Aprobetxategi

El Foco

En el agrio cruce dialéctico de ayer entre los dos líderes del centro-derecha español, sobresale una perla para la hemeroteca

Javier Roldán Moré
JAVIER ROLDÁN MORÉ

Mariano Rajoy se empleó ayer a fondo para replicar a Albert Rivera, su socio preferente y al mismo tiempo adversario político más íntimo. El presidente era interpelado por el líder de Ciudadanos en la sesión de control al Gobierno por su, a su juicio, inacción en la gestión del artículo 155 en Cataluña en las últimas semanas y, sobre todo, por no haber recurrido el Ejecutivo del PP al Tribunal Constitucional la norma del Parlament que posibilita que los huidos Puigdemont y Comín puedan delegar su voto, y así zafarse de la dependencia de los votos cuperos. Rivera, que ve que con esta jugada JxCat y ERC pueden promover un candidato sin causas pendientes no ocultó su malestar con el 'laissez faire' que el inquilino de la Moncloa está ejerciendo para que de una vez por todas haya Govern en Cataluña y pueda levantar el artículo 155. Un compromiso con el que cerró un preacuerdo con el PNV para que los jeltzales le apoyen dentro de dos semanas los Presupuestos que, no olvidemos, le darán vida política hasta 2020, es decir, hasta el final de la legislatura.

Pero en el agrio cruce dialéctico de ayer entre los dos líderes del centro-derecha español, sobresale una perla para la hemeroteca. Si en su día el mismísimo Aznar llegó a confesar con su característica sonrisa vertical que hablaba catalán «en la intimidad», horas después de cerrar en 1996 el famoso acuerdo del hotel Majestic con el mismísimo Jordi Pujol –procesado junto a parte de su familia por corrupción–, el presidente Rajoy calificó la actitud interesada y electoralista de Rivera con el término 'aprobetxategi', un vocablo de uso coloquial reconocido por el diccionario de Euskaltzaindia, con el que se designa irónicamente y de forma fina a las personas que sacan ventaja de una situación concreta. El presidente, que utilizó en la tribuna del Congreso una expresión más propia del verbo suelto de Ortuzar, no falló a los jeltzales y aprovechó la ocasión para mostrarse proactivo en facilitar un ejecutivo de la Generalitat y, de paso, afear a Rivera, al que a la vista está que no le profesa grandes simpatías, por practicar tacticismo político. En Sabin Etxea más de uno habrá sonreído.

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