Otegi: Alguna gran empresa vasca presionó con un cambio de domicilio si PNV, PP y PSE no rebajaban la fiscalidad»

Arnaldo Otegi, en el tejado del bilgune de EH Bildu en Donostia. /ARIZMENDI
Arnaldo Otegi, en el tejado del bilgune de EH Bildu en Donostia. / ARIZMENDI
Arnaldo Otegi, coordinador de EH Bildu

«Se nos hace difícil creer que el PNV pacte con nosotros y Podemos sobre derecho a decidir, porque pondría en riesgo su alianza con los del 155»

JORGE SAINZSAN SEBASTIÁN.

Con el acuerdo fiscal y presupuestario de PNV, PSE y PP recién salido del horno, no parecía el mejor momento para que EH Bildu ofreciera a los peneuvistas un acuerdo alternativo de estabilidad. El coordinador general de la entente abertzale, Arnaldo Otegi (Elgoibar, 1958) cree que el tiempo les dará la razón y, mientras tanto, hará pedagogía frente al «155 económico» y «la carta de fuerza» del Estado con la intervención de Cataluña.

-La oferta de país de EH Bildu para un acuerdo de estabilidad global con PNV y Elkarrekin Podemos llegó justo cuando los jeltzales cerraron el acuerdo con PSE y PP. ¿Se queda su propuesta en papel mojado?

-No, porque no es coyuntural. Estamos ante una contrarreforma del Estado. Hay un sector importante de la sociedad vasca que cree que estamos a salvo cuando no es así. El Estado va a venir a laminar el autogobierno y nuestras libertades y conquistas. Y ante este estado de excepción debemos hacer un diagnóstico.La evolución de los acontecimientos nos va a obligar a variar las alianzas en este país. ¿En cuánto tiempo? No lo sé. Pero con Cataluña ha habido un aviso a navegantes. Cuando uno trate de negociar con el Estado, como el PNV, debe saber que el Estado tiene una carta de fuerza, la del 155. Y esto deberíamos tenerlo en cuenta.

-¿No hubiera sido más efectivo, desde una óptica de izquierdas, negociar algunas partidas del Presupuesto vasco, aunque no colmaran del todo sus exigencias, que dejar el campo abierto al PP para que haya introducido una rebaja del Impuesto de Sociedades que ustedes denuncian como regresiva?

-El pacto fiscal es el que quieren el PNV y el lehendakari. ¿Y cómo es posible que el PSE haya accedido a bajar cuatro puntos el Impuesto de Sociedades, cuando había vendido este tema como su gran contribución? Deberían explicarlo. Además, determinadas multinacionales españolas radicadas en esta comunidad, sobre todo alguna gran empresa vasca, presionaron sugiriendo que podrían cambiar el domicilio social si no se rebajaba la fiscalidad.

-(...)

-El Estado ha recuperado el chantaje económico como arma en Cataluña, y en el caso vasco se ha empleado para orientar la política fiscal de una determinada manera. Igual ha habido alguna gente más que ha participado en el acuerdo fiscal más allá de PNV, PSE y PP. Y nuestra postura ha sido como la del PNV en Madrid, donde no apoya las cuentas del PP porque aplica el artículo 155. Aquí nosotros no podíamos apoyar las cuentas de un Gobierno con un integrante (el PSE) que apoya el 155. Además, en términos sociales es un presupuesto regresivo, porque en Educación o Sanidad hay menos dinero y encima no lo podemos gastar por el techo de gasto pactado por el PNV con el PP.

-¿No fue muy drástico pedir al PNV que rompiera con el PSE? ¿No han apreciado algunos matices en los socialistas vascos respecto al 155?

-En Cataluña, los socialistas sí se han distanciado públicamente del 155 y aquí no hemos visto nada de eso, salvo en el caso de Gemma Zabaleta.

-Si con el 10% de votos el PP influye tanto, ¿no están haciendo algo mal ustedes?

-El PNV busca al PP porque comparten modelo económico. El PNV está en la zona templada, con muchos votos limítrofes con PSOE, PP y Podemos. Lo reconoce Arzalluz. Y el PNV tiene una obsesión. Entiende que el enemigo a batir es la izquierda independentista y tiene una posición muy refractaria a acordar con nosotros.

-¿Por qué cree que ocurre esto?

-Porque sabe que quien le puede disputar la hegemonía política y cultural es la izquierda independentista, pero nuestra oferta excede la cultura partidista. Pone al país sobre la mesa para pactar fundamentalmente con quienes creen que esta nación tiene derecho a decidir y que otras políticas sociales son posibles.

-¿Condiciona a EH Bildu el sindicato ELA más de lo deseable o para lograr ese hegemonía hay que ir de la mano de los sindicatos?

-Lo normal es que la izquierda se lleve bien con el movimiento sindical, y el centro derecha del PNV, con la patronal. Pero hay una diferencia. A los sindicatos les votan los trabajadores y a la patronal, no. ¿Para cuándo elecciones en Confebask?

