Diario Vasco

Los intermediarios de ETA buscan acelerar el desarme definitivo en un marco de legalidad

'Vía Luhuso'. El sindicalista 'Txetx' Etcheverry, recibido en la estación de Baiona tras quedar libre en diciembre.
'Vía Luhuso'. El sindicalista 'Txetx' Etcheverry, recibido en la estación de Baiona tras quedar libre en diciembre. / JEAN DANIEL CHOPIN / SUD OUEST
  • Los impulsores del proceso redoblan esfuerzos al ser conscientes de que el Ejecutivo central no descarta la vía policial

  • Pedirán en el Foro de Biarritz el apoyo como notarios del Gobierno Vasco y los verificadores

Los voluntarios de la vía civil de Luhuso para el desarme de ETA buscan acelerar el proceso para culminar cuanto antes, y de forma «legal», la entrega y destrucción de las armas y explosivos. En ese intento, reclamarán la cobertura política de las instituciones vascas, como el Gobierno Vasco, para que actúen como notarios, y de los verificadores internacionales, para que certifiquen el final. Los intermediarios civiles implicados en la culminación de este proceso trabajan para cerrar cuanto antes esta fase y para que ETA pueda presentarse como «organización no armada», según fuentes conocedoras de la situación.

El Foro Social de Biarritz convocado para los próximos viernes y sábado hará un llamamiento, por boca de representantes de la 'vía Luhuso' como el expresidente de la Cámara agrícola vascofrancesa Mixel Berhocohirigoin o el presidente de honor de la Liga de Derechos Humanos de Francia, Michel Tubiana, a culminar el desarme a través de la «triangulación de fuerzas de la sociedad civil, las instituciones vascas y los mediadores internacionales». En este sentido, los agentes sociales implicados en el proceso quieren limar las diferencias surgidas en las últimas semanas entre ETA y el Ejecutivo autonómico de Iñigo Urkullu.

Los voluntarios plantean que todas las instituciones de la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco francés, tanto gobiernos como parlamentos, actúen como una especie de fedatarios que avalen el proceso y la labor de los verificadores de Ram Manikkalingam.

El foro de la próxima semana en Biarritz busca allanar el terreno para los futuros y definitivos pasos que pueda dar ETA para acabar el desarme. La banda, a través de su interlocutor, David Pla, ya avanzó públicamente hace tres semanas la voluntad de ETA de «culminar el desarme cuanto antes» y a través de la vía de la sociedad civil ensayada en Luhuso en diciembre. Una estrategia a través de la cual, la banda se asegura un relato final con «el pueblo como protagonista», según los medios consultados

En este contexto, no obstante, las personas que trabajan en esta recta decisiva quieren asegurarse que la culminación se produce de forma «legal», para evitar consecuencias judiciales a los voluntarios implicados, que en su mayoría serían ciudadanos vascofranceses, y con la suficiente cobertura política de las instituciones vascas, que suplirían así la falta de implicación de los Estados español y francés.

En este sentido, el grupo de ciudadanos, bautizado por los sectores favorables a un proceso de desarme como 'los artesanos de la paz', quiere que se superen las diferencias que han salido a la luz entre ETA y el Gobierno Vasco a raíz de la entrevista de Pla y que llevaron al Ejecutivo de Urkullu a retirar su oferta de desarme y desentenderse del plan de la organización armada.

La hoja de ruta de la 'vía Luhuso', y que refrendará el Foro Social de Biarritz este fin de semana, habla de la necesidad de otorgar un «protagonismo compartido» a todos los intervinientes en este cierre definitivo. Es decir, dotar de la misma importancia tanto a la «sociedad civil» como al Gobierno Vasco o las distintas instituciones que se impliquen; Parlamento de Vitoria, Ejecutivo foral de Navarra o la nueva Mancomunidad única del País Vasco francés.

Seguridad jurídica

El objetivo de la cobertura política es salvaguardar tanto la seguridad jurídica de los ciudadanos participantes en este proceso como de los verificadores internacionales. El grupo liderado por el ceilandés Ram Manikkalingam sigue dispuesto a certificar el gesto final que anuncie ETA, pero también precisa de cierto apoyo del Gobierno Vasco para evitar problemas con la Justicia como los que tuvieron en 2014, cuando se produjo el primer y fallido gesto de desarme.

La 'vía Luhuso' y el Foro Social otorgan, asimismo, gran importancia a la búsqueda del respaldo parlamentario que representaría a la sociedad vasca, en el convencimiento de que la mayoría de la Cámara de Vitoria (PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE-EE) apoya el final ordenado. En este punto, la clave puede residir en la postura que adopte el PNV, que quiere ir de la mano de sus socios socialistas de gobierno. El objetivo de los impulsores del desarme es reproducir en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra el apoyo transversal evidenciado en diciembre en Iparralde a los cinco voluntarios de Luhuso detenidos por empezar a destruir armas y que, finalmente, quedaron en libertad aunque con cargos.

El Foro Social y los voluntarios saben que la culminación del desarme no será fácil. Son conscientes de que el Gobierno español no renuncia a la vía policial, como se evidenció el pasado lunes en Irun con el desmantelamiento de un zulo, aunque se trataba de un escondite muy antiguo y fuera del catálogo del desarme final. Según avanzó ETA tras la operación policial de Luhuso, todavía queda un 85% de su arsenal, en su práctica totalidad ubicado en suelo galo.

Asimismo, los intermediarios saben que el Gobierno francés del socialista Hollande, en su recta final y en puertas de unas elecciones presidenciales a doble vuelta que arrancarán en abril, se resiste a despegarse de la rueda que le marca el Ejecutivo español del PP, pese a la existencia de amplios sectores favorables a implicarse con ETA en el desarme, entre ellos el del candidato del PSF al Elíseo, Benoît Hamon, que supero en primarias a Manuel Valls, o el exministro de Exteriores Jean-Marc Ayrault.

Además del desarme, ETA quiere abrir a partir de esta primavera, en una fecha todavía indeterminada, un proceso interno de reflexión entre sus militantes sobre su futuro como organización, tal y como avanzó Pla en la entrevista a Gara del pasado 19 de febrero.

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