Diario Vasco

«ETA ha salido derrotada»

  • Karrera fue juzgado en el proceso de Burgos, Bujanda vivió en la cárcel el fusilamiento de ‘Txiki’ y Urrosolo cumplió dos décadas en prisión. Ninguno de los tres, con su biografía vinculada en algún momento a la organización, halló razones ayer para estar en Baiona

  • Persuadidos de que el desarme llega «tarde» como lo hizo el cese definitivo de la violencia, constatan la incapacidad etarra para negociar una salida para sus presos

Llega tarde el desarme como llegó tarde el final de la ‘lucha armada’. Ellos, al menos, no tienen dudas. Ni Antton Karrera, ni José Manuel Bujanda ‘Bixar’, ni Joseba Urrosolo Sistiaga encuentran ningún motivo de conmemoración o escenificación vinculado a la entrega de armas por parte de ETA. Una renuncia que, a sus ojos, no es más que la confirmación de «la derrota de una organización, que no ha obtenido nada», que «sigue con sus presos en las cárceles» y que «solo ha generado sufrimiento en la sociedad vasca». Los tres exmiembros de la organización, reunidos por DV en el Parador de Hondarribia con la muga con Francia en el horizonte, encarnan diferentes momentos de la trayectoria de ETA, con conclusiones coincidentes y también algunas discrepancias.

-¿Cómo entraron en la organización que acabaron abandonando? Pertenecen a épocas muy diferentes, desde la dictadura de Franco a finales del siglo pasado

-Antton Karrera: Era joven y en aquellos momentos, como les ocurrió a tantos otros, en plena dictadura franquista, viví la exaltación de movimientos internacionales como la revolución cubana o la independencia de Argelia. Pertenecía a movimientos sociales; en fin, todo lo que ocurría en el mundo me hizo pensar que algo similar era posible en Euskadi. Ahora tengo 74 años, cicatrices debidas a la tortura por las que no siento odio, y la vivencia de haber sido detenido junto a quince compañeros en el proceso de Burgos. Lo que sí tenía claro ya entonces es que no había ningún fin que justificara la utilización de la violencia. De todo aquel grupo, pasados los siete años de cárcel, siguieron muy pocos.

José Manuel Bujanda se encuadra en la siguiente generación a la de Karrera. El hoy profesor de Lengua era en aquel tiempo un prometedor estudiante de Física.

-José Manuel Bujanda: Mi contacto fue a través de los movimientos estudiantiles abertzales, organizaciones que fueron cambiando de nombre. Me planteé si dar o no el salto y entrar en la organización. Y casi recién llegado a ella se produjo la escisión de los pm (ETA político militar), que era la gente de la que yo estaba más cerca.

A los pocos meses es encarcelado y vive el fusilamiento de ‘Txiki’ Paredes, el preso que ha pasado a la Historia por morir cantando el ‘Eusko Gudariak’, por su origen extremeño y por su implicación en lo que siempre interpretó como una revolución vasca. El impacto de su ejecución por el régimen franquista conmovió a la sociedad que ansiaba libertad y a la comunidad internacional. No será hasta la amnistía del año 1977 cuando Bujanda abandone la organización.

-Joseba Urrosolo Sistiaga: Es precisamente el ambiente que se vive tras esta amnistía el que me hace seguir. Todo mi entorno, toda mi referencia, era ETA. La fuerza que tenía era impresionante, la sociedad la legitimaba. Es a finales de los 70 y principios de los 80 cuando la organización está más fuerte. Pero poco a poco las cosas cambiaron. La gente caía, entraba a prisión y aquel 1992 que se fijó como fecha importante para conseguir acuerdos, tampoco sirvió para nada. Parecía que la Expo o los Juegos Olímpicos podían propiciar que el Gobierno quisiera negociar. Nada.

Urrosolo tiene hoy 59 años. Fue condenado por 16 asesinatos y dos secuestros y hace 14 meses salió de la cárcel, dos décadas después de entrar en ella. Dejó la militancia etarra en 1994 y promovió la ‘vía Nanclares’ para la resocialización de los reclusos dentro del marco legal, desengañado de en qué se había convertido ETA, arrepentido del dolor causado a sus víctimas y convencido al fin de la inutilidad de la violencia.

-Han relatado por qué dan el paso de incorporarse a una organización como ETA. ¿Por qué deciden a dejarla?

