Diario Vasco

Los acuerdos sobre leyes, Cupo y OPE penden de la negociación presupuestaria

  • El PP dice que intentará el «diálogo hasta el final» y el PNV no quiere perder el tren para solucionar conflictos abiertos y lograr una legislatura «productiva» para Euskadi

Del éxito o el fracaso de la negociación presupuestaria que el PNV acaba de iniciar con el Gobierno central penden las conversaciones paralelas que se están llevando a cabo para alcanzar un acuerdo sobre el Cupo y el Concierto, o para la retirada de los recursos interpuestos contra las últimas OPE de la Ertzaintza o la ley de reconocimiento a víctimas de abusos policiales. De ahí deriva la trascendencia política que tanto el Gobierno Vasco como el PNV conceden al diálogo recién iniciado entre Cristóbal Montoro y Aitor Esteban, bajo la dirección de sus respectivos presidentes. Ambos partidos se necesitan para que sus respectivos proyectos de gobierno avancen, pero la incógnita es hasta dónde llegará ese interés para traducirlo en acuerdos concretos en las áreas en conflicto. Es decir, si será suficiente para dejar atrás la legislatura de desencuentro denunciada por los jeltzales y consolidar la nueva fase de entendimiento que, de primeras, los dos afirman querer emprender. «El PP intentará el diálogo hasta el final», aseveró ayer su líder en Euskadi, Alfonso Alonso. «El PNV siempre defenderá los intereses y el bienestar» de los vascos, insistió Esteban, el diputado jeltzale que lleva el peso de la interlocución en Madrid.

El avance, por tanto, de esas conversaciones a lo largo del próximo mes desentrañará las opciones o no de acuerdo sobre los recursos competenciales en marcha. Sobre todo, el que afecta a la tasa de reposición en la Ertzaintza, un asunto especialmente preocupante para el Ejecutivo vasco, que ha tenido que paralizar las últimas ofertas de empleo convocadas y mantiene en el aire el futuro de más de un centenar de agentes graduados. Un acuerdo sobre este asunto debería tener su reflejo en los PGE, y por eso en el gabinete Urkullu creen que si el equipo de Rajoy tiene verdadera voluntad de entendimiento, este es un tema relativamente «fácil» de salvar -pese a los frentes con otras comunidades que se podrían abrir-.

Más complicado, por el fondo simbólico que tiene para el Gobierno del PP, parece evitar que la ley vasca de reconocimiento a víctimas de abusos policiales aprobada al final de la pasada legislatura en el Parlamento Vasco logre el consenso necesario para que el Ejecutivo central retire su recurso. Los equipos técnicos de ambas administraciones ya han empezado a cruzarse documentos y propuestas para intentar acercar posiciones sobre la globalidad del texto, porque en este caso la discrepancia no se refiere a un artículo concreto, sino a la esencia de la norma. Pero en el seno del gabinete Urkullu son conscientes de que será complicado salvar el espíritu del texto si no se antepone la voluntad política a los argumentos meramente jurídicos.

La clave está en si el Gobierno central permite al vasco reconocer como víctimas a personas que tengan documentación o informes médicos que acrediten abusos cometidos por fuerzas policiales o parapoliciales contra ellos, aunque no exista sentencia judicial condenatoria, en la mayoría de los casos imposible dada la prescripción de los delitos. El Gobierno Vasco alega que su comisión de valoración no pretende suplir la acción de la justicia, sino compensar moral, institucional, social y económicamente a personas que fueron víctimas «de violencia de motivación política», aunque no haya fallo judicial que lo acredite, como ocurre en casos de terrorismo o en delitos de índole no político, donde la ausencia de sentencia no cuestiona la existencia de la víctima.

Sin urgencias

El plazo para llegar a un acuerdo sobre esta ley y evitar que aterrice en el Tribunal Constitucional, como se logró hace un mes con la Ley Municipal que hoy publicarán los boletines oficiales, se extiende hasta mayo. Por eso, en el Gobierno Vasco aplacan las urgencias y fían al diálogo político, que ahora empieza a tomar cuerpo, el entendimiento en estos conflictos competenciales, la recuperación de una relación bilateral que esperan que se apuntale al final de este trayecto con una reunión entre Rajoy y el lehendakari. Un encuentro que en Vitoria están convencidos de que se producirá tarde o temprano, aunque creen que no habrá cita hasta que realmente el presidente vea despejado el camino presupuestario y se preste a atender algunas de las reivindicaciones que Urkullu llevará en su «agenda vasca».

El PNV parte con la firme voluntad de aprovechar el tren de la minoría parlamentaria del PP para volver a la productiva relación que mantuvo con el último Gobierno de Zapatero, donde sus votos también fueron determinantes. Pero «no habrá acuerdo a cambio de nada», advierten. Los jeltzales se mantienen cautelosos sobre la verdadera voluntad de acuerdo del Ejecutivo Rajoy, y sobre su estrategia política para la legislatura. Es decir, si piensa realmente en ir bandeándose como pueda hasta agotarla, pase lo que pase en el PSOE o con Cataluña. Pero son conscientes también de que si no echan el resto para alcanzar un pacto que fuerce a los populares a desbloquear todos los asuntos empantanados durante cuatro años -Cupo, conflictos competenciales, transferencias...- podrían volver a la 'travesía del desierto' político al que, según llevan años denunciando, les abocó la mayoría absoluta anterior.

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