Diario Vasco

Opiniones ante el riesgo de un PSOE 'zombi'

Opiniones ante el riesgo de un PSOE 'zombi'
  • Siete voces independientes analizan la división del partido en vísperas de las primarias

A una semana de la cita con las primarias en el PSOE, en las que los afiliados elegirán al futuro secretario general del partido, siete voces independientes se aproximan desde fuera de las filas socialistas a una radiografía de la situación de división que vive la formación. Dos sociólogos, dos historiadores, un catedrático de Derecho Constitucional y dos escritores analizan desde su cercanía no orgánica al Partido Socialista el riesgo de poder asistir a la configuración de un «PSOE zombi», según alerta uno de los consultados, el profesor de la UPV Imanol Zubero. Además de este análisis, resumen su opinión María Silvestre, Luis Castells, Antonio Rivera, Alberto López Basaguren, Luisa Etxenike y Felipe Juaristi.

Imanol Zubero, sociólogo de la UPV: «El clima de 'guerracivilismo' puede hacer que apoyos de Sánchez se vayan si gana Díaz»

1 No tanto la supervivencia electoral, pero sí la política. No creo que el PSOE se enfrente en el corto-medio plazo a un escenario como el griego o el francés, de práctica desaparición electoral. Es probable que el PSOE pueda estabilizarse durante un tiempo en torno al 17-22% de los votos.

Lo que sí puede provocar la actual división es que ese porcentaje de votos se mantenga en términos relativos, pero con una disminución del número absoluto de sufragios. Dado el clima de 'guerracivilismo' en el que se están desarrollando las primarias, si gana Susana Díaz, es probable que afiliados que apoyan a Sánchez decidan marcharse del partido y dejar de votarlo, pero no creo que sean muchos. Tampoco creo que, en este caso, Pedro Sánchez pueda liderar un proyecto escindido del PSOE, ni del tipo Mélenchon ni del tipo Macron. Sánchez es un producto típico del aparato partidista, tanto como lo es Díaz. ¿Y si ganara Sánchez? Más bien creo que se produciría una situación parecida a la de Corbyn en Gran Bretaña.

La vía de agua por la que el PSOE se va a ir vaciando poco a poco es en parte consecuencia de un conjunto de cambios sociales que afectan al programa socialdemócrata en todo el mundo, y también de un cambio generacional. En este escenario, durante los próximos años podemos asistir a la configuración de un 'PSOE zombi', vivo electoralmente hablando, pero muerto o agonizante en relación a su capacidad real de hacer políticas progresistas.

2 Evidentemente, no. Pero, no tanto por la lucha por el liderazgo entre Díaz y Sánchez, sino por la ausencia de un proyecto alternativo, que solo puede sostenerse si se construye combinando dos escalas: la europea, articulando un programa progresista que combata la deriva neoliberal y antidemocrática de la UE; y la escala local, impulsando liderazgos y prácticas pegadas al terreno (locales, municipalistas) que reconecten la política con las preocupaciones y necesidades de las poblaciones.

Luis Castells, historiador: «Hay que ir hasta los tiempos de la República para atisbar una crisis de esta entidad»

1 Sí. Es una crisis de enorme calado. Hay que remontarse casi hasta los tiempos de la República para atisbar una crisis de esta entidad. Además se ha abierto un debate muy superficial y se está viviendo con una enorme visceralidad y radicalidad, en muchos casos por temas personales. Los partidos están aupando a unos líderes que luego no se corresponden con mayorías sociales, sino todo lo contrario. Están votando a los más radicales, pero luego, cuando pasan por el refrendo electoral, sacan unos resultados muy exiguos. Es el caso de Hamon en Francia o Corbyn en el Reino Unido. Y, en ese sentido, sí hay un dato preocupante. Es decir, hay un mecanismo perverso en lo que pueden ser las primarias porque están pensando más en términos internos que en lo que la sociedad puede querer de ese proyecto.

2Hoy por hoy no hay una alternativa viable a Rajoy. El resultado de las primarias va a marcar una idea de hacia dónde tiene que ir el PSOE, en un contexto marcado por dos crisis conjuntas, una general, de las socialdemocracias europeas, y un problema interno, con dos alternativas muy enfrentadas personalmente y con ciertos componentes políticos que se atisba que son distintos.

