetxo Arrieta (Donostia, 1954) y la senadora por Bizkaia Miren Gorrotxategi (Abadiño, 1967), que suenan con fuerza como candidatos del sector 'pablista', la corriente crítica con la dirección de Alba y avalada por Pablo Iglesias. Son los rostros más representativos de este sector después de que el concejal de Irun y senador David Soto o la juntera María Valiente cayeran del cartel.

En las terceras primarias que la formación celebra en poco más de dos años, las tres familias que conviven en Podemos Euskadi, 'pablistas', 'errejonistas' y anticapitalistas, habían mantenido contactos para confeccionar una única candidatura de consenso. Sin embargo, anoche fracasaron en el intento. Los líderes de las distintas corrientes, reunidos en Bilbao, fueron incapaces de cerrar un acuerdo.

No obstante, además de la rama 'pablista', a grandes rasgos y con matices, se disputarán la secretaría general otras tres más. El primer sector es el vinculado a la dirección saliente, la afín a Errejón. En cualquier caso, tras la marcha de Alba, en este sector no hay nombres propuestos y las opciones podrían reducirse a su número dos y secretario de Organización, Lander Martínez, o la parlamentaria de Elkarrekin Podemos, la vizcaína Eukene Arana. Por su parte, Eduardo Maura, secretario político de la formación ya anunció en este periódico que «en ningún caso» se presentaría candidato.

El tercer sector en pugna, los anticapitalistas, es algo más minoritario, aunque también tratará de luchar por hacerse hueco en la secretaría general. Sus principales referentes son Neskutz Rodríguez, miembro de las Juntas Generales de Bizkaia y su cara más visible, y Iosu del Moral, secretario general de Podemos Donostia. Y entra también en liza otra corriente, representada por un pequeño grupo de Bizkaia que fueron críticos con la candidatura Kaliangora, la que concurrió a las anteriores primarias, las de marzo de 2016, con Pilar Garrido, la senadora guipuzcoana y miembro de la dirección estatal, a la cabeza.

El anuncio por sorpresa de Nagua Alba el pasado 29 de agosto de que dejaría la secretaría general a finales de 2017, apenas un año y ocho meses después de que fuera designada en el cargo, para centrarse únicamente en su labor como diputada de Unidos Podemos en el Congreso, aceleró este proceso de primarias que deberían haberse celebrado a mediados de 2018.

Porque el de Nagua Alba no ha sido un camino de rosas. Todo lo contrario. Las críticas internas han sido una constante desde el día en que se alzó líder del partido. Los sectores discrepantes incluso denunciaron que en dichas primarias hubo 'tongo'. Y tras la celebración en febrero de Vistalegre II, el sector 'pablista' pidió a la dirección vasca, a la que recriminaba «estar con Errejón y no con Iglesias», un partido más integrador.

No obstante, la dirección nunca se ha despegado de Pablo Iglesias. Estas últimas semanas ha respaldado al fundador de Podemos en todos sus pasos en el conflicto catalán. Y es un hecho que en este año y medio Podemos Euskadi no ha protagonizado ningún enfrentamiento con Madrid y que su transición está siendo tranquila. Todo lo contrario a la salida de Roberto Uriarte. El primer líder de Podemos Euskadi dimitió a solo seis semanas de unas elecciones, las del 20 de diciembre de 2015. Dejaba un partido fuerte, convertido en la tercera fuerza vasca más votada. La razón de esta decisión era un secreto a voces: las desavenencias con la dirección de Madrid eran ya insostenibles. Y decidió tirar la toalla. «El problema de Podemos es que se ha convertido en un partido aparatero cuando teníamos que ser un manantial de agua limpia», afirmó entonces.

Fotos

Vídeos