Diario Vasco

El Foro Social plantea que el Parlamento Vasco colabore con los verificadores en el desarme de ETA

  • El órgano impulsor de un proceso de paz pide a Madrid y París que «no trunquen este momento de esperanza»

El Foro Social Permanente, órgano impulsor de un proceso de paz vasco, ha hecho público un documento en el que propone impulsar un proceso de desarme de ETA en el que los parlamentos vasco y navarro establezcan un "mecanismo" de "enlace" y apoyo con la Comisión Internacional de Verificación. También reclaman la implicación de los gobiernos vasco y navarro, de la sociedad civil y de la comunidad internacional. Además, interpela a los ejecutivos de España y Francia para que «no trunquen este momento de esperanza», asuman su responsabilidad y coadyuven a un «desarme ordenado, controlado, seguro y transparente».

El Foro Social Permanente ha hecho público el documento ‘Por un desarme consensuado, ordenado e internacionalmente verificado’ para impulsar un desarme ordenado. Su objetivo es compartir «con el máximo de instituciones, agentes y personas posibles el momento que vive el proceso de desarme de ETA y nuestras propuestas para avanzar hacia un estadio resolutivo en un plazo razonable». Para ello ha celebrado reuniones con partidos, sindicatos y organizaciones sociales. Se ha reunido con PNV, EH Bildu, Podemos y también con el PSE-EE y los socialistas navarros. Asimismo ha mantenido encuentros al "más alto nivel" con el Gobierno Vasco y el de Navarra. No pudieron hablar con el "delegado de ETA para la resolución", David Pla, encarcelado en Francia, al denegarlo el juez.

El Foro insiste en que hay acuerdo entre todos los actores «en avanzar en un proceso de desarme completo mediante la destrucción de los arsenales de ETA», que ese proceso se tiene que desarrollar en «un plazo razonable y con un calendario acordado», y que debe ser internacionalmente verificado y «dé seguridad de su realización al conjunto de la sociedad vasca y sus instituciones», así como a los Estados involucrados. El órgano plantea iniciativas e insta a los gobiernos francés y español a que faciliten la labor de destrucción de armas, municiones y explosivos o «al menos no la obstaculicen», ya que ello «no hace sino demorar y dificultar un proceso de desarme deseado por el conjunto de la sociedad vasca».

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