Luisa Etxenike, escritora: «Si clarifica la línea ideológica, no sería un drama que hubiera abandonos del partido»

1 No podemos ni debemos descontextualizar lo que está pasando en el socialismo en España de lo que está ocurriendo en el europeo o en Estados Unidos. La izquierda se está quedando sin sitio porque, desde hace décadas, los partidos socialistas han abandonado la izquierda en sus políticas económicas y no han dado respuesta a determinadas cuestiones fundamentales, lo que ha hecho que sea la derecha quien ocupe esos espacios. Los partidos socialistas europeos en Francia, Reino Unido o España se han construido dejando convivir en su interior dos tendencias marcadas: una que estaría más cerca de un centro hacia la derecha y otra que bordearía por la izquierda a unos planteamientos más radicales de izquierda. Y se están rompiendo los partidos socialistas porque llega un momento en que esas dos tendencias son irreconciliables. Lo que está ocurriendo en Francia es una lección que hay que tomar. No creo que es una cuestión de riesgo de ruptura sino de voluntad de decidir cuál es la orientación que tiene que tener el Partido Socialista y una vez definida, asumir que no se va a poder convivir en el interior con tendencias que son irreconciliables. La idea de que en el interior de un partido socialista pueden convivir casi el centro derecha con la izquierda me parece que es un suicidio para el propio partido. No hablaría de riesgo de ruptura, sino de definición en el interior de cuáles van a ser los rasgos fundamentales de la política a llevar a cabo.

2 Hay una demanda en nuestro país de un socialismo fuerte, probablemente porque los españoles identificamos momentos muy importantes de nuestro desarrollo social con la llegada del socialismo al poder. Esa memoria está ahí. Por lo tanto, es fundamental que el PSOE clarifique su posición ideológica y creo que es hacia la izquierda donde tiene que asentarse, porque no hacerlo está suponiendo la desaparición de los partidos socialistas tradicionales en Europa. Creo que estos debates tienen que ser sosegados, fuera del alambre. Si el PSOE consigue clarificar una línea ideológica y estabilizarla, y si es a costa de que haya personas que abandonen el partido y que haya líneas que se escindan, no me parecería un drama.

María Silvestre, directora del Deustobarómetro: «La lucha por hacerse con la estructura de poder desvirtúa la propia esencia del PSOE»

1 La actual división no ayuda en nada a la reestructuración y la regeneración que el partido necesita. Y el problema es su naturaleza y el tono del debate, que no es político, sino personal. La actual división en el seno del partido es una lucha encarnizada de poder, no es un debate ideológico ni un ejercicio de regeneración política y generacional. Esta lucha por hacerse con la estructura de poder del partido desvirtúa la propia esencia del PSOE y el papel que debe jugar en el sistema político español. Es difícil buscar el acuerdo, el consenso, y curar heridas abiertas si quienes compiten ahora por la secretaría general son las mismas personas que protagonizaron su escisión y crisis. El partido debería haber intentado buscar a una persona nueva, equidistante, joven, sin especiales vínculos con ninguna de las dos partes enfrentadas que pudiera ser un puente entre ambas y 'resetear' la organización.

2 El PSOE, al igual que el Partido Socialista Francés o el Partido Socialdemócrata Alemán (así como otros partidos socialdemócratas europeos), puede dejar de ser un partido hegemónico y una alternativa real al poder. La izquierda europea tradicional lleva años sumida en una profunda crisis ideológica, programática y paradigmática. Tras las sucesivas crisis económicas ha sido incapaz de articular un modelo alternativo a las políticas socioeconómicas neoliberales y tampoco ha sabido gestionar lo público sin traicionar parte de su ideario y objetivos. Actualmente existe una fuerte desafección a la política tradicional, están perdiendo fuerza los ejes interpretativos de la política y han entrado en juego nuevos ejes que explican mejor el sentido del voto y el comportamiento electoral. Uno de ellos es la demanda-exigencia de renovación de las estructuras y de regeneración democrática (otras, de otra índole, el nacionalismo y el proteccionismo). En este sentido, el PSOE no está sabiendo articular una verdadera reestructuración y regeneración. Juegan al despiste, moverlo todo para seguir igual.

Antonio Rivera, historiador: «Alargar mucho más el debate endogámico le aparta de toda posibilidad de ser alternativa»

1 El PSOE es un partido con muchos años y con mucha cultura de unidad interna, pero esto no dura siempre. El problema no es la supervivencia, sino para qué se vive, qué sentido tiene la existencia. Ahora mismo está enfrentado en torno a tres posiciones: una pone en valor los logros de la socialdemocracia, pero desde una posición de 'establishment' que le aleja tanto de la ciudadanía más joven como de la más crítica con lo que viene pasando en la sociedad; otro sector se ubica en un izquierdismo para superar la socialdemocracia clásica, pero con el problema de que ese espacio político ya está ocupado por Podemos; el tercero se centra en evitar un choque de trenes y en colocar por encima de todo la unidad del partido y una reflexión de futuro que todavía no precisa. Posiblemente son propuestas estimulantes para los miembros del partido, pero poco halagüeñas para los ciudadanos de izquierdas que vivimos fuera de él. Habrá que esperar a que se sustancie este proceso suicida para empezar a abrir el tiempo de las proposiciones que puedan animar a la ciudadanía.

