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Nóos, el proceso que provocó el divorcio de sus tres impulsores

El fiscal anticorrupción Pedro Horrach.
El fiscal anticorrupción Pedro Horrach. / Juan Carlos Cárdenas (Efe)
  • Horrach, Castro y López-Negrete ni se dirigen la palabra el día que se conoce la sentencia del sumario por el que tanto arriesgaron

Eran un verdadero trío de amigos. En algún momento, inseparables. Su unión –y a veces su utilización mutua- fue la que sacó a flote un proceso que al principio parecía increíble: indagar sobre los negocios supuestamente irregulares del entonces yerno del mismísimo Rey de España, Juan Carlos I. Un sumario en el que los tres arriesgaron sus nombres y su reputación.

Hoy, sin embargo, no habrá celebraciones comunes tras conocer el fallo de la Audiencia Provincial de Palma. El juez instructor del caso Nóos, José Castro; el fiscal anticorrupción Pedro Horrach; y la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, ya ni se dirigen la palabra. Los antaño aliados, hoy son enemigos confesos o, cuanto menos, se ignoran. Nóos, al final también provocó el divorcio de sus tres principales impulsores.

Y todo este divorcio tiene dos causas: Cristina de Borbón y la supuesta red chantajista de Manos Limpias y Ausbanc. Las desavenencias comenzaron en algún momento de inicios de 2013. La decisión de Castro de señalar a la infanta provocó el primer cisma del triunvirato. Por un lado, el juez instructor y la abogada, empecinados contra viento y marea en ir contra la infanta. Por el otro, Horrach, igualmente obsesionado por exculparla de todo.

A partir de ahí se acabaron los gintonics en el ático de Horrach y las confidencias en los bares junto a los juzgados de Palma. El fiscal rompió con Castro y López-Negrete. En realidad, fue un divorcio del trío. Y no precisamente amistoso. A partir de entonces, empezaron a volar los puñales en forma de indirectas, autos, recursos y escritos judiciales.

Pero la cosa se fue enconando. La decisión de la Audiencia Provincial de Palma en enero de 2016 de desoír a la Fiscalía y sentar a la infanta en el banquillo sin aplicarle la doctrina Botín fue interpretada por los tres en clave de guerra: victoria para Castro y López-Negrete y derrota de Horrach.

Durante la vista, el ambiente en la sala entre el fiscal y la abogada, otrora amigos íntimos, se hizo muy muy tenso. Pero López-Negrete tenía el apoyo de Castro y de los jueces que había refrendando sus tesis.

Pero todo cambió en abril de 2016. En pleno juicio estalló la redada contra el tándem Ausbanc-Manos Limpias, acusados, entre otros asuntos, de haber intentado chantajear a la infanta para sacarla del banquillo a cambio de tres millones de euros.

El tribunal avaló que López-Negrete siguiera en los estrados, pero Horrach aprovechó para su particular revancha, exigiendo una y otra vez que sacaran del proceso a su examiga. Ella siguió, pero ya sin el amparo de Castro. El juez empezó a tomar distancia de la letrada, que terminaría siendo imputada en el caso Ausbanc en septiembre, ya acabado el juicio.

El divorcio completo del trío se había completado. El éxito de sacar adelante un proceso tan complejo había acabado con el triunvirato que lo impulsó. Quizás –dicen en Palma- esa relación a tres bandas solo era de conveniencia.

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