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Egibar: «El PNV propone definir el proyecto político para los próximos 25 años y que sea refrendado por los vascos»

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A pie de calle. El líder del PNV de Gipuzkoa, Joseba Egibar, pasea por la calle Matia, en el barrio donostiarra de El Antiguo. / LOBO ALTUNA

  • Joseba Egibar, Presidente del PNV de Gipuzkoa

  • «PNV y Junts pel Si piensan lo mismo, la diferencia es que vivimos y gestionamos tiempos diferentes»

Joseba Egibar (Andoain, 1959) acude pertrechado con todo tipo de papeles para demostrar que el PNV camina unido en la misma dirección soberanista. Cita la declaración de Barcelona, el acuerdo de Gobierno con el PSE-EE, la propuesta jeltzale en la ponencia de autogobierno... En todas ellas se apoya el portavoz parlamentario y presidente del Gipuzko Buru Batzar para considerar compatible el apoyo al proceso independentista catalán y la estrategia del lehendakari Urkullu por el pacto y la bilateralidad con el Estado.

-El Gobierno Vasco acaba de cumplir cien días. ¿Comparte la lectura de la estabilidad en Euskadi en contraposición a la inestabilidad política en Cataluña?

-No, en absoluto. Euskadi está viviendo un momento institucionalmente dulce por una serie de condicionantes del presente político, mientras Cataluña demanda poder decidir y votar. Y esa prohibición es la que provoca la inestabilidad, porque Cataluña también quiere un escenario de certidumbre. Hay un juego sistemático de maniqueísmo político. Hace quince años el bueno era Maragall y el malo, Ibarretxe. Y ahora el malo está en Cataluña y el vasco es el bueno. Ni una cosa ni otra.

-Usted estuvo en la conferencia en Donostia del exlehendakari Ibarretxe y el expresident Mas. ¿Qué significó su presencia?

-Era para conocer de primera mano el desarrollo del 'procés'. La gente estuvo a gusto y se quedó con varias claves como la de buscar siempre vías de profundización democrática y que las prisas no lleven a precipitarse. También fue importante que Mas aludiera a las cinco 'diadas' con un millón y medio de personas en la calle sin quemar un contenedor.

-¿La intervención de Ibarretxe fue una enmienda a la estrategia del lehendakari Urkullu?

-No. Vascos y catalanes compartimos desde la Declaración de Barcelona de PNV, CiU y BNG, en 1998, que para avanzar en la remodelación del Estado español es imprescindible que los partidos estatales respeten nuestro ámbito de decisión comunitaria. Esto es hablar de bilateralidad. Reconocer la capacidad de decisión de estas naciones, que puedan optar por la independencia o una relación confederal articulada por cada Estado soberano. Relación bilateral también tienen el esclavo y su dueño, o yo con mi banco, pero la bilateralidad efectiva debe ser entre iguales. Lo demás es subordinación.

-(...).

-Consultar es profundizar en la democracia y podemos pactar el sistema de convivencia. Físicamente somos vecinos y debe haber buena vecindad. Que el Estado español negocie con nosotros no le hace perder su condición. Pero yo para tener una relación bilateral en pie de igualdad, tengo que ser Estado y, desde la declaración de Barcelona, cabe un Estado confederal con Estados soberanos a los que les unen las leyes que establezcan de mutuo acuerdo y la libertad de ser independientes. Esa es la relación bilateral, y el anclaje del hecho vasco está en los derechos históricos: el constitucionalismo útil desarrollado por Lluch y Herrero de Miñón. Esto es posible si hay voluntad política. Y esto es también una solución para Cataluña.

-Al día siguiente de la conferencia, el lehendakari marcó distancia con Ibarretxe y defendió el pacto con el Estado frente a la vía catalana.

-Mas también ha buscado el pacto con España, pero se le ha negado. Ahora el Gobierno desarrolla una estrategia de marketing para proyectar ante la comunidad internacional que tiene disposición al diálogo, a través de Soraya Sáenz de Santamaría. Lo hacen porque es difícil de vender en el exterior que Cataluña solo reciba negativas y persecución. Deben proyectar una imagen de falso diálogo antes de que llegue el día en que los catalanes sean llamados a votar y el Gobierno opte por evitarlo por la fuerza.

-¿En todo caso, usted cree que Ibarretxe y Urkullu piensan igual?

-Sí. También el PNV y Junts pel Sí pensamos lo mismo. La diferencia es que vivimos y gestionamos tiempos diferentes, y la historia de cada uno es diferente. Pero la causa catalana es la causa vasca también, ya que tenemos al mismo Estado enfrente.

-¿La efervescencia soberanista que se vivió en la conferencia del Kursaal tiene luego reflejo en la calle?

-Tuvo un punto emocional. Cualitativamente fue llamativo que líderes de la izquierda abertzale fueran a escuchar a Ibarretxe y Mas, dos personas, a los efectos, del PNV, que hablaron de un proceso soberanista sin romper un cristal. Y cuantitativamente supuso una muestra de que puede germinar un proceso, pero que necesitará de estrategia, tiempo, buena gestión y estímulos sociales. Y eso no se hace de la noche a la mañana con prisas.

-El portavoz de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha anunciado su intención de empezar a atraer ya a las bases del PNV para un proceso soberanista. ¿Puede abrirles una brecha?

