Diario Vasco

Urkullu evita aclarar si apoya la reforma fiscal profunda que defiende Azpiazu

Josu Erkoreka e Íñigo Urkullu, este viernes en el Parlamento vasco.
Josu Erkoreka e Íñigo Urkullu, este viernes en el Parlamento vasco. / Igor Aizpuru
  • El lehendakari se limita a decir que su Gobierno aboga por una «actualización» con «consenso»

Íñigo Urkullu ha evitado este viernes respaldar de manera explícita a su consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, que defiende por una reforma fiscal profunda. Tampoco lo ha desautorizado, pero a preguntas de EH Bildu y del PP en el Parlamento se ha limitado a señalar que aboga por una «actualización» realizada con consenso, que ayude a la actividad económica y garantice los servicios económicos.

La intervención de Urkullu ha llegado tras unas semanas en las que el debate sobre una posible subida de impuestos ha generado un cruce de declaraciones entre el Gobierno vasco, las diputaciones y los empresarios. Básicamente, el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, ha apostado por una reforma de calado del modelo tributario, una postura que ha sido criticada con dureza por la patronal vizcaína y matizada por las diputaciones. Los ejecutivos forales, los encargados de fijar la política fiscal, tampoco ven con buenos ojos la estrategia de Azpiazu y abogan, en todo caso, por realizar retoques.

En este debate faltaba por oír la opinión del lehendakari, al menos en sede parlamentaria. En una entrevista radiofónica el pasado miércoles, Urkullu ya optó por marcar ciertas distancias con Azpiazu. Y este viernes ha seguido por una senda similar. Lo ha hecho primero en respuesta a Alfonso Alonso. El presidente del PP ha pedido a Urkullu que aclare la postura de su Gobierno ante la sucesión de «declaraciones contradictorias» que generan «incertidumbres». Alonso ha asegurado que no se puede elevar la presión fiscal y ha recordado que la recaudación ha crecido un 10% en los primeros meses del año.

«Actualizar» la normativa vigente

Urkullu no ha aclarado demasiado. Ha insistido en que su apuesta es la de «actualizar» la normativa vigente, aunque no ha dicho cómo. El lehendakari ha apostado por el consenso, por analizar los datos con tranquilidad y basar cualquier reforma en dos pilares: garantizar la iniciativa económica y los servicios públicos. Simplemente, ha recordado que una cosa «es el tipo nominal y otro el efectivo» al referirse al Impuesto de Sociedades.

Tampoco ha ido mucho más lejos minutos después, cuando la representante de EH Bildu, Leire Pinedo, le ha preguntado por lo mismo. Urkullu ha vuelto a esquivar la respuesta. Se ha limitado a señalar que las decisiones sobre política fiscal se toman en el órgano de coordinación tributaria y que en lo que coincide el conjunto del Gobierno es en hacer un análisis sosegado, garantizar el impulso económico y los servicios públicos y hacerlo con el máximo consenso. A la pregunta directa de Pinedo sobre si apoyaba las palabras de Azpiazu, el lehendakari no ha respondido.

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