Alfonso Alonso: «Brindamos apoyo a Urkullu para evitar un contagio rupturista en Euskadi»

El presidente del PP vasco posa en uno de los sillones que la Cámara de Vitoria tiene en sus pasillos. / IGOR AIZPURU
Alfonso Alonso (Presidente del PP vasco)

«Puigdemont tendrá que responder penalmente si no da marcha atrás y se lanza a la rebelión», avisa Alonso

AINHOA MUÑOZVitoria

Reconoce sentirse preocupado por la crisis catalana y habla de un temor a que Euskadi se contagie de las mismas aspiraciones rupturistas. Alfonso Alonso, presidente del PP vasco, aboga por seguir manteniendo una relación fluida con el PNV para, precisamente, evitar que el choque de trenes entre el Gobierno de Rajoy y la Generalitat se extrapole a las instituciones vascas. Urkullu, mientras, mantiene contacto directo con el presidente del Ejecutivo central porque, según Alonso, el lehendakari tiene disposición a ayudar, aunque no como mediador. Eso sí, el líder popular no está dispuesto a aceptar la «manipulación» mediática que hubo sobre el 1-O.

-¿Con qué escenario nos vamos a encontrar el martes? ¿Habrá, o no, una declaración unilateral de independencia en Cataluña?

-Lo que debe pasar es que no se celebre un pleno que está suspendido por el Constitucional. La Generalitat no se debe lanzar al abismo. La única salida sensata es dar marcha atrás, volver al camino de la ley y desandar este camino que está llevando a una situación tan grave de fractura social y de grave riesgo para la recuperación económica.

-¿Se está rompiendo España?

-No, la están intentando romper con un levantamiento populista, que lo que quiere es liquidar la vigencia de la democracia en Cataluña y sacarla de la Unión Europea. Pero no se va a producir porque se tomarán todas las medidas necesarias para evitarlo.

-¿Incluso la aplicación del artículo 155 de la Constitución? ¿Está el Gobierno dispuesto a llegar hasta el final para frenar el «abismo»?

-No creo que debamos estar contentos de tener que tomar medidas extraordinarias, pero si hay que tomarlas, se tomarán.

-Se le ve preocupado.

-Es que estoy muy preocupado. Es una situación irresponsable que ya está teniendo sus consecuencias. Y cerrar las heridas en Cataluña va a ser muy complicado, porque se ha instalado la discordia civil, la convivencia se ha roto y los bancos y las empresas se están marchando. Eso es un daño que nos va a costar reparar, y el independentismo tiene que hacer una reflexión sabiendo que va a responder por lo que ha hecho.

-¿De qué manera va a tener que responder?

-Penalmente.

-¿Veremos a Carles Puigdemont detenido?

-Eso depende de él. Y está muy advertido. Si se lanza a la rebelión, que es lo que está haciendo, es evidente que va a responder, porque hay justicia, tribunales y el Derecho de Europa sigue vigente.

-Ustedes hablan de la mayor crisis institucional en democracia.

-Como amenaza para el Estado, esta es la más grave que hemos enfrentado desde el 23-F. Estamos ante un golpe de Estado. Esto es como lo de Tejero. Lo mismo. Quienes son los legítimos representantes del Estado en Cataluña y lo tienen que defender se han levantado contra él y han agitado a una minoría en la calle lanzándola contra el resto de la población. Además, han dejado la dirección de toda esa insurrección en manos de gentes radicales de la CUP y la ANC, que no comparten ninguno de los valores de la democracia representativa ni de las libertades que caracterizan a Occidente.

-¿Y cómo se puede reconducir esta situación?

-Dentro del Derecho hay que iniciar un camino para enfriar ánimos y volver a la sensatez. Aunque va a llevar tiempo. Por eso, apelo a que el martes no den ese paso y llamo a la sensatez. Ya lo advirtió muy bien el Rey en su discurso. Reclamó que se reponga el orden constitucional, y esa es la única salida.

-Un discurso de Felipe VI que, por cierto, no despertó unanimidad.

-El Rey habló claro. Dio un mensaje de tranquilidad y fortaleza a la gente que cree en la democracia y piensa que no se puede liquidar un régimen de convivencia por el fanatismo de unos pocos.

-¿Considera, como ha dicho Aznar, que Rajoy tendría que convocar elecciones anticipadas si se ve «incapaz» de actuar en Cataluña?

-Las cosas que se dicen más allá de un desahogo tienen que meditarse. Lo peor que podríamos hacer para enfrentar esta crisis es tener un Gobierno en funciones. Por tanto, convocar elecciones sería lo peor. Ahora no necesitamos debilitar la posición del Gobierno, sino fortalecerlo.

-¿Le ve capacitado a Rajoy para tomar las riendas de esta crisis?

-Tengo plena confianza en Rajoy porque tiene las cualidades necesarias para enfrentar esta crisis. Un gobernante sensato actúa con prudencia, y Rajoy es una persona prudente que sabe aguantar la presión y que tiene determinación si hay que tomar una decisión. Además, intenta preservar la unidad con el resto de fuerzas constitucionalistas en España.

-¿Qué estaría dispuesto a negociar el Gobierno central si la Generalitat finalmente se retrotrae de sus intenciones independentistas?

-Puigdemont debe dimitir y volver al Derecho. A partir de ahí, vamos a ver cómo restañamos las heridas y afrontamos el futuro político de Cataluña, que tiene que tener un objetivo: restablecer la convivencia. Pero, en cualquier caso, Rajoy no puede reunirse o negociar con un golpista. No se puede mediar con una persona que ha tomado la democracia como rehén. Ahora mismo no hay posibilidad de diálogo fuera de la ley.