-Urrosolo: Las cosas cambiaron, para empezar, porque veíamos que la sociedad se alejaba de nosotros, aquella euforia ya no era tal. Pero también como se cometían errores internos. En las conversaciones de Argel se demuestra que no estamos preparados para una negociación y eso supone un golpe importante en la organización. Desde la cárcel, algunos hacemos una crítica, pero se nos dice que somos los únicos en lamentar la ruptura de las conversaciones, que el resto de los presos está a favor. Pero cada vez caía más gente y era sustituida por otra, algo que dificultaba mucho el que se pudieran mantener contactos, que hubiera dirigentes de referencia.

-Karrera: Por cierto, cada vez llegaban personas menos políticas y más radicales y más violentas que las que quedaban fuera de las decisiones.-Urrosolo: Es que esas nuevas incorporaciones a la organización optaron, cómo lo diría, por una especie de huida hacia adelante en momentos que no eran buenos. Además, la izquierda abertzale se adaptó a eso, y en vez de hacer una reflexión que habría resultado básica para todos, prefirió dejar hacer sin más. Las cosas no podían seguir.

-Bujanda: En mi caso, la escisión entre lo que fue ETA político militar y ETA militar hizo que cada uno se posicionara por una de las opciones. Yo opté por la de los ‘polimilis’ porque veíamos que no tenía sentido matar personas. Arnaldo Otegi, por ejemplo, era pm, pero escogió la otra opción. Era hora de decantarse por vías democráticas y yo lo hice a través de mi militancia en Euskadiko Ezkerra y posteriormente en el PNV, partido en el que he tenido responsabilidades. Lo que sí puedo decir de toda aquella época es que fuimos un eslabón que tiene su responsabilidad en lo que luego fue un grupo terrorista monstruoso y bárbaro. Eso lo llevaré siempre dentro.

-Karrera: En su momento hubo que levantarse contra el dictador porque nadie lo hacía. Pero una vez que se instauró la democracia, ETA ya no tenía ningún sentido. Repito, además, que nunca fui partidario de la violencia. Por cierto, que un sector de los pm siguieron utilizando las armas, algo que a veces no se incluye en la historia. No hay que olvidar que hubo tiros en las piernas, por ejemplo, hasta el año 81.

-Urrosolo: Y en lo que no eran las piernas.

-Bujanda: Sí, es verdad, hay que reconocerlo. Pero gente como yo estaba fuera.

-Puede que sea la eterna pregunta. Pero, ¿es que hubo una ETA buena y otra mala? Da la sensación, al menos, de que una parte importante de la sociedad lo percibe así.

-Karrera: Yo lo que puedo decir es que la ETA primitiva era una respuesta a Franco y a la represión ante la falta de acción de otros como el PNV. Nada que ver con lo que ocurrió después.

La respuesta del exparlamentario de Ezker Batua no impide que la pregunta quede en el aire, como si la derrota y lo dilatado de los procesos finales eclipsara cualquier otra consideración. Urrosolo distingue con nitidez los tiempos de la ETA eufórica de apoyo social y los que llegaron luego.

Avisos desoídos

-Antes se han referido a un respaldo social que se fue diluyendo.

-Urrosolo: Después de los primeros años de fuerza y de apoyo comenzaban las caídas, los que tenían responsabilidades veían que no se podía seguir con aquello. Pero entraban en la cárcel y enseguida se producía una ruptura en la dirección de la organización. En Irlanda, por ejemplo, la misma gente que comenzó con la lucha es la que luego trabajó a tope por una salida negociada, los que siguieron dirigiendo la organización durante años. Eso nunca ocurrió aquí. Porque a medida que una persona entraba en la cárcel ya no decía nada, perdía cualquier peso que hubiera tenido fuera. Fracasó el diálogo de Loiola, la que a mi juicio fue la última oportunidad, como habían fracasado Argel o Estella-Lizarra. Para entonces ya había gente que contactaba con el PSOE y con gente del Sinn Féin que les advertía de que las perspectivas de años de cárcel estaban ahí, que las cosas no iban bien, pero no sé si se lo creían. Hace cinco años, cuando anunciaron el cese de la violencia había presos y familiares que pensaban que saldrían en un plazo de tiempo. Pero algunos les advertimos de que no iba a ser así, que no se había negociado nada, que ETA había tomado una decisión unilateral.

-Karrera: Hace unos diez años, en conversaciones con personas vinculadas a la izquierda abertzale a las que conozco bien, yo mismo les dije ‘vais al matadero, así no podéis seguir’. Pero no querían escuchar. El sufrimiento de la sociedad vasca era bestial, pero que nadie se engañe... ETA ya no era un problema grave para el Gobierno español, porque Mariano Rajoy, digería lo que ocurría en esta tierra con una facilidad increíble. Lo sigue haciendo, no nos engañemos. Aunque que nadie olvide que eso supone una irresponsabilidad política que pasará a la Historia.

