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La consejera Estefanía Beltrán de Heredia, en el exterior de la comisaría de la Ertzaintza de Hernani. / USOZ

Beltrán de Heredia: «Las armas tienen que poder ser peritadas porque aún quedan atentados por resolver»

  • Estefanía Beltrán de Heredia Consejera de Seguridad

  • «Ojalá la disolución se produzca cuanto antes y ETA desaparezca tras un cierre ordenado que evite cualquier rebrote», afirma

La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, se muestra optimista sobre el proceso que debe conducir al desarme de ETA el 8 de abril, aunque advierte de que «es un camino muy, muy delicado que no debería encallar por actitudes irresponsables» y para ello pide que se trabaje con «discreción». La consejera afirma que la entrega de las armas servirá «para que la sociedad cierre por fin este libro y cambie la situación de los presos». A su vez, aboga por un cierre ordenado que «evite cualquier rebrote». Beltrán de Heredia añade que las armas «se tienen que poder peritar porque aún quedan atentados por resolver».

-Cinco años después de que ETA anunciara el cese de la actividad terrorista, los intermediarios de la organización informan de su desarme definitivo. ¿Qué piensa en estos momentos la consejera vasca de Seguridad

-Ha pasado mucho tiempo, cinco años. Ojalá el desarme y la disolución se produzcan cuanto antes, porque es lo que todos estamos esperando. No tiene ningún sentido mantener esta situación y, además, ese desarme puede allanar el camino para cuestiones vinculadas con los presos.

-Más de una vez ha hablado del papel que pudiera jugar la Ertzain-tza en el proceso de desarme, pero no parece que pueda ser demasiado estelar, dado que el escenario va a situarse en suelo francés. ¿No siente una pequeña frustración como responsable de Seguridad?

-Mire, lo digo muy en serio, en esta cuestión lo de menos es el papel de la Ertzaintza. No se trata de protagonismos de unos o de otros, sino de que el desarme llegue cuanto antes y que ETA, de una vez, desaparezca ya. ¡Ya!

-El desarme total y definitivo es una buena noticia, pero, ¿cómo va a afectar a la vida cotidiana del país, a su futuro?

-En principio, el desarme puede cambiar la realidad de las prisiones, la situación de los presos. En el día a día de la calle, me pregunto cómo lo va a vivir una chica o un chico que tiene 18 años y que cuando se anunció el cese de la actividad armada tenía 13. Seguro que la reacción será muy diferente para las generaciones que, como la nuestra, ha padecido la violencia. Pero para todos va a suponer cerrar la última página de este libro.

-La fecha para que culmine la entrega de las armas es el 8 de abril. ¿Cómo espera que se produzca todo este proceso?

-El Gobierno Vasco ya lo propuso en su momento. Es necesario un cierre ordenado que evite posibles rebrotes, que sea de verdad el paso que necesitamos para cerrar este libro.

- Rajoy ha dicho: «No habrá nada a cambio de nada». ¿Cómo interpreta estas palabras? ¿Cree que el Gobierno español pondrá trabas al proceso de desarme?

- Es un desarme en Francia. El viernes ya lo dijo claro el Lehendakari. Se plantea un desarme unilateral, sin condiciones, irreversible y legal. No debemos de olvidar que se tienen que poder peritar las armas porque quedan atentados por esclarecer. En este sentido, el Gobierno Vasco espera que este desarme, definitivamente, llegue a buen puerto.

- Por su parte, el Gobierno francés ha advertido de que «solo la autoridad judicial está habilitada para hacerse con las armas». ¿Esta postura desbarata el papel de los intermediarios?

- No voy a entrar a valorar las palabras del Gobierno francés. Es una decisión que les compete a ellos, pero es evidente el propósito de los miembros del Comité Internacional de Verificación de poner a disposición de las autoridades francesas aquello de lo que ellos puedan tener conocimiento. Estamos hablando de dos cosas distintas. Por una parte, de quien entrega la relación y geolocalización de las armas y, por otra, de quien se hace cargo de ellas. En todo caso, el principio de legalidad exige poner las armas a disposición de la justicia. Cada parte debe gestionar bien lo que le corresponde, nadie entendería que no se hiciera así.

