Aragón reclamaba desde hace dos décadas el tesoro de la discordia

La Generalitat adquirió fraudulentamente entre 1983 y 1994 las obras que tutelaba el museo catalán, que extravió un lienzo del siglo XVIII

MIGUEL LORENCI MADRID.

Tres cajas sepulcrales policromadas son las joyas de la colección que recupera Aragón. El Museo Diocesano de Lleida exponía solo siete de las 44 piezas reclamadas desde hace dos décadas y que volvieron ayer al antiguo cenobio sanjuanista de Sijena. Falta un lienzo del XVIII, «extraviado» según la Consejería aragonesa de Cultura. Se sustituyó por otra pieza de alabastro del monasterio no inventariada ni reclamada, según precisó Josep Giralt, director del museo.

El regreso a casa es el penúltimo episodio de este largo culebrón político y jurídico sobre el que se pronunciará el Supremo. Aragón pedía a Cataluña 97 piezas, de las que 51 se devolvieron en julio de 2016. Faltan las pinturas que el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) tiene desde el final de la Guerra Civil y solicitadas en otro proceso. Son las obras de la Sala Capitular, «la joya de la corona», según el alcalde de Sijena, Ildefonso Salillas. Las cajas sepulcrales de Isabel de Urgell, Beatriz Cornel y Francisquina de Erill, del siglo XV, se exponían junto a cuatro relieves de alabastro del retablo de Santa Ana esculpido por Gabriel Joly en el siglo XVI. El resto, seis tablas del retablo, 21 pinturas de tema religioso y otros 9 fragmentos de alabastro muy deteriorados son del XVII y del XVIII.

Alzado por Sancha de Aragón en el siglo XII, el monasterio es monumento nacional desde 1923. Un incendio provocado por los anarquistas en 1936 propició el traslado a Barcelona de los frescos de la Sala Capitular para su restauración. Siguen en el MNAC a pesar de que en 1939 la Diputación de Huesca solicitó su devolución.

En 1969 el obispo de Lleida envió a Barcelona a la monjas de Sijena para reformar el monasterio y trasladó a Lleida y Barcelona un centenar de piezas. Las 'compró' la Generalitat entre 1983 y 1994 sin informar al Estado ni al Gobierno de Aragón, y las repartió entre el museo de Lleida (44) y el MNAC (53). Los tribunales calificaron en 2015 de notoriamente fraudulentas las compraventas simuladas entre las monjas y la Generalitat por casi 52 millones de pesetas: diez millones en 1983, 25 millones en 1992 y 14,8 millones en 1994 que dotaron de aparente normalidad al expolio de Sijena. La Generalitat no pudo acreditar los pagos en el juicio y fue condenada a devolver las piezas en sentencia ratificada por la Audiencia de Huesca el 30 de noviembre.

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