2 Es evidente que el PSOE tiene que salir de su debate interno -el del liderazgo y el de los contenidos de su propuesta política- para aparecer en plenitud de posibilidades ante los ciudadanos. En sus peores condiciones, las actuales, sigue apareciendo como referente de un porcentaje muy importante de ciudadanos y genera una expectación en otros muchos. Eso es lo que le augura posibilidades de existencia. Por el contrario, alargar mucho más tiempo el debate endogámico le aparta del escenario de propuestas políticas y de cualquier posibilidad de ser alternativa de gobierno.

Alberto López Basaguren, catedrático de Derecho: «Atraer electorado socialista exige mucho más que agitar el miedo a la derecha»

1 En el interior del PSOE se están vislumbrando diferentes tipos de rupturas. La más evidente es la relativa a la estrategia política. Sorprende el empeño por parte de algunos sectores en una estrategia que alejaba al partido del electorado de forma crecientemente alarmante. Nunca se tenían que haber producido las segundas elecciones. Contribuir a las terceras era absolutamente suicida. Eso es algo que, según parece, un importante sector del partido no ve; pero en su momento no lo vio la mayoría del partido. En la actualidad, el sector de Pedro Sánchez se empeña en volver a aquella situación. Si esa opción sale vencedora creo que el electorado socialista tradicional -o potencial- seguirá abandonándole de forma creciente; como viene haciéndolo en los últimos tiempos. Y no podrá ampliarlo. Sin ambas condiciones no solo no se ganan elecciones, sino que el partido puede quedar muy malherido. Lo ocurrido con la socialdemocracia en Holanda, Francia y Reino Unido, por referirnos a los casos más próximos, indica que ese riesgo es muy real. Pero hay también una fractura territorial, que se ha manifestado, inicialmente, en la concentración mayoritaria del respaldo electoral en el sur -especialmente en el sur rural- y que ahora parece reflejarse en la militancia del partido. El PSOE puede estar enfrentándose a una ecuación infernal: si las primarias reflejan la actual distribución territorial del partido puede estar optando por ahondar ese arrinconamiento territorial. Pero no parece fácil que un partido así configurado pueda ser capaz de respaldar una opción que rompa esa dinámica y lo abra a otros sectores y territorios.

2 No será capaz de hacerlo si no rompe dos dinámicas que se están demostrando letales: el vaciamiento de su proyecto y la caracterización de su discurso en términos puramente negativos, focalizado en los males de la 'derecha'. Romperlas exige, en primer lugar, un proyecto que alumbre respuestas a la fortísima erosión de las clases medias -en toda su extensión- y bajas en sus niveles de bienestar económico y de proyecto social. Y, junto a ello, su expresión a través de un discurso diferente. Hace tiempo que se ha demostrado que atraer al electorado potencialmente socialista exige mucho más que agitar el miedo a la 'derecha' y el rechazo a la corrupción.

Felipe Juaristi, escritor: «Lo que está claro es que sin Partido Socialista no hay alternativa al PP»

1 El PSOE es y ha sido un partido de convicciones muy fuertes. Los personalísimos no han sido nunca tan importantes como en otros partidos. La división existe, porque hay mucho enfado por las maneras que se utilizaron para destituirle a Pedro Sánchez de la secretaría general. Hay heridas que tardarán en cerrarse, porque la impresión de muchos afiliados es que fue un 'golpe de estado'. No entro en el tema, porque desconozco los datos y, sobre todo, porque no estuve en el momento en que sucedió. Pero la desazón viene de ahí. Hay un problema de credibilidad que afecta a todos los partidos, sobre todo a los de izquierda; un problema de deslegitimación añadido, porque muchos votantes de izquierda no se identifican con un PSOE que le ha dado el Gobierno al partido de Rajoy, implicado de lleno en la corrupción. Más que división hay malestar, y diferentes maneras de mirar al futuro. Pero dudo de que el partido se rompa. Los afiliados al PSOE son leales y acatarán las decisiones que se tomen, sin poner en riesgo la unidad del partido. Eso espero.

2 Hay que esperar a ver quién sale ganador en las primarias, qué sucede en el congreso, cuál es el programa, qué tipo de alianzas se tejen, porque está claro que sin Partido Socialista no hay alternativa al PP. Pero ahora mismo necesita otros apoyos.

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