-Me preocupa la inmadurez de esta reflexión. Esto de presentar a las bases como magníficas y a la dirección como perversa significa que el proyecto de Otegi no tiene mucha solidez. Lo que deben hacer es presentar una propuesta en la ponencia de autogobierno, no un texto de quince folios de pura especulación, con dieciséis líneas para decir que optamos a un Estado vasco. Pero es que un partido que se está reinventando cada tres meses no está preparado para dirigir este país. Que dejen a las bases del PNV y se preocupen de las suyas, que trabajo tienen.

-¿Las consultas ciudadanas de Gure Esku Dago, que han apoyado ustedes y EH Bildu en Juntas de Gipuzkoa, pueden ser la vía?

-No tiene nada que ver. El año pasado firmamos lo mismo. Aquí lo que se busca es dar el visto bueno a las consultas como un ejercicio práctico del derecho a decidir.

Coalición con el PSE

-¿Qué falla para que ustedes y EH Bildu puedan ir más allá?

-Falta trazar un camino en esa dirección en la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco. En nuestra propuesta pedimos que se defina el proyecto político que necesita este país para los próximos 25 años en todas las áreas. Y que lo que resulte, se refrende por la ciudadanía en una consulta habilitante antes de negociar nada con el Estado. Ese es el ejercicio práctico del derecho a decidir. ¿La izquierda abertzale está dispuesta a participar?

-¿Hasta qué punto la coalición en el Gobierno Vasco con el PSE-EE limita los deseos del PNV de avanzar en el derecho a decidir?

-Cada partido nos reconocimos mutuamente libertad para defender en la ponencia de autogobierno nuestros respectivos postulados. Esto entraña una dificultad en la convivencia del Gobierno pero hemos definido claramente que cada cual desarrolle su posición. El PSE tiene absolutamente asumido que el PNV va a desarrollar el derecho a decidir. Y si eso provoca incomodidad, tendrán que leer lo firmado. Al Gobierno Vasco no se le va a vincular en este tema.

-¿Y con el PP es posible un punto de encuentro?

-En la ponencia de autogobierno el PP tiene un posicionamiento estático, de escuchar y supervisar. No vienen a proponer nada.

-¿Es sostenible que Cataluña siga avanzando en un proceso soberanista cuando sobre varios de sus actores principales pesan serias sospechas de corrupción?

-Las cuestiones de corrupción probada o potencial corrupción no van a limitar o ralentizar el 'procés'. Seguirá con independencia de la suerte política que corra el dirigente más cualificado, sea Mas, Puigdemont o Junqueras. Es una utilización muy burda de sus detractores.

-En Euskadi el debate está centrado ahora en los Presupuestos. Parece que el lehendakari se inclina por el PP tras la primera ronda de contactos. ¿Es la única salida?

-No es la única salida. Lo que ocurre es que para el PP los presupuestos importantes son los de España y, en beneficio de ese objetivo superior, la mejor inversión para ellos es no dificultar las cosas aquí al PNV a cambio de una negociación. Pero a futuro hay un problema.

-¿Cuál?

-Garantizar la financiación de los servicios públicos básicos exige una reforma fiscal. Y no se puede hacer con un PP que solo quiere bajar impuestos. Con EH Bildu y Podemos sí se pueden dar pasos, pero no de la noche a la mañana. Hace falta tiempo. En Araba los presupuestos se aprobaron con un acuerdo con EH Bildu de ese orden, y hay que explorar si eso es posible en la comunidad autónoma, como fue posible en Navarra. Pero quizás sus urgencias políticas no les permiten conciliar ahora una negociación presupuestaria. Por otra parte, los ingresos están tasados por el Consejo Vasco de Finanzas, y para alterar los gastos del Presupuesto vasco hay que decir de dónde quito, cuando el gasto está también muy fijado. Pero esto se discutirá en las enmiendas parciales.

-¿Comparte la visión del consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, partidario de una reforma fiscal, o está más en sintonía con los recelos de las diputaciones?

-No anduvimos finos en la comunicación pero son reflexiones compatibles. Para abordar una nueva reforma fiscal teníamos que evaluar la anterior de 2014. Y en eso están las diputaciones.

-¿Debe el PNV implicarse en los Presupuestos del Estado?

-No sabemos qué va a hacer Rajoy. Dependerá también de los tiempos del proceso interno del PSOE, donde nadie se moja, por lo que Rajoy esperará hasta julio. Nosotros, si somos llamados, llevaremos la agenda vasca: Cupo, actualización del Concierto, autogobierno, pacificación...

-¿Cien días después, se siente cómodo con el PSE como socio en el Gobierno Vasco?

-Sí. Somos conscientes de las potencialidades de la relación y también de los límites.

-Según las últimas encuestas, es el pacto que parece que desea la sociedad vasca. ¿Lo ve usted así?

-Al final preguntan sobre el pacto vigente, y en un escenario de certidumbre la gente dice que si funciona bien, lo valora positivamente.

-¿Qué candidato a liderar el PSOE sería más sensible a las reivindicaciones soberanistas?

-No les veo a ninguno. Susana Díaz exhibe un modelo territorial rancio y a veces carpetovetónico, Patxi López sabe lo que hay pero en el desarrollo no tiene valentía y Pedro Sánchez ya tuvo la oportunidad.

-¿Está siendo más fácil la coalición con el PSE en la Diputación que en el Ayuntamiento de Donostia?

-Igual lo que influye más es la relación interna entre los propios socialistas. Pero tanto lo de Itsaso como la consulta sobre Illunbe tocan fuero y hay que defenderlas.

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