«Un acuerdo similar al Concierto vasco en absoluto llegaría tarde»

Alberich reivindica la diversidad ideológica del Cercle: «También hay independentistas»

ALBERTO SURIO BARCELONA.

Economista y director de la Escuela Europea de Humanidades -además del Cercle de Economía- Jordi Alberich, de 57 años, está casado y tiene dos hijas. Se considera «un enamorado de la vida, aunque a veces duela».

Alberich relativiza el conflicto catalán y pone de relieve la necesidad de contextualizarlo con el principio de realidad. «El verdadero drama hoy no es tanto estar en el paro, sino trabajar, pero sin llegar a fin de mes ni tener el menor indicio de cambio en tu vida. Esto sí es devastador porque impide todo proyecto», afirma. Alberich reflexiona sobre los problemas de esa clase media y reivindica la pluralidad política e ideológica del Cercle de Economía.

-¿Hay independentistas en el Cercle?

-Sí que hay. Y tengo buenos amigos. En el Cercle hay 1.300 socios y hay muchas orientaciones ideológicas. Hay independentistas, lo que se llama unionistas y otros que apuestan por la 'tercera vía', entre los que me incluyo.

-¿Cómo llevan esa pluralidad en el Cercle?

-La suerte del Cercle estriba en la diversidad de los socios tanto en orientaciones profesionales y también de sensibilidades políticas. Somos moderados, pero no somos equidistantes.

-¿Un acuerdo similar al Concierto vasco para Cataluña podría servir para reconducir el actual conflicto? ¿O llega demasiado tarde?

-No llegaría tarde un acuerdo similar en absoluto. Lo que la mayoría quiere es un cambio en el 'statu quo', no una ruptura. Solo la mitad de los que dicen que apoyan la independencia piensa que realmente es viable. La mayoría de las encuestas que se han hecho demuestran que un 50% defendería una tercera vía, frente a un 30% la independencia y un 20% el 'statu quo'. Y esto se ha mantenido estable a largo de toda la crisis. Las encuestas demuestran una compatibilidad amplia entre la identidad catalana y la española. Y que hay una mayoría de catalanes que apuesta por la reforma, no por la ruptura. Hay margen. Todavía se está a tiempo para buscar un arreglo y, si se gestiona bien, para encontrar una solución que no sea traumática. Quizá nos tengan que ayudar los vascos.

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