Diario Vasco

Barrenetxea: «Me golpeaban y amenazaban, me dijeron que no iba a poder tener hijos»

Los cuatro civiles imputados, durante la sesión del martes.
Los cuatro civiles imputados, durante la sesión del martes. / Manu Cecilio
  • La exdirigente de Ekin relata en el juicio las presuntas torturas que le infligieron cuatro guardias civiles tras su detención en 2010

Sandra Barrenetxea ha llegado a la Audiencia Nacional arropada por más de un centenar de simpatizantes. Familiares, amigos y representantes de EH Bildu como Julen Arzuaga o Iker Casanova. Ha sido su turno, el de relatar al tribunal las presuntas torturas que cuatro guardias civiles, sentados a su lado en el banquillo, le infligieron tras su detención el 14 de septiembre de 2010 por su integración en Ekin, cercana a ETA. Los agentes, que también contaron el apoyo de compañeros de paisano, negaron en la sesión del martes todas las acusaciones.

Insultos, amenazas, golpes, agresiones sexuales… El relato se ha alargado tres horas, durante las cuales Barrenetxea ha tenido que parar para coger aire y calmar el llanto. Tras el «shock» que supuso para ella su arresto de madrugada en su casa de Bilbao, un domicilio en el que ha asegurado no ha podido seguir viviendo, la demandante ha diferenciado dos momentos distintos durante los tres días que permaneció incomunicada. A preguntas de su abogada, Jone Goirizelaia, Barrenetxea ha afirmado que en la detención, así como en los registros en Euskadi en los que estuvo presente -su casa, la de su abuela y la de su madre-, el trato de los guardias civiles «fue correcto». La cosa, según ha declarado, cambió en el trayecto hacia Madrid, donde sería interrogada y puesta a disposición de la Audiencia Nacional. «Me pusieron una pipa en la cabeza y me dijeron que allí empezaba todo», relató.

La demandante, según su versión de los hechos, realizó el viaje «con antifaz en los ojos y atada de manos». «Recuerdo gritos, insultos, empujones… Me pegaban, me pusieron la bolsa y me amenazaban con que me iban a violar», ha expresado durante el juicio. Barrenetxea ha asegurado que los agentes que iban con ella en el coche la desnudaron y «se reían porque no iba depilada. Yo sólo quería desaparecer de ahí, pero no puedes hacer nada, y esa inseguridad se me ha quedado durante años», ha afirmado. Un trato que, según relató, se repetiría en dependencias policiales ya en Madrid. «Te vamos a violar. De aquí no vas a salir. No vas a poder tener hijos ni vas a ser madre», ha declarado que le espetaron los agentes durante los interrogatorios. Se negó a declarar. Tampoco permitió que la fotografiaran ni que le tomaran las huellas y pruebas de ADN. Barrenetxea ha cargado en el juicio contra los médicos forenses que la visitaron en Madrid, así como contra el abogado de oficio. Ha asegurado que a uno de los médicos le comunicó «los golpes e insultos» de los que supuestamente estaba siendo víctima. «Su respuesta fue que me tranquilizara. Le pedí que me tomara la tensión y que me diera algo para el dolor de cuello, pero me dijo que como no había comido no me podía dar nada», ha narrado. «Nadie apuntaba nada», ha lamentado.

Barrenetxea permaneció en prisión preventiva un año y cinco meses. Primero en Soto del Real, luego en Ávila y finalmente en Murcia. Fue condenada a año y nueve meses de cárcel. Reconoció su vinculación con Ekin y renunció expresamente a la violencia tras llegar a un pacto con la Fiscalía y las acusaciones, la AVT y Dignidad y Justicia. Tras quedar en libertad, intentó «seguir adelante» con su vida y retomar su trabajo como socióloga, «pero no era capaz de gestionarla». En octubre de 2013 empezó a recibir tratamiento psicológico que a día de hoy mantiene. La doctora ha comparecido en el juicio para confirmar su cuadro de «ansiedad generalizada». Barrenetxea, que ha respondido también a las preguntas del abogado de los agentes y al Ministerio Fiscal –la mayoría centradas en dirimir contradicciones en las diferentes declaraciones de la demandante-, ha reconocido como autores de sus presuntos malos tratos, y así los ha señalado con el dedo, a tres de los cuatro guardias civiles imputados.

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