Adiós al salvavidas

Alberto Surio
ALBERTO SURIO

No habrá 'lista de país' y el PDeCAT se queda sin el último salvavidas a pesar del llamamiento desesperado de ayer de Carles Puigdemont desde Bruselas con la inestimable ayuda de la ANC. A pesar de la situación excepcional que atraviesa el independentismo, Esquerra Republicana de Catalunya no va a repetir el movimiento de 2015, ha sabido resistir las presiones y lo ha puesto casi imposible al fijar como condición una plataforma que abarcaría del PDeCAT a la CUP y Podem, es decir, desde la histórica burguesía convergente hasta el movimiento antistema. También la CUP decide este domingo en asamblea su futura estrategia, pero excluye una alianza con políticos del PDeCAT.

No habrá, en principio, candidatura conjunta, aunque habrá que esperar a ver cómo termina la jugada porque no se descarta una marca blanca que permita una coalición in extremis. ANC no tira la toalla y en los próximos días habrá un agónico llamamiento de los 'Jordis' para intentarlo. Ahora que se conmemoran los 100 años de la Revolución Rusa, la apuesta de Lenin 'Todo el poder para los soviets' se reproduce con un curioso parecido. Se diría que la ANC aspira a funcionar como el 'soviet' de Barcelona, valga la metáfora literaria y salvando las evidentes distancias; es decir, como símbolo de un poder paralelo al margen de los partidos políticos pero que pretende marcar su rumbo y condicionarlos.

La pugna adquiere tintes surrealistas. La variable emocional mediatizará la campaña. Los no soberanistas prefieren que los independentistas vayan por separado. No solo para dispersar y desmovilizar la fuerza de sus rivales. También de cara al día después para los pactos. En este debate está por ver qué espacio recupera la tercera vía, neutralizada por esta polarización identitaria. Y hasta qué punto el eje centro-derecha/centro-izquierda recupera perfil en un 21-D convertido en un plebiscito entre las fuerzas favorables y las contrarias a la secesión. Puigdemont, en Bruselas, y Junqueras, en prisión, comparten hoy trinchera de resistencia. Pero a la vez van a librar una extraña y soterrada batalla por el liderazgo de un procés encallado.

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