- 'Txetx' Etcheverry ha declarado que «el armamento ya no está en manos de ETA, ahora lo gestionamos nosotros». ¿Cree usted que este hecho, y a tenor de las palabras del Gobierno francés, puede provocar la intervención de la Policía gala para que el intermediario les entregue la localización de las armas?

- Creo que sería mejor que se trabajara desde la máxima discreción posible. Las declaraciones, las sobreactuaciones, la valoración sobre lo que los demás deben o no deben hacer es uno de los riesgos de este proceso. Lo que hay que hacer es trabajar para que el proceso culmine satisfactoriamente. Es un proceso muy, muy delicado. Estamos hablando de un arsenal de armas. Insisto, el desarme tiene que ser completo, irreversible y verificado, y no debería encallar por actitudes irresponsables.

-ETA anuncia su desarme y, mientras tanto, se producen ataques violentos en la Universidad vasca e incidentes en Pamplona con tres detenidos que son de Errenteria. ¿Estamos ante un rebrote de la kale borroka?

-Está claro que nos encontramos ante un tipo de gente que usa la violencia para imponerse y que detrás de ellos hay una mínima organización siquiera que está vinculada a la izquierda radical. Pero estamos ante una sociedad que ha sufrido mucho la violencia y vemos que los ataques, además, se dirigen ante una institución como la Universidad que es un espacio de debate, de formación, de libertad... Espero que la sociedad vasca y que la propia comunidad universitaria muestre de forma explícita no solo su rechazo a estas actuaciones, sino también su colaboración para aislar a estos colectivos.

-Perdone mi desconocimiento sobre lo que son las investigaciones policiales, pero ¿cómo no se puede saber quiénes están detrás de los actos violentos de la universidad? El material incautado estaba dentro de un aula de la facultad de Letras... ¿Alguien sabrá cómo ha llegado hasta allí?

-(Sonrisa) Por eso digo que es necesario que la sociedad contribuya a esclarecer quiénes están detrás de todo esto. Valoramos mucho el rechazo a lo que está ocurriendo por parte de todo el arco parlamentario vasco, pero es cierto que también pedimos colaboración.

-¿Existe una juventud radicalizada que ha crecido en el ecosistema de la violencia, en un caldo de cultivo propicio para este tipo de actos?

-Los brotes de violencia siempre han existido y existirán. Pero tenemos la responsabilidad de prevenirlos y de controlarlos, de garantizar que las personas vivan en libertad, que podamos ejercer los derechos que tenemos y que nadie rompa el patrimonio público ni nos amedrente cómo ha ocurrido.

-¿Le inquieta que detrás de todas estas acciones violentas lo que se esté fraguando sea una escisión de la izquierda abertzale, que la propia formación sufra en sus carnes la violencia de personas que estuvieron en sus filas?

-Somos todos nosotros quienes sufrimos en nuestras carnes esa violencia, en particular la comunidad universitaria. Las escisiones las tienen que analizar quienes creen que las tienen dentro y son los partidos los que tendrán que gestionar procesos de este tipo. Pero al margen de separaciones o divergencias es intolerable que se utilice la violencia, por que deslegitima cualquier reivindicación. Nadie puede admitir esta vía como estrategia política.

-La Ertzaintza afronta una cuestión tan sensible como son las acusaciones de malos tratos a personas que estuvieron detenidas. ¿Qué sintió la consejera de Seguridad cuando el informe sobre torturas apuntó con el dedo a las comisarías de la Ertzaintza?

-Lo primero que quiero señalar es que es la propia Policía vasca la que está colaborando en la elaboración de un informe que todavía se está trabajando y que ha sido solicitado por el Gobierno Vasco. De momento, lo que tenemos son los casos de personas que dicen que han sufrido torturas. La Ertzaintza es una policía de referencia en el establecimiento de instrucciones garantistas para aquellos que son arrestados, recibe visitas de organizaciones de derechos humanos y nunca ha tenido una sentencia condenatoria. El hecho de que la Ertzaintza colabore es ya una muestra del compromiso que existe para garantizar los derechos de los ciudadanos cuando están detenidos.