-¿Ha habido dejación por parte del Ejecutivo de Rajoy? Muchos catalanes aseguran haberse sentido desamparados.

-Tienen que tener la seguridad de que no va a haber desamparo y que lo que más preocupa es proteger sus derechos y garantizar su libertad.

-¿Puede dar la sensación de que el independentismo está trabajando más la ruptura que el Gobierno la unidad?

-Supongo que en un momento determinado es más noticia el que grita y miente, pero a la larga el Estado es más fuerte de lo que ellos creen.

-¿El Gobierno ha perdido el relato, la batalla de la comunicación, tras el 1-O?

-No. En Europa hay una batalla entre el populismo y la libertad y ahora la máxima expresión de esa batalla se está produciendo en Cataluña, porque hay un levantamiento populista que se basa en mentiras. Solo hay que ver quién apoyó en el Parlamento Europeo la declaración de independencia catalana, que fue la extrema derecha. Ellos son los únicos que les han comprado su relato.

-En cualquier caso, las imágenes del domingo pasado con las cargas policiales desde luego que no han favorecido al Gobierno.

-Bueno, luego hemos sabido que muchísimas imágenes eran falsas. Como la de una niña enfrentándose a la Policía, que en era una manifestación en Chile; o unos policías cargando duramente en otra movilización en Turquía. El periódico francés Le Monde publicó el jueves todo un reportaje explicando las mentiras que se habían metido a través de los medios de comunicación internacional...

-¿No hubo casi 900 heridos?

-Sí, 900 heridos que sanaron todos en una misma tarde, ¿no? Si es así, deben darle al consejero de Sanidad el premio Nobel de Medicina, porque nadie nunca curó a tanta gente en tan poco tiempo. Todo esto es una broma. Es un insulto que nos digan que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado son opresores y violentos, porque no es verdad. Lo que ocurrió fue una gigantesca manipulación que estaba pensada de antemano. Y después hubo un milagro: una señora a la que le rompieron todos los dedos y sanó a las pocas horas. En fin. Solo pido que no insulten a nuestra inteligencia.

-¿No hubo un uso excesivo de la fuerza?

-No. Fue una actuación proporcional a la que después le siguió una gigantesca campaña de propaganda y manipulación. ¿Aquí quién ha comprado ese relato? EH Bildu dice en el Parlamento Vasco que la Policía española es muy violenta y que ellos rechazan la violencia. Y eso lo dicen quienes son incapaces de condenar el asesinato de sus propios compañeros. ¿Qué credibilidad tienen?

-Así que, según usted, la aplicación de la ley por parte del Gobierno fue modélica.

-El Gobierno hizo lo que tenía que hacer. No tengo absolutamente ninguna duda. Ha habido un intento de criminalizar a todas las instituciones del Estado y no es ni justo ni verdad. Ahora, los policías en Cataluña son objeto de escrache, de amenazas, de acoso e insultos. A nadie se le ocurre pensar que eso es violencia, y sí que lo es.

-¿Y quién está detrás de toda esa manipulación que denuncia?

-Hay un movimiento organizado que dirigen la ANC y Òmnium Cultural en connivencia con la CUP, que viene articulándose desde hace mucho tiempo. Están muy organizados. Se coordinan, siguen sus consignas y tienen mucha disciplina.

-¿Y no sería necesario un tercer agente que medie en esta crisis?

-Europa ya ha intervenido con claridad, y se ha manifestado abiertamente en contra de lo que están haciendo los independentistas en Cataluña. Quisiera deslindar la situación del lehendakari Urkullu con el que he tenido ocasión de hablar. Él no se ofrece como mediador, pero en la medida en que pueda ayudar, tiene la disposición de hacerlo.

-¿Existe una interlocución directa entre Rajoy y Urkullu para tratar el tema catalán?

-Sí, existe interlocución. Y es bueno. Nunca se ha roto esa interlocución y los cauces del diálogo entre el PNV y Gobierno Vasco y el presidente del Gobierno y el presidente del partido siguen abiertos. Y nosotros vamos a cuidar los cauces del diálogo, es fundamental. Porque aquí en Euskadi algunos quieren que ocurra lo mismo que en Cataluña. EH Bildu lo pide en la Cámara vasca y algunos se sienten atraídos.

-¿Se refiere a los jeltzales?

-La semana pasada, el PNV votó una proposición de EH Bildu para respaldar el proceso catalán y acompañó a la manifestación de Gure Esku Dago. Unos días Urkullu dice que el proceso soberanista en Cataluña no tiene garantías, y otros vota con su grupo dar un aval al 'procés'. Es la vieja ambigüedad del PNV. Por eso el PP mantiene abiertos los cauces del diálogo, porque queremos defender aquí la estabilidad, la prudencia. Para una vez que nos llevamos casi bien en el País Vasco... Lo tenemos que cuidar.

-¿Cree que existe riesgo de contagio en Euskadi?

-Siempre existe el riesgo de contagio, por eso creo que nuestra obligación es ser muy pedagógicos. Porque aquí hay alguno que quiere ir por ese camino. Y nuestro trabajo en Euskadi es intentar establecer un clima de concordia y seguir dialogando para que no haya contagio. Por eso le pido a Urkullu que controle y frene algunas veleidades soberanistas que hay en su partido, que no son positivas. Porque al otro lado de la raya, EH Bildu y Podemos quieren que el caos llegue también a Euskadi. Yo le reclamo al lehendakari responsabilidad y le brindo el apoyo y mi compromiso para que pueda haber una estabilidad y no corramos riesgos en el País Vasco.

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