-¿Por qué ninguno de ustedes estará presente en los actos con motivo del desarme en Baiona?

-Bujanda: (Se encoge de hombros). A mí no se me ha perdido nada allí. Lamento que todo esto pueda convertirse en propaganda de parte. Creo que la labor del Gobierno Vasco ha sido muy importante porque ha servicio de puente, de engrasador y me consta que su esfuerzo y, en especial, el del lehendakari Iñigo Urkullu, ha servido para convencer a Mariano Rajoy de que, si no aplaude el desarme, al menos lo admita.

-Karrera: No me gusta la actitud del PP, pero tampoco estoy de acuerdo con el acto programado. El grupo de pacificación tiene que encargarse de que se haga la verificación de la entrega de armas, pero lo que no puede ser es que se entre en una dinámica que organice una movilización para vestir socialmente ese acto que además se quiso multitudinario.

-Urrosolo: El desarme, cinco años más tarde, es secundario. Creo que, desde el punto de vista de la organización, el desarme lo tenían que haber hecho cuando dejaron la lucha armada, acompañado, además, de una reflexión crítica del pasado. No fue así y ahora se han empeñado en escenificar como una victoria un final que es unilateral, que se ha producido sin ninguna negociación y con los gobiernos dándoles la espalda. Lo que espero es que no pasen otros cinco años hasta que anuncien su disolución. La reflexión sobre el pasado y sobre el futuro es urgente.

-Karrera: Me parece que hay que valorar la actitud del Gobierno francés, permitiendo todo el proceso, porque en este lado de la muga no se podría haber hecho el desarme, no se habría permitido. Creo, además, que la responsabilidad del Gobierno español es mayor que la del francés, porque es aquí donde el impacto de la violencia y el sufrimiento tuvieron un peso tremendo y de donde son, además, la inmensa mayoría de los presos.

-Bujanda: Claro, pero es que el sufrimiento causado aquí no es comparable con el de Iparralde y la percepción de la gente hacia todo lo que ha pasado no es la misma. No podemos olvidar eso.

-Urrosolo: Se hace una escenificación final a la manera de Iparralde, que no tiene nada que ver con Hegoalde. Hay que recordar que para que ETA hiciera público que dejaba las armas también se optó por poner en escena un acuerdo, el que se celebró en el Palacio de Aiete al final ya de la legislatura socialista y que no sirvió para nada. Al día siguiente ya no había nada, ningún poso de todo aquello. Con la escenificación del desarme ocurrirá lo mismo, servirá para análisis políticos y tertulias, pero estoy convencido de que después no quedará nada.

Balance histórico

-¿Nos encontramos ante un fracaso político histórico después de cincuenta años de existencia de la organización terrorista?

-Bujanda: Lo que después de tantos años ha ocurrido es una rendición. Sé que esto puede molestar a algunas personas, pero es que es así. Otra cosa es la parafernalia organizada en Baiona para diluir y disfrazar el fracaso político e histórico de ETA. No sé si París bien valía una misa o no, pero lo digo con un profundo sentimiento: ETA es un enorme fracaso histórico del pueblo vasco y la entrega unilateral es una demostración más de que la organización salió derrotada sin ninguna contrapartida.

-Urrosolo: Tengo que insistir en que ETA tuvo oportunidades en las conversaciones de Argel, en Lizarra o en Loiola para haber llegado a un final más normalizado, incluso desde el punto de vista de cualquier organización armada. Pero todas esas ocasiones se desperdiciaron, no hubo capacidad y no hay que olvidar tampoco la responsabilidad de la izquierda abertzale que no ha hecho una reflexión sobre todo esto. ETA ha llegado al mayor desastre para una organización armada, que es tener que dejar las armas porque las asambleas externas le presionan mientras sus presos siguen en la cárcel. Les tuvieron que decir eso de que ya no podemos seguir.

-Karrera: Es que teorizaron que causar el mayor sufrimiento era la forma de hacer política, se olvidaron motivaciones ideológicas. Esa teorización es terrible y no conduce a ninguna parte, solo agrava los problemas.-Urrosolo: No hay que engañarse. Lo que ocurre en este caso es que hay organizaciones armadas que ganan su lucha como sucedió en Cuba o en Nicaragua, que llegan incluso al gobierno. Otras negocian su final como fue el caso del IRA cuando ven que las reivindicaciones no avanzan. Pero hay otras que pierden su lucha sin más, ni nada a cambio, sin que medie siquiera una conversación que fructifique en un acuerdo. Ese es el caso de ETA y esa es su derrota.

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