Diario Vasco

La Diputación reconoce en Zumaia a las personas expulsadas de sus pueblos en 1937

  • Markel Olano, acompañado del alcalde de Zumaia, Oier Korta, así como los primeros ediles de otros municipios ha inaugurado un monolito en la plaza de Zuloaga que recuerda los sucesos de Zubitxiki

La Diputación de Gipuzkoa junto con el Ayuntamiento de Zumaia y otros municipios del territorio han ofrecido este domingo un reconocimiento a las personas, la mayoría mujeres y menores, que fueron expulsadas de sus pueblos a la fuerza durante el invierno de 1937 por los sublevados contra la República.

En el acto, el diputado general, Markel Olano, acompañado del alcalde de Zumaia, Oier Korta, así como los primeros ediles de tros municipios ha inaugurado un monolito en la plaza de Zuloaga que recuerda los sucesos de Zubitxiki, ha informado la institución foral en un comunicado.

Hace 80 años se reunieron en ese lugar a 252 zumaiarras para ser expulsados del pueblo. En el proceso de expulsiones forzosas un total de 750 personas de Zumaia, Azkoitia, Azpeitia, Beasain, Deba, Elgoibar, Getaria, Lazkao, Mendaro, Mutriku, Zarautz, Zestoa y San Sebastián fueron obligados a abandonar sus pueblos.

Olano ha subrayado que "recordar es la mejor garantía para no repetir" estas situaciones y ha considerado que el acto de hoy "es un paso importante en esta dirección, ya que da visibilidad a uno hechos que apenas han recibido reconocimiento durante ocho décadas".

Ha recordado que estas personas fueron "represaliadas por su compromiso con la democracia y los derechos humanos" y ha remarcado que en la actualidad miles las personas se ven obligadas a abandonar sus hogares para huir de la violencia.

"Frente a mensajes de intolerancia, que no se nos olvide nunca de dónde venimos y cuál es nuestro pasado reciente", ha afirmado. El primer edil de Zumaia ha indicado que Zumaia ha querido ofrecer con este acto un recuerdo "lleno de ilusión y felicidad" a "uno de los hechos más duros y tristes" que padecieron los habitantes de la villa costera ya que "tuvieron que dejar atrás su forma de vida, la convivencia e incluso su propio futuro"

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