Diario Vasco

La AVT comienza hoy a dar atención psicológica a víctimas del terrorismo en Euskadi

  • El programa iniciado en 2012 en otras comunidades detecta casos con secuelas que persisten 40 años después del atentado

  • Las sesiones de tratamiento a los afectados se realizarán en espacios cedidos por la Subdelegación del Gobierno de cada capital

Las consecuencias patológicas causadas por un atentado terrorista pueden seguir presentes en las víctimas y sus familiares hasta 30 y 40 años después. Con el objetivo de paliar esas secuelas detectadas en algunos afectados, la AVT comenzará esta semana a atender psicológicamente a víctimas del terrorismo de Euskadi, gracias a un convenio de colaboración con la Universidad Complutense de Madrid firmado en 2012 y que hasta ahora se había desarrollado en otras comunidades autónomas como Extremadura, Murcia, Valencia, La Rioja, Galicia, Madrid y Castilla-La Mancha. Para realizar las sesiones de terapia a estas personas, la AVT contará con unos espacios cedidos en la instalaciones de la Subdelegación del Gobierno de cada capital.

Con este programa, el equipo de profesionales de Psicología que colabora con la Asociación de Víctimas del Terrorismo busca conocer hasta qué punto estas personas están afectadas por algún trastorno psicopatológico y, si esto es así, darles el tratamiento más eficaz posible. Natalia Moreno, coordinadora del Departamento Psicosocial de la AVT, explica que «los buenos resultados obtenidos» en el tratamiento en otras comunidades autónomas y el objetivo de «mejorar la salud psicológica de todos los asociados y, por ende, su calidad de vida», les ha llevado a continuar con el proyecto también en Euskadi «por la situación que, aún a día de hoy, siguen viviendo las víctimas del terrorismo».

Tras realizar el primer contacto telefónico con los 250 asociados de la AVT en Euskadi, cinco psicólogos que trabajan bajo las premisas del citado convenio, se han desplazado durante el pasado mes de abril a las capitales vascas para realizar entrevistas presenciales con el fin de valorar la necesidad de tratamiento de, finalmente, un 30% de los inscritos en la asociación. Las sesiones de terapia comenzarán esta misma semana.

Moreno destaca «la importancia» del tratamiento a las víctimas vascas «porque son personas que no han abandonado su pueblo o ciudad tras el atentado, lo que les ha llevado en muchas ocasiones a no hablar casi con nadie, de manera espontánea, sobre lo que les había sucedido». Se han dado casos de afectados por el terrorismo que han llegado incluso a acudir a asistencia médica o psicológica «y no han sido capaces de contar que sus lesiones estaban relacionadas con el atentado», expone Moreno.

El equipo de psicólogos de la AVT asegura que se están encontrando a gente con muchas ganas de expresarse y hablar, «no sólo de lo que les sucedió, sino también de cómo han tenido que sobrellevar las consecuencias derivadas del atentado y de ser víctima del terrorismo en un ambiente» que califican de «hostil».

Entre las personas que comenzarán estos días a recibir el tratamiento psicológico, se encuentran también víctimas que, en muchos casos, es la primera vez que tienen contacto con un psicólogo. Estos afectados, sobre todo los que han sufrido atentados hace más de veinte o treinta años, aseguran que este tipo de ayuda les habría venido muy bien en los primeros momentos, pero agradecen a la AVT que, «aun así, se busque conocer su historia y darles ayuda».

«No se cumple el refrán»

Otro de los motivos que ha llevado a la asociación a poner en marcha este programa psicológico tiene que ver con la detección de casos en los que, «desgraciadamente, las consecuencias psicopatológicas siguen muy presentes a día de hoy, aunque hayan pasado más de 30 o 40 años desde que se produjo el atentado». Natalia Moreno apunta que «el refrán de que 'el tiempo todo lo cura' no se cumple en el caso de algunas víctimas del terrorismo». De hecho, las secuelas que siguen padeciendo estas personas son muy variadas, aunque en su mayoría tienen que ver con los trastornos depresivos, ansiedad, acompañados en muchos casos de pesadillas o de rechazo a cualquier cosa que tenga alguna relación con el hecho sufrido.

De la experiencia en otras comunidades, Moreno asegura que el tratamiento, con una media de 16 sesiones por paciente, consigue entre el 80% y 90% de éxito.

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