Diario Vasco

El Gobierno Vasco se revuelve tras la reiterada acusación de Sortu contra la Ertzaintza

Los manifestantes, ante la comisaría del Antiguo en Donostia el pasado domingo, acusan a la Ertzaintza de torturas.
Los manifestantes, ante la comisaría del Antiguo en Donostia el pasado domingo, acusan a la Ertzaintza de torturas. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • El gabinete de Urkullu reprocha la protesta ante la comisaría de Donostia el domingo y recuerda a los 15 agentes asesinados por ETA y la presión contra «miles»

  • El Ejecutivo y sus socios, PNV y PSE, defienden la labor de la Policía vasca y niegan torturas

La concentración de Sortu el domingo ante la comisaría de la Ertzaintza en Donostia para reivindicar a las víctimas de supuestas torturas ha revuelto las entrañas del Gobierno Vasco, y ha reabierto un frente sensible en el seno del PNV, que junto al PSE reprobaron la actitud de la izquierda abertzale unos días después de la polémica surgida también en el Parlamento Vasco. «La Ertzaintza no tortura», sentenciaron los jeltzales apelando a la ausencia de sentencias judiciales contra sus agentes por ese tipo de delito, un hecho que también remarcó la consejera del ramo, Estefanía Beltrán de Heredia, pese al informe elaborado por el gabinete vasco la pasada legislatura, que apuntaba a más de 300 casos acreditados.

Dicho estudio, presentado el pasado junio por la secretaría de Paz y Convivencia que lidera Jonan Fernández y el Instituto Vasco de Criminología, dio por acreditados 4.000 casos de torturas en Euskadi desde 1960, la mayoría atribuidos a las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero también 310 casos achacados a la Policía Vasca. A ese último dato, y al que maneja la fundación Euskal Memoria que eleva la cifra a 407, es al que Sortu se ha aferrado en los últimos meses para arremeter contra la Ertzaintza, y a través de ella, contra el Ejecutivo de Iñigo Urkullu. Y es el dato del que se ha servido para exigir «reconocimiento y reparación» para las víctimas de torturas y para rechazar «el relato» que «habla solo de una violencia», la de ETA.

La argumentación de la izquierda abertzale no convence en absoluto ni al Ejecutivo ni a los partidos que lo sustentan, que tacharon, en palabras del PNV, de «injusto, inoportuno e inapropiado» el acto de protesta ante la comisaría del Antiguo, y advirtieron -en palabras del PSE- que su denuncia «es una cortina de humo» para no reconocer el trabajo de la Ertzaintza «en defensa de los derechos humanos».

Esa reivindicación es la que realizó la responsable política de Seguridad, Beltrán de Heredia, que defendió el «modelo garantista» con los derechos humanos de la Policía vasca y reprochó a Sortu que nunca haya defendido su labor, «sometida durante tantos años a la presión de quienes intentaron abortar el proyecto democrático de seguridad pública para Euskadi» y, por suerte -se felicitó-, no lo lograron. «Nadie puede obviar que ETA asesinó a quince ertzainas, hicieron la vida imposible a miles, desterraron a muchos e insultaron permanentemente a la institución en contra de la opinión mayoritaria de la ciudadanía», evocó la consejera en un intento de prestigiar la trayectoria y la lucha de la Ertzaintza contra la violencia terrorista, más allá de esos 300 casos acreditados por denuncias pero que, según defienden en el Ejecutivo, no se refieren a actuaciones de gravedad como palizas o uso de métodos de tortura. «En toda la historia de la Ertzaintza, no ha quedado acreditado ningún caso de malos tratos ni de torturas en sentencia firme», alegó también el sindicato policial Esan, que reclamó a Sortu y al resto de partidos vascos «mayor madurez política y de miras» para «avanzar a mayores cotas de libertad y autogobierno».

Foro parlamentario

La polémica resurgió unos días después del debate sobre pacificación que los grupos mantuvieron en el Parlamento Vasco, del reproche de Urkullu hacia Sortu por frenar a EH Bildu (la coalición a la que pertenece) en el camino hacia un desmarque inapelable de la violencia de ETA, y de la posterior réplica de Arnaldo Otegi, eludiendo mayor autocrítica, al preguntarse «si alguna vez dijimos que matar estuviera bien».

Y augura, vista la respuesta, los choques que volverán a producirse en el seno de la ponencia de Memoria y Convivencia, adonde el PNV emplazó a Sortu a plantear estas cuestiones. «La izquierda abertzale ya tiene presencia institucional normalizada», le recordó. Y es ahí donde «debemos trabajar, y no en manifestaciones». Los jeltzales consideraron por eso «inapropiada la forma» utilizada por el partido de Otegi (con dedos acusadores incluidos), y rechazaron de plano una «acusación grave, sesgada e injusta». «La Ertzain-tza se dotó hace muchos años de protocolos antitortura que le convierten en una Policía modélica en este asunto, y en otros», afirmó el PNV.

La denuncia de Sortu se enmarca en el aniversario por la muerte en 1981 de Joxe Arregi tras ser torturado por la Guardia Civil. Un aniversario que sirvió también ayer a un grupo de ciudadanos de Navarra que denuncian haber sido torturados de aliciente para pedir al Ejecutivo de Uxue Barkos que se reconozca «la verdad de la tortura y su carácter generalizado en el tiempo».

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