Diario Vasco

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La potente mezcla con la que habían cebado aquel Ford Sierra (30 kilos de amonal, cien litros de gasolina y grandes cantidades pegamento y escamas de jabón) iba a tener los efectos del napalm. La temperatura subió a cerca de 3.000 grados.

Los terroristas reconocerían luego que habían elegido Hipercor para este atentado porque creían, erróneamente, que estaba participado por capital francés. La polémica siempre rodeará esta masacre porque ETA avisó de la colocación de la bomba y las autoridades no desalojaron el centro. Efectivamente, el etarra Domingo Troitiño hizo tres llamadas de aviso desde una cabina telefónica. La primera a la Guardia Urbana; la segunda a la administración del establecimiento; y la tercera a Avui. Sin embargo, las llamadas eran confusas. El terrorista nunca dijo que la bomba estaba oculta en un vehículo. La Policía creyó que era un nuevo aviso falso. Ese día, las fuerzas de seguridad habían atendido una docena de llamadas falsas. Por aquella época, de media, había unos 20 avisos falsos de bomba en Barcelona. Aun así, Hipercor fue el primer atentado terrorista en España donde la justicia declaró la responsabilidad del Estado porque la Policía no desalojó el centro.

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