Aralar se disuelve como partido 16 años después

Rebeka Ubera, Patxi Zabaleta, Iñaki Irazabalbeitia y Dani Maeztu charlan sobre la trayectoria de Aralar./MIKEL FRAILE
Rebeka Ubera, Patxi Zabaleta, Iñaki Irazabalbeitia y Dani Maeztu charlan sobre la trayectoria de Aralar. / MIKEL FRAILE

Los militantes seguirán su andadura en EH Bildu y recuerdan el recorrido de una fuerza política que rompió con la violencia de ETA y se escindió de Batasuna

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

En el año 2001, nace Aralar, un nuevo partido que surge de la propia izquierda abertzale y que encabeza Patxi Zabaleta, un histórico, uno de los fundadores de HB presente en la mesa de Alsasua. Lo más llamativo de la nueva formación es su rechazo a la vía de la violencia, ya expresado en declaraciones puntuales y expresas de Zabaleta como fue el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco o el del concejal donostiarra, Gregorio Ordóñez.

Dani Maeztu, abogado y el primer concejal que Aralar tuvo en Bizkaia, en Durango, escuchaba aquel entonces las palabras de Zabaleta y su voz discordante después de este tipo de acciones violentas. No militaba en ninguna formación, pero llegó a una conclusión que mantiene respecto a lo que ha representado Aralar en la política vasca: «Nosotros decíamos en público lo que otros decían en privado».

Este sábado, Aralar dejará de ser un partido político y sus componentes podrán seguir dedicados a la política dentro de EH Bildu o donde consideren. Como militantes de base, caso de Patxi Zabaleta, o como cargos con responsabilidad directa, caso de Rebeka Ubera. «Creo que Aralar nació con vocación de desaparecer un día, no como sensibilidad, pero sí como partido. Pensamos, además, que la estructura de una fuerza política tiene que basarse en la igualdad de todos los militantes, un objetivo que también motivó que naciera Aralar. Cada vez va a haber más personas en EH Bildu que no pertenecen a ningún partido y nos parece que es necesario fortalecer la figura del militante por encima de la de los partidos», explica Zabaleta.

Por eso, el lema de la ponencia de disolución de este sábado va a ser 'Punto y coma', el último de los carteles que han jalonado los 16 años de historia de este partido que incluyó éxitos electorales, participación en gobiernos y que padeció ataques de radicales abertzales que calificaron de traidores a quienes optaban por esta vía alejada de ETA y de su estrategia militar.

Muchos llegaban desde la propia izquierda abertzale, otros del mundo de Elkarri o de Euskadiko Ezkerra. Otros pensaban que la situación no podía seguir y que no tenían cabida entre quienes no rechazaban la violencia política ni apostaban por la importancia del militante. «Sabíamos que fuera de la tribu hace mucho frío», dice Zabaleta. En aquel 2001, la actual parlamentaria vasca, Rebeka Ubera, era votante de la izquierda abertzale y militaba en asociaciones medioambientales. El proyecto le atraía y en 2003 se presentó a las primeras elecciones a las que concurrió el nuevo partido. Estaba embarazada de su hijo mayor, de Unax, y estudiaba para sacar las oposiciones en la enseñanza pública. Consiguió las tres cosas.

«Nosotros decíamos en público lo que otros decían en privado sobre la violencia», dice Maeztu

«El tiempo nos dio la razón, pero nos quitó los votos», coinciden quienes dirigieron la formación

Iñaki Irazabalbeitia fue el candidato a diputado general de Gipuzkoa y no tuvo la misma suerte que Ubera. «Estuve a punto de ser también el primero de la lista para la alcaldía de San Sebastián, pero mi mujer no me dejó». Irazabalbeitia provenía del mundo de Euskadiko Ezkerra, pero en aquel momento «me sentía sin referentes políticos». Conocía a Zabaleta. «Estaba de acuerdo con que la violencia política no era una vía, pero también en que era necesario buscar claridad y transparencia».

Negociando con Marta Rovira

Irazabalbeitia llegó a ser eurodiputado de 2013 a 2014. Eran buenos tiempos para la coalición que se presentó con ERC y el BNG, con los que luego se turnarían la presencia en Bruselas. La negociación con ERC, entonces en momentos bajos, se hizo con Marta Rovira y Oriol Junqueras fue el eurodiputado catalán de la coalición. Más amarga fue su candidatura a concejal por Tolosa. Irazabalbeitia, como el resto de sus compañeros de partido, no tomó posesión del cargo porque hubiera correspondido a un electo de la izquierda aber-tzale, entonces ilegalizada. Este gesto no evitó que su cara apareciera en pasquines y carteles sobre una bandera española. «Pasamos de ser unos traidores a ser los más traidores del mundo», ironiza Maeztu. Las pintadas en el despacho de Zabaleta aparecían un día sí y otro también. A veces en la puerta equivocada, ante el enfado de sus vecinos.

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Hubo momentos dulces desde el punto de vista electoral. En ese 2003, en Navarra, fueron tercera fuerza política tras UPN y el PSN, por encima de la coalición que formaban PNV y EA, y por encima de los votos nulos que defendía HB. En la segunda legislatura se formó NaBai, junto con PNV y EA, y lograron doce parlamentarios con los que superaban ya al PSN. «Se les ofreció gobernar juntos y desbancar a UPN del poder. Los socialistas navarros estaban por la labor, pero Ferraz dio la orden y fue contundente. No había pacto, pero creemos que sí se abrió un resquicio para nuevos acuerdos». Sí lo firmaron en San Sebastián, en 2007, con Odón Elorza, del PSE, como alcalde. Habían concurrido a las municipales con Ezker Batua. Patxi Aierbe logró la Alcaldía en Zaldibia y Dani Maeztu era el único concejal en Bizkaia.

Contar con grupo propio en el Parlamento Vasco es otro de los hitos electorales que consiguió Aralar. Maeztu dice, con un cierto toque de amargura, que siempre tuvo la sensación de que eran la segunda opción para muchas personas, «pero no la primera, claro» y Zabaleta cree que si todo el mundo que le daba ánimos le hubiera votado, las cosas habrían cambiado mucho. «Pero en 2011 nos pilló el tsunami». Así se definió entonces la irrupción de la izquierda abertzale en el panorama político oficial, tras el alto al fuego de ETA. «El tiempo nos ha dado la razón, pero nos ha quitado los votos», coinciden estos miembros de Aralar que el sábado en el congreso de Pamplona pondrán su Punto y coma al partido.

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