-Se barajan más de trescientos casos, ha habido concentraciones de la izquierda abertzale delante de alguna comisaría...

-Hay que esperar, porque entiendo que el informe va a evaluar cada uno de esos casos que se han denunciado, y habrá que esperar qué resultado se obtiene de cada relato de los hechos. Lo que me parece cuando menos un insulto es que se concentren frente a una comisaría que como la de Hernani, cuenta con un monolito que recuerda a los ertzainas asesinados por ETA. Eso es una realidad objetiva como lo son las amenazas y el acoso que los agentes han sufrido en sus propias carnes. Ese monolito que está ahí fuera recuerda a las 15 víctimas que ha habido en la Ertzaintza.

-No hacemos mas que hablar de violencia, es cierto, pero ¿estamos preparados contra el terrorismo yihadista?

-Trabajamos para prevenir cualquier tipo de riesgo. Tenemos un plan estratégico y esta misma semana hemos estado en la ciudad belga de Amberes, cuya policía ha sufrido las consecuencias de atentados de lo que yo prefiero llamar islamismo radical. Hemos mantenido encuentros con su oficina de inteligencia. ¡Claro que nos preocupa! Sabemos lo importante que es prevenir e integrar a la comunidad árabe, una cuestión que ya aparece en nuestro plan integral elaborado sobre este tema. Para ello damos charlas en mezquitas o en centros culturales, estamos en contacto con ellos, queremos intercambiar nuestras culturas y pretendemos detectar cualquier atisbo de radicalización. En Amberes también creen que ésta es la vía. La Ertzaintza ha detenido a tres personas vinculadas con este terrorismo y, una de ellas, arrestada por autoadoctrinamiento ha sido la primera en ser condenada desde que entró en vigor el nuevo Código Penal.

-¿Es cierto que una de las razones por las que su departamento pide más agentes es porque estamos en el nivel 4 de alerta y eso obliga a reasignar turnos y a contar con más personal?

-A ver, nosotros trabajamos desde la investigación y aunque estamos en el nivel de riesgo 4, nuestra Oficina de Inteligencia considera que deberíamos estar en el 3 porque entiende que no hay un riesgo probable e inmediato de atentado. Llevamos muchos años trabajando en este campo y fruto de estos planteamientos se han puesto en marcha las llamadas patrullas de reacción inmediata para posibles actos radicales de cualquier signo.

-Bien, pero usted persiste en que necesita hacer una Oferta Pública de Empleo,es decir, que necesita más efectivos.

-No hablamos de OPE, esa es la primera aclaración. Lo que nosotros planteamos es una convocatoria de acceso a la Ertzaintza y desde que ésta se produce hasta que la persona pasa a ser funcionario pasan unos treinta meses de proceso formativo que es selectivo en sí mismo. Todos no llegarán a las comisarías. Nosotros no pedimos más agentes, sino contar con los 8.000 que la Junta de Seguridad estimó en el año 2004 que son necesarios. Lo que ocurre es que contamos con una plantilla con una media de edad de 48 años que tiene como edad de jubilación los 59 o 60 años. Solo el mes pasado se jubilaron 60 agentes y se llegará a 1.300 en toda esta legislatura. Necesitamos renovación generacional porque, además, el grueso de los efectivos entraron los primeros años.

-¿Es condición imprescindible que el Estado autorice la Oferta Pública de Empleo en la Ertzaintza para que el PNV apoye los presupuestos de Mariano Rajoy?

-Esas negociaciones corresponden a los partidos políticos y yo no voy a entrar en eso, no me corresponde. Lo que sí planteo es que la situación es clara: la Junta de Seguridad determinó que fueran 8.000 agentes en el año 2004 y creo que el propio ministro comparte la opinión de que el Gobierno de España no puede poner trabas para desarrollar competencias que la Ertzaintza tiene atribuidas ni para que se garantice la seguridad.

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