ETA amplía su debate a más militantes y presos para reforzar su futura desaparición

La policía francesa analiza las armas entregadas por ETA a voluntarios el pasado mes de abril./AFP
La policía francesa analiza las armas entregadas por ETA a voluntarios el pasado mes de abril. / AFP

El proceso interno de reflexión está a punto de acabar y abrirá una fase final de conclusiones. El anuncio final se prevé para antes de verano y dejará «claro» que la banda baja la persiana

JORGE SAINZSAN SEBASTIÁN.

ETA prevé ampliar y extender sus consultas internas sobre su futura desaparición a más miembros de la banda y presos, de cara a reforzar la decisión final y lograr una mayor cohesión interna, según fuentes conocedoras de su debate interno. El proceso de reflexión en su seno, que lleva desarrollándose desde mediados del pasado año, está ya a punto de acabar, sino lo ha hecho ya. Una vez cerrado este capítulo se abrirá un tiempo de conclusiones antes del anuncio definitivo del resultado del debate, que se prevé para antes del verano, finales de junio como muy tarde. A la espera de conocer los términos concretos que pueda emplear la banda para escenificar su desaparición, la mayoría de sus miembros consultados se inclina por una fórmula que deje claro de forma «contundente y nítida» que supone el final de la existencia de la organización, agregan los medios consultados. En principio se descarta que empleen el término «disolución» como exige el Gobierno central.

La determinación de ETA de efectuar una «repesca» en su debate interno y consultar con más miembros y reclusos su decisión final, hasta extender la discusión a prácticamente la totalidad de sus integrantes, obedece a la importancia del paso que se va a dar, que supondrá el cierre de un ciclo de más de medio siglo. Por lo tanto, la banda quiere garantizar la mayor cohesión interna a su última decisión, que será un tercer hito tras el cese definitivo de la actividad armada en octubre de 2011 y el desarme del pasado abril en Baiona.

La terminología que la organización ya desarmada utilice finalmente es uno de los aspectos claves para cerrar el debate. ETA ha descartado emplear el término 'disolución', que es el que exige el Gobierno central y buena parte de las asociaciones de víctimas del terrorismo. Se mantiene en su tesis de enmarcar su cierre en la 'desmovilización', dentro del estándar internacional de la DDR (desarme, desmovilización y reintegración). No obstante, el contraste de opiniones se inclina a emplear una formulación que «no va a dejar lugar a dudas» de que supone la desaparición definitiva y sin retorno, siempre según los medios consultados.

ETA, de hecho, tiene gran interés en dejar claro que se retira definitivamente del escenario político vasco ya que es consciente de que su final es clave para desatascar el futuro de sus presos y allanar el terreno para que los Estados, sobre todo Francia, den un giro y flexibilicen su política penitenciaria. Por lo tanto, la decisión final que adopte debe ser lo suficientemente contundente, siendo conscientes de que en un primer momento el Ejecutivo español puede expresar reticencias, agregan las fuentes consultadas.

En el caso del Gobierno de París, que ha cambiado su estrategia y ha comenzado a acercar a reclusos en el marco de la ley y de forma individualizada, la eventual desaparición de ETA facilitaría que diera todavía pasos más audaces y que garanticen una mayor conexión con una disposición semejante por parte del Gobierno español, permitiendo a ambos Estados gestionar de forma más conjunta y diferente un problema que atañe por igual a ambos ejecutivos.

La 'repesca' de nuevos militantes para el debate busca una mayor cohesión interna

Francia y la delegación de Iparralde siguen trabajando por mejoras en las cárceles

En este contexto, el Ministerio de Justicia galo y la delegación del País Vasco francés, formada por cargos electos de Iparralde y miembros del colectivo Artesanos de la Paz, siguen trabajando, esta vez en un tono de mayor discreción para favorecer el trabajo y los pasos a dar. Poner en marcha el acercamiento de una primera tanda de entre quince y veinte presos y retirar el estatus DPS (peligrosidad) a nuevos reclusos son los objetivos a corto plazo.

La complejidad e importancia del debate de ETA sobre su futuro, que se está desarrollando en un clima de cohesión, ha provocado ligeros retrasos e impedido que se cierre antes de Semana Santa, fecha en la que se celebra el Aberri Eguna, efeméride en la que habitualmente la banda ha solido pronunciarse en comunicados públicos.

Con toda la cautela que conlleva el poner fechas a un proceso que al final se desarrolla en buena parte en condiciones de clandestinidad, todo apunta a que antes de San Juan (23 de junio), fecha que marca la entrada en el verano, se conocerá el resultado. El Foro Social Permanente, organismo para impulsar un proceso de paz y al que ETA suele atender sus requerimientos, fijó la desmovilización para antes de que acabe el actual curso político, algo que suele ocurrir antes de julio.

En paralelo, los presos siguen explorando vías legales para mejorar su situación y favorecer el acercamiento. En este sentido, la izquierda abertzale está transmitiendo a los internos la necesidad de que la petición de salida del primer grado penitenciario se convierta en una «reivindicación política de primer orden y equiparable al resto de las prioridades del colectivo» como la demanda de «acercamiento», la salida de los enfermos o el cómputo en España de las condenas cumplidas en Francia. En este sentido, el mundo de Sortu insta a todos los internos a mantener una «actitud proactiva» al respecto y se marca el reto de que todos los encarcelados reclamen de forma individual a los juzgados de vigilancia penitenciaria el cambio de régimen, pese a que las primeras peticiones han sido denegadas por los jueces. Para la formación independentista, el estancamiento en primer grado genera una «situación de bloqueo» en la hoja de ruta integral para «vaciar las cárceles».

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