La «estabilidad»

-Se alaba la estabilidad política y económica de Euskadi y la ciudadanía en general parece conforme.

-Es la revolución conservadora instalada en el país. También habría estabilidad total con PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Y nuestra apuesta no es la competitividad basada en salarios más bajos y menos impuestos a las empresas, sino en I+D+i. Entendemos la estabilidad como la entienden los países nórdicos.

-Pese al alejamiento actual con el PNV, ambos dejan siempre manos tendidas. ¿Es posible el reencuentro en torno al derecho a decidir?

-En la ponencia de autogobierno nuestra posición va a ser clara. Los tres territorios del país deben cambiar el modelo de relación con el Estado. Hablar de competencias es humo. Planteamos que la CAV o Nafarroa tengan un modelo de igual a igual con el Estado sostenido sobre la libre adhesión. Si frente a eso alguien plantea una nueva reforma estatutaria que deje las cosas como están, no estaremos ahí.

-¿El PNV está en esa onda?

-Su documento vale para un roto y para un descosido. Pero si en las políticas de alianzas, económicas y sociales están pactando con PSE y PP, es difícil creer que pacte con nosotros y Podemos en términos de derecho a decidir o de que somos una nación porque eso pondría en riesgo su actual alianza. Pero lo intentaremos.

-¿Cuando ustedes tienen que dar tantas explicaciones sobre la abstención crítica sobre el Cupo significa que algo no se ha hecho bien?

-El problema global es que el país no entiende bien qué es el Cupo y el Concierto y hay quien aprovecha esto para embarrar, como el PNV que como pacta con los del 155 y no le gusta esa foto, echa tinta de calamar. Nosotros no estamos en contra del Concierto pero decimos que en el Cupo se han quedado por el camino 300 millones y vamos a pagar por cosas que no queremos como sostener a la monarquía o al ejército español.

-¿Pero no se lo pusieron ustedes al PNV 'a huevo'? En la foto de los que no apoyaron el Cupo, en un momento en el que se cuestiona la singularidad fiscal vasca, sale EH Bildu con Ciudadanos y Compromís.

-Bueno, Ciudadanos votó que no y nosotros nos abstuvimos. Esto es llevar todo al extremo. Recuerdo que pedimos desde el inicio en el Congreso un grupo de coordinación de diputados vascos para negociar todos juntos estos temas, y no que el PNV lo haga todo en su nombre. Esto va a ser una lección para el futuro.El Concierto no existe gracias al PNV. Se le da a la burguesía liberal tras la derrota en la Tercera Guerra Carlista para tener amansado al país. Antes de que hubiera Concierto económico el Cupo era cero y era una mejor situación. Luego los avatares históricos nos han llevado a esto y vamos a defender el Concierto pero queremos el Cupo cero, de no pagar un euro al Estado y ser soberanos. En EH Bildu está el primer lehendakari (Garaikoetxea) de las tres provincias con el que se puso en marcha el Concierto. En EH Bildu hay gente de distintas culturas que también han construido una buena parte de todo esto.

-¿Cuando ve a los independentistas catalanes presentarse por separado a las elecciones, no se siente desconcertado o decepcionado?

-No. Cada país toma sus decisiones. Piensan que por separado suman más aunque nosotros somos de otra cultura y en la cultura abertzale hubiéramos ido en una lista única.

-¿Y que digan ahora que no estaban preparados para la independencia?¿No denota improvisación?

-Más que improvisación, creían que la represión contra Euskal Herria respondía a la existencia de la lucha armada y que en su caso, con una estrategia pacífica, el Estado iba a negociar. Pensaban que sin violencia todo era posible. Por otra parte, sería importante en términos de legitimación que superaran la barrera del 50%. Y necesita tiempo para lograr reconocimientos internacionales.

-¿Si el secesionismo no supera el 50%, debería frenar?

-Se va a medir eso, también cuántos avalan el derecho a decidir y un referéndum pactado, que estará por encima del 60%, y quiénes avalan el 155 que son minoritarios. Sobre esas tres aritméticas se desarrollará la segunda fase. Esto no ha terminado.

-Me ha sorprendido la normalidad social aparente con la que Cataluña parece haber asumido el 155.

-Responde a que no ha habido una estrategia de ocupación pacífica del territorio, pero ha sido una opción del Gobierno de Cataluña de menor tensión al creer la amenaza de que hubiera muertos por parte del Estado. No me meto en su decisión.

-¿El techo de la vía rupturista es la legalidad del Estado?

-El independentismo no ha desarrollado su estrategia hasta el final. Lo que no existe es la vía bilateral. Ningún presidente de España va a aceptar un referéndum pactado.

-¿Es posible una solución a través de la reforma de la Constitución?

-Si se abre un proceso de reforma constitucional es para ir hacia atrás. Si hubiera condiciones, estaríamos, pero no las vemos. Ahí entiendo al lehendakari y al PNV cuando dicen que no hay que tocar la Constitución para encajar la soberanía. Y con el debate de la financiación autonómica se van a desatar todas las tormentas contra el Concierto y el